El cazo de los chicharrones  hierve, burbujea, y truena sonoro.

A una semana de la protesta de Maru Campos Galván, como gobernadora de Chihuahua, se escucha el chisporroteo del cuero de marrano que se retuerce en el perol.
Desde Miami, vuela un petardo apestoso, lanzado por el ex gobernador, César Duarte Jáquez.
Es una carta dirigida a Javier Corral: lo acusa de mentiroso, deshonesto, cobarde, corrupto. (Nada que los chihuahuenses no sepamos)
Un bolero en plaza de armas, cuando se enteró de la misiva dijo… «óilo, es el burro hablando de orejas». Mientras lustraba unos bostonianos, casi nuevos.
Inepto, mezquino, odioso, vengativo. ¡persecutor!, barbazul. Le gritaba.
La carta traía un inserto poético. Un lavabo especial para meter las manos y tallarlas con jabón de los que usan en chirona.
Dicen los huéspedes de aquellos lares junto al mar, que si lo restriegas bien, se disuelven los delitos que hayas cometido, y puedes incluso, aplicar para las próximas canonizaciones en el Vaticano, previo palomeo desde Castel Gandolfo. Y mientras las letras iban cayendo al piso, y las copias en los buzones de la prensa, la voz de Duarte, retumbaba en la cacerola de los chicharrones.
«En mi contra fabricaste una campaña de linchamiento basada en mentiras y violando todos mis derechos, alimentada por la desinformación y tu capacidad inagotable de odios y frustraciones.
Javier Corral, trataste de engañar a los chihuahuenses con burdas mentiras: hiciste creer a los chihuahuenses que yo era el  dueño de Farmacias Guadalajara, del hotel Soberano, de Unión Progreso, etc, del que por cierto, es socio tu amigo Gustavo Madero y Jaime Herrera, a quien hiciste tu inútil protegido; dijiste que tenía una bóveda en el subterráneo de mi casa; ¡y eso no es cierto, no es cierto!
Luego, aventó un fétido pasojo, que fue a estrellarse en otro edificio.
«Víctor Quintana fue enlace de Corral con el crimen organizado.
Gente de mi confianza recibieron una confesión de Víctor Quintana Silveyra en donde él mismo platica a sus amigos, cómo “Corral” le encomendó hacer arreglos con la delincuencia organizada y declara que un conocido sacerdote es el enlace que le abrió esa comunicación».
Finalmente, quiso destintar a sus incondicionales, Javier Garfio, Lázaro López, Alejandro Villarreal, Jesús Esparza, al empresario Otto Valles, Cristopher James;a Marcelo González Tachiquín; a Raymundo Romero; a los notarios Fernando Úlloa y Luis Raúl Flores y otros.
Menciona también en el larguísimo misil, a señoras respetables, que al parecer fueron intimidadas para declarar en su contra: Conchita Valles y Guadalupe Medina.
Hay un punto clave. La mención de la nómina secreta. Y lo escribió así:
«La denominada nómina secreta fue, es y será siempre solo una fijación mental con veta mediática inventada por ti, yo nunca tuve una nómina secreta.
No te bastó denostar a los actores políticos de todos los partidos, sino que te atreviste a difamar, denostar y amenazar a líderes religiosos importantísimos de nuestra comunidad como lo son nuestros obispos.»
Luego, inspirado en la fecha constitucional del 1 de septiembre, hace un micro informe de su gobierno, donde destaca obras realizadas en su gestión, pero no dice que la mayoría de ellas han sido cuestionadas por haberse gastado en descomunales sobreprecios.
Inmediatamente después  vino la respuesta.
¡te haces la víctima y eres el victimario! Descarado.
Le contesta Juan Carlos Loera de la Rosa.
Y de paso, otro coscorrón a los medios por prestarle espacio a la carta venida desde Miami.
Así  no, Juan Carlos, así  no.
JCL, denuncia el olvido de Duarte que no mencionó que en cada movimiento del gobierno hizo un negocio, quien llevó a sus ranchos vacas de Nueva Zelanda; quien se hizo de un patrimonio personal incalculable, de grandes extensiones de terreno; quien repartió dinero del pueblo para que hablaran bien de él y para comprar silencio; se le pasó decir que extorsionaba a los proveedores del gobierno estatal para que dejaran su moche; corrupto y corruptor. Lo señala.
Ojo. No lo dijo, pero es obvio que le da esta cálida respuesta por el pasojo apestoso que lanzó hasta el patio del cuartel moreno.
Pues Duarte sabe muy bien, que Quintana es una pieza importante en el equipo de Loera y la embarrada de su imagen en las heces más pestilentes del bajo mundo, impactarían sensiblemente en el interior de su estructura.
¡Hay tiro! ¡Hay tiro!
Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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