Para hoy, una clase de párvulos en materia de geopolítica y Protocolo Diplomático.

La inusitada alharaca de Andrés Manuel López Obrador, en la que se le avienta encima a Joe Biden, echándole incienso a Miguel Díaz Canel y cubanos que lo acompañaron, fue para mi gusto, un cálamo concertado para que el presidente de México cobrara liderazgo en latinoamérica, y de pasadita, apuntalar la sucesión del 24 a favor de Marcelo Ebrard, operador indiscutible de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

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El escenario es claro, no se necesita mucha ciencia para descubrirlo.

Los que lucimos cabellos plateados, recordamos venturoso tiempos en los que México era considerado el hermano mayor de los países Latinoamericanos.

Por encima de Brasil, Argentina, Chile, Cuba y Venezuela.

Siempre de la mano de nuestros «primos», sajones. Los gringos.

Esta era la imagen internacional de aquellos lejanos días.

Hasta que se descompuso el «concierto hispanoamericano» con la intromisión de los facciosos revolucionarios, Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, y perrada que los acompañó en una fantasía imposible de realizar: LATINOAMÉRICA PARA LOS LATINOAMERICANOS.

Hay que decir que el desajuste de este «concierto» no fue inmediato y que el liderazgo mexicano se fue perdiendo paulatinamente.

Hoy son otros tiempos, y dentro del cajón del sastre donde reposan viejos hilos, dedales, agujas y alfileres que sirvieron para confeccionar los trajes de moda o zurcir los agujeros del desgaste, saltan estos lejanos utensilios y se reciclan los estímulos nacionalistas del momento.

Hay que ponerle salsa al camarón y el odio contra el imperio yanky, vende porque vende.

De tal suerte que el cocoreo que hizo Andrés Manuel, utilizando nuestra conmemoración del 15 de septiembre para provocar ese liderazgo, amartilló el proyecto con mucha más solidez de lo esperado.

Con el beneplácito de los gringos, obvio; si no fuera así, ¿por qué no ha habido una reacción defensiva? Ni siquiera se percibe que se hayan escamado.

Los norteamericanos, manejan al menos cinco jugadas adelante en el ajedrez internacional. Es su chamba.

Advierten un próximo «líder imperial» en latinoamérica, pero no es AMLO, ni México como nación, ¡son los chinos!

El posicionamiento de los asiáticos, ojos de rayita, en esta región Latinoamericana, es creciente y evidente. El poder económico para manipular al poder político es su juego.

Así que para neutralizar el progreso del plan chino, los gringos habrían de controlar el liderazgo que acaba de ganar Andrés Manuel en la magnífica Convención denominada CELAC. Es más fácil manipular a todos los brownies en una sola canasta, que andarse peleando con cada enanito. Mucho desgaste.

Una carambola de tres bandas.

1. México le pone la mecha a los primos hispanohablantes con el rollo ese de que la OEA es obsoleta y que este nuevo bloque político debe sustituir al arcaico modelo de control llamado OEA.

Es la misma gata, solo revocada en otro tipo de maquillaje.

«Nos propusimos fomentar la integración de América a partir de la autodeterminación de los pueblos, la cooperación para el desarrollo y la ayuda mutua.» Dijo AMLO, ya con el surcido invisible en el discurso.

2. Apuntalar al Delfín. Luego de la pataleta de Ricardo Monreal, en la que sintiéndose muy sobrado, anuncia que no necesita la bendición del Tlatoani para llegar a ser presidente.

Andrés Manuel le pone el balón para gol a Marcelo Ebrard y lo coloca al frente de la operación del nuevo CONCIERTO LATINOAMERICANO… y de chilena ¡mete gol!, perforando las redes de la portería y rebotando el balón en el rostro del zacatecano.

Le puso turbo al convoy pre electoral y le saca al menos 25 mil kilómetros de ventaja a su más cercano competidor.

3. Oxígeno sobrado.
Esta jugadita, le proporciona Oxígeno suficiente a Andrés Manuel para:

A. Ganar imagen y en marzo hacer su juego en el espectáculo llamado REVOCACIÓN DE MANDATO

B. Ganar al menos 5 de las 6 gubernaturas que se pelearán en 2022. (Oaxaca, Hidalgo, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Aguascalientes).

C. Armar el proyecto 2024 apuntalando a Ebrard como el Delfín inalcanzable.

Nomamespancho, voy por mi segundo plato de paella.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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