Marco Rubio llevó el reclamo a una reunión con Roberto Velasco; Washington pide acciones adicionales pese a los avances reconocidos por ambos gobiernos.
Ciudad de México (ADN/Staff) – La administración de Donald Trump aumentó la presión sobre el Gobierno mexicano para que adopte medidas adicionales destinadas a impedir que migrantes indocumentados crucen hacia Estados Unidos desde territorio nacional.
El planteamiento fue transmitido por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante una reunión privada con el canciller mexicano Roberto Velasco, en la que Washington pidió una “acción decisiva” para reducir la migración irregular, frenar el tráfico de fentanilo y otras drogas y debilitar a las organizaciones criminales.
La exigencia se produce después de que las detenciones de migrantes en la frontera sur estadounidense alcanzaran su nivel más alto del segundo mandato de Trump, aunque continúan por debajo de los registros observados durante la administración anterior.
El Gobierno de Estados Unidos sostiene que México debe reforzar la contención migratoria antes de que las personas lleguen a la frontera norte, incluida la vigilancia de rutas, puntos de tránsito y movimientos de ciudadanos mexicanos y extranjeros.
La posición estadounidense no significa que México haya dejado de colaborar. Ambos gobiernos reconocieron avances en materia de seguridad, combate al tráfico de drogas y armas, así como en la reducción de algunos flujos migratorios irregulares.
Velasco reiteró que la cooperación debe mantenerse bajo los principios de respeto a la soberanía, integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación.
La reunión también incluyó la situación de los mexicanos sometidos a procesos migratorios en Estados Unidos y la necesidad de garantizar sus derechos humanos durante detenciones, deportaciones y repatriaciones.
La administración Trump ha endurecido durante 2026 su política migratoria mediante deportaciones, restricciones de visas, ampliación de controles fronterizos y nuevas medidas para impedir el ingreso o permanencia de personas sin autorización migratoria.
México, por su parte, ha recibido a cientos de miles de connacionales repatriados desde enero de 2025 y también ha aceptado a extranjeros deportados por Estados Unidos bajo acuerdos de cooperación migratoria.
Es impreciso afirmar que Trump ordenó directamente a México “cerrar la frontera”. La presión conocida hasta ahora consiste en exigir mayores acciones de contención migratoria dentro de territorio mexicano, sin que se haya anunciado públicamente una nueva obligación bilateral o un plazo específico para cumplirla.

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