Activistas aseguran que la política migratoria estadounidense se basa en el racismo

La política de la administración de Joe Biden con los migrantes de Haití y otros países, que sufren abusos en las fronteras de Estados Unidos, es racista, declararon a Sputnik varios activistas de DDHH.


Moscú (Sputnik) – La activista de UnDocuBlack, Patrice Lawrence, llamó a despedir a los agentes “salvajes” que, montados a caballo y con cuerdas en la mano, impidieron el paso de los migrantes, una actitud que atribuyó al racismo.

«Han criminalizado a los negros y están dispuestos a hacer lo que sea necesario para expulsarlos», dijo .

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Lawrence, también codirectora de la organización de derechos de los inmigrantes fundada en 2016, dijo que deberían ser «reemplazados por personas capaces de ofrecer servicios médicos».

«Quince mil migrantes no son una crisis y es algo que el gobierno de Estados Unidos puede manejar», aseguró.

Esa opinión la comparte Pierre, quien nació en Haití y emigró a Estados Unidos cuando era niño.

Según él, el imperialismo estadounidense y la supremacía blanca han determinado la forma en que los gobiernos en Washington han tratado al pueblo haitiano: «Las terribles acciones de Estados Unidos incluyen la destitución de [el expresidente Jean-Bertrand] Aristide en 2004 y el apoyo de Estados Unidos a gobiernos horribles y corruptos».

También puntualizó que «saben que pueden salirse con la suya tratando a los inmigrantes negros de esta manera sin que la gente haga suficiente ruido y los rechace».

«Piensan que somos un grupo de negros que no podemos cuidar de nosotros mismos», concluyó.

Por su parte, Kweku Lumumba, coordinador de relaciones externas de KOSSA y presidente del Partido Verde en el estado de Georgia, dijo que las acciones de la administración Biden son típicas de la política estadounidense hacia los inmigrantes, en general, y los haitianos, en particular.

«Esto se considera estándar, incluso cuando las personas buscan asilo, huyen de la violencia, la corrupción y la pobreza», señaló a Sputnik.

Recalcó, además, que hay quienes están ganando, gracias a la difícil situación y la desesperación de los migrantes.

«Hay personas que pasaron por 11 países en tres meses. Dejen de tragarse la idea de que Haití es pobre. Ellos no eran pobres porque cuesta $17.000 por persona», dijo.

Por otra parte, agregó que «las aerolíneas que iban a Brasil ganaban 324.000 dólares diarios en un solo avión, eso es 115 millones de dólares anuales que van a las aerolíneas».

La consultora de desarrollo internacional y funcionaria retirada de Naciones Unidas, Monique Clesca, estimó a la vez que EEUU «tiene derecho a decidir su política migratoria, pero existen ciertas expectativas por las que vienen».

Clesca subrayó que «muchos de ellos no llegaron directamente de Haití», pasaron por otros países, como Brasil o Chile y decidieron seguir a EEUU, o fueron expulsados de esas naciones.

La otrora funcionaria de la ONU, recordó, además, que muchos de los haitianos que se concentraron en la frontera entre Estados Unidos y México llegaron después del asesinato del presidente Jovenel Moise y el terremoto del 7 de julio, que mató a más de 2.000 personas y dejó a miles sin hogar.

«Han sido devastadores para la economía, para los derechos humanos, en términos de oportunidades. El hogar ya no es hogar ni es acogedor para muchos haitianos. La gente ha estado vendiendo su ropa, tierras y otras posesiones para poder irse a otra parte», dijo.

Todo ello, subrayó, se debe analizar en el contexto de que los gobiernos de los últimos 10 años han hecho caso omiso de la mala gobernanza y la corrupción.

«La gente se ha ido para buscar educación para sus hijos, trabajos y oportunidades. Esta es, más o menos, la situación. Una organización de derechos humanos dijo recientemente que casi la mitad del país es territorio de pandillas, controlado por pandillas», dijo Clesca.
Agregó que «también hay secuestros, no es posible ir al banco o al supermercado sin el corazón en la boca» y calificó la situación de «terrible».

«Hay falta de oportunidades o inversión en derechos humanos o en la educación haitiana. Los regímenes han batido récords de violación de derechos humanos, pero todos han sido apoyados por Estados Unidos, Canadá, Naciones Unidas y Francia, y el dinero ha sido malversado, todo bajo la atenta mirada de Estados Unidos, Francia y Canadá», enfatizó Clesca.

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Redacción ADN / Agencias

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