La autocensura se consolida como medida de autoprotección frente a amenazas del crimen organizado y agresiones de autoridades.
Culiacán, Sinaloa (ADN/Arturo Hernández) – Periodistas que laboran en Sinaloa, particularmente en municipios afectados por la disputa interna del Cártel de Sinaloa, han optado por implementar “zonas de silencio” y prácticas de autocensura como mecanismo de autoprotección ante el deterioro sostenido de las condiciones de seguridad para el ejercicio periodístico.
El fenómeno se ha intensificado desde septiembre de 2024, tras la detención de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos y el posterior enfrentamiento entre las facciones conocidas como “Los Chapitos” y “La Mayiza”, conflicto que ha generado una escalada de homicidios, desapariciones y amenazas directas contra medios de comunicación y reporteros.
En este contexto, al menos 60 periodistas y medios han sido amenazados, lo que ha provocado que amplias zonas del estado queden prácticamente fuera de cobertura informativa en temas relacionados con violencia, corrupción y colusión de autoridades, ante el riesgo de represalias tanto de grupos delictivos como de corporaciones policiacas.
Uno de los casos más recientes ocurrió el 19 de enero de 2026, cuando un reportero fue amenazado por agentes estatales mientras realizaba una cobertura en la Maxipista de Culiacán, episodio que reforzó la percepción de vulnerabilidad incluso frente a quienes deberían garantizar la seguridad.
“No queremos héroes, por ninguna nota vamos a exponer la vida; si alguien nos gana la información, que nos la gane”.
Testimonios recabados bajo condición de anonimato describen cambios estructurales en las rutinas de redacción, donde material ciudadano sobre cobro de piso, secuestros, extorsiones o ejecuciones es archivado y no publicado para proteger la integridad de las fuentes, de los periodistas y de sus familias.
A la par de las amenazas, se reportan allanamientos, vigilancia ilegal y agresiones físicas, mientras que los comunicadores reconocen una normalización de imágenes extremas de violencia, reflejo de un entorno social que ha perdido capacidad de asombro frente a cuerpos desmembrados, incinerados o colgados en espacios públicos.
Las cifras oficiales dimensionan el contexto: 2025 cerró con más de 1,600 homicidios dolosos, 80 policías asesinados, 56 menores de edad muertos, 144 menores privados de la libertad y 93 adolescentes detenidos por delitos graves, consolidando uno de los periodos más violentos en la historia reciente del estado.
“La autocensura es una forma de seguir vivos”.
Aunque se han emitido cientos de medidas de protección institucional, la impunidad en los crímenes contra la prensa y la persistencia del conflicto criminal mantienen a Sinaloa como uno de los entornos más peligrosos para el ejercicio del periodismo en México, donde informar se ha convertido en una actividad de alto riesgo.

¿Quieres compartir información o enviar boletines de prensa?
Envíanos un correo electrónico.
¿Tienes dudas? ¿Necesitas verificar alguna nota?
No dude en enviarnos un correo, con gusto la verificamos por usted.
Síguenos en nuestras redes sociales.


