La Gran Dieta Simbólica Escocesa de los Estados Unidos Mexicanos (parte 1.)

La historia americana, y entiéndase americana cuando hablamos de la totalidad del continente, se encuentra, sin duda alguna, tocada por la mano de la masonería, más que ningún otro continente en el mundo.

Hablar de los motivos es adentrarnos al estudio de la historia de la conquista del territorio americano y por otro lado de la historia de los conquistadores en ese tiempo.

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En centro y sudamérica, particularmente, podemos hablar de la labor del hermano Simón Bolívar, del hermano O’Higgins; en el norte, George Washington y aquí en México hombres como el cura Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y José María Morelos; que compartieron todos ellos, sin conocerse, la visión libertadora de los países colonizados por el viejo mundo.

En nuestro país, además, convulsionando entre distintos paradigmas que nos mantienen atrapados, desde entonces, entre la permanencia del pasado y las promesas del futuro progresista han mantenido a la patria dividida.

De ahí se entiende, históricamente, el discurso entre conservadores y liberales.

Hablamos de finales de los 1700’s, tiempo en que según la historia conocida y documentada a través de acervos epistolares y documentos inquisitoriales, la masonería habría llegado a la Nueva España y a México por masones llegados del viejo continente.

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De Milenioscuro – Trabajo propio El Virreinato de la Nueva España, ahora México, 1786-1821 CC BY-SA 4.0

No obstante, la evidencia documental de logias debidamente autorizadas datan de principios del siglo siguiente, cuando agrupados en logias recibieron autorización constituyente de la Gran Logia de Louisiana para Veracruz, Campeche y Yucatán, entre 1816 y 1820; justo en el momento en que México se estremecía por lograr su independencia, finalmente decretada el 21 de septiembre de 1821.

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De Milenioscuro – Trabajo propio El Virreinato de la Nueva España, ahora México, 1786-1821 CC BY-SA 4.0

No es coincidencia que la historia de México vaya atada de la mano de la masonería.

Más tarde, en 1824, la Gran Logia de Pennsylvania daría cartas patentes adicionales también para Veracruz.

Vale la pena puntualizar que estas logias practicaban el Rito York, que se popularizó tras el establecimiento de la Gran Logia de Nueva York y de la Gran Logia Nacional Mexicana del Rito York en algún momento de 1825.

Fue en ese mismo año, 1825, que masones atrapados en diatribas políticas se escinden del Rito de York con una visión nacionalista para fundar el Rito Nacional Mexicano.

Es importante señalar que para esas fechas el Rito York o York Americano, procedía de los Estados Unidos y se ha mantenido mayormente intacto desde su introducción a la fecha, cuyo ritual se funda en la tradición cristiana, interpretado en México como apoyo al clero.

No sé malinterprete, estamos hablando de historia y apelamos a que, entendiendo lo anterior, se comprenda que los masones del Rito York estaban identificados como conservadores, es decir proclive a las causas del clero y del viejo continente, mientras, por otro lado, los masones escindidos y aglutinados en el Rito Nacional Mexicano, de liberales y progresistas, poniendo la patria primero en un espíritu nacionalista.

“El Rito Escocés Antiguo y Aceptado surgió en la ciudad de Charleston (Carolina del Sur, EE.UU) en el año 1801. Se llamaba entonces «Real y Militar Orden de la antigua y moderna Francmasonería» y reunía los grados que se practicaban en Francia y en las Antillas. Todos estos grados estaban regidos por un Supremo Consejo, que estaba formado por los Soberanos Grandes Inspectores Generales. Éstos, tenían la misión de administrarlo y de asegurar su perennidad en cada Nación o Estado en el que fuera implantado”, así lo narró el historiador masónico Pablo Bahillo Redondo para periódico El Obrero en noviembre de 2020

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado, evolucionado de ritos franceses, se estableció en México con raíces en la francmasonería estadounidense alrededor de 1860; recibiendo en 1862 la Carta Patente fundacional que dio vida a la Gran Logia Valle de México de manos del Supremo Consejo Neogranadino, (hoy Gran Logia Unida de Colombia) y más tarde en 1883, con carta patente de la Gran Logia Unida de Colón e Isla de Cuba (hoy Gran Logia de Cuba) a la Gran Logia Independiente Mexicana (hoy Gran Logia Unida de Mexicana de LL y AA MM); llegando a ser el día de hoy el rito de mayor tradición en suelo mexicano.

En la actualidad, administrativamente, se compone de dos órdenes de potencias:

  1. Las logias simbólicas, jurisdiccionadas a Grandes Logias Simbólicas (1º al 3º).
  2. Las logias capitulares, jurisdiccionadas a la única potencia reconocida del rito: el Supremo Consejo de México (4º al 33º).

Eran épocas aciagas en el país, que una vez independiente no encontraba la forma de gobierno que pudiera rendir los mejores frutos; el gobierno establecido era la república, la misma que defendió Benito Juárez desde 1858 hasta 1872, impidiendo el establecimiento del segundo imperio a manos de Maximiliano. Eran dos hermanos, un otrora liberal y un conservador, uno del Rito Nacional Mexicano y otro más del Rito Francés.

La masonería en el fondo tenía también sus complicaciones. En 1875, el Rito Nacional Mexicano fue desconocido por negarse a participar en el Convento de Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en Lausana, Suiza.

Ya desconocido fue reformado y luego declarado irregular por no seguir los preceptos fundacionales contenidos en la Constituciones de Anderson y por los landmarks de Mackey que rigen la masonería especulativa. Aún en ese difícil entorno, el Rito Nacional Mexicano se ha convertido en nuestros días como el principal rito de masonería mixta en México.

Luego de la época juarista le sucedieron en la presidencia:

  • 1872-1876 Sebastián Lerdo de Tejada
  • 1876-1880 Porfirio Díaz
  • 1880-1884 Manuel González
  • 1884-1911 Porfirio Díaz

​​Las fuentes más consultadas para la historia de la masonería en México durante el período conocido como «Porfiriato» (1876-1911), apuntan a que fue, precisamente, el presidente Porfirio Díaz el artífice de la unificación de la masonería simbólica bajo la llamada «Gran Dieta Simbólica».

Sin embargo, el intercambio epistolar entre el General Díaz y Ermilio Cantón -que más bien fue monólogo epistolar de este último-, dirigente de facto de la Gran Dieta, apunta en una dirección distinta.

En la próxima entrega el Porfiriato 1884-1911 y la Gran Dieta, pero adelantamos que:

El 15 de febrero de 1890 se emitiría el discurso mediante el cual se daría por creado el “Cuerpo Supremo Simbólico de la República Mexicana” y con ello la creación de la Gran Dieta Simbólica Escocesa de los Estados Unidos Mexicanos como única rectora de la masonería mexicana, la cual vería su declive en 1895 y su abatimiento total en 1901.


Referencias Bibliográficas

Joaquín Santana Vela y Pedro S. Urquijo Torres (coordinadores),
Proyectos de educación en México: Perspectivas históricas,
UNAM, ENES, Morelia, 2014, 494 pp.

Pablo Bahillo Redondo, (7 de noviembre de 2020)
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado y el Convento de Lausana (1875),
EL OBRERO, periodico digital.

Rogelio Aragón
Porfirio Díaz y la “Gran Dieta Simbólica”: ¿La masonería mexicana bajo control?
Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, Diciembre 2015
REHMLAC+, Revista De Estudios Históricos De La Masonería Latinoamericana y Caribeña Plus, Vol. 7 Núm. 2.

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La Cantera

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