“Parras, rincón de sol y vid”
Eslogan de la ciudad
Fundado en 1598 bajo el nombre de Santa Maria de las Parras y las Lagunas, es una pequeña y pintoresca ciudad ubicada en el sur del estado de Coahuila. Es reconocida por albergar la primera bodega vitivinícola del continente americano, hoy llamada Casa Madero.
Antes de llegar al poblado, hay que atravesar extensas y desoladas llanuras desérticas que van de la ciudad de Torreón o de San Pedro las Colonias, como fue nuestro caso, y que al arribar, provocan un agradable contraste con la profusa vegetación del lugar.
Enormes parcelas de vides y nogales reciben al visitante quien de inmediato puede percibir el cambio en la temperatura, pasando del calor extremo del desierto, a una temperatura mucho más agradable.
El pueblo cambio de nombre en 1868 a su nombre actual Parras de la Fuente, en honor a Juan Antonio de la Fuente, destacado defensor de la soberanía nacional durante la invasión francesa. En 1998 fue declarada zona de Monumentos históricos, y en el 2006 fue incluida en el programa de Pueblos Mágicos.
Y en verdad que este es un pueblo con mucha magia, pues en el lugar entre sus edificaciones centenarias y multicolores se pueden encontrar bastantes actividades dedicadas a asuntos de energía metafísica, como la venta de amuletos, literatura trascendental o vivir la experiencia terapéutica, ahora tan popular, de purificar el espíritu en uno de sus varios temazcales.
Como su nombre lo indica, la pequeña ciudad de Parras, desde su fundación esta intrínsecamente ligada al proceso de fabricación de vinos, y es por ello que, en el mes de agosto durante las fiestas de la región, parte medular de la celebración lo sea el pisado de la uva, o vendimia.
Desde luego que hoy en día el proceso de fabricación de vino esta mecanizado, por lo que ya no es como antes que, para fabricar la bebida de manera artesanal, grupos de mujeres se paraban sobre uvas colocadas dentro de un gran recipiente de madera llamado lagar, a la vez que las apisonaban para obtener un jugo o mosto, del que, previa fermentación, habría de fabricarse el vino.
Sin embargo, como reminiscencia de aquel pasado, en la actualidad se lleva a cabo una representación de dicha actividad, convertida en ceremonia que honra el sincretismo de nuestra cultura.
Se da inicio a la ceremonia, agradeciendo a Dionisio, dios griego del vino (Baco entre los romanos) por la buena cosecha de este año; posteriormente, entra a escena un grupo de danzantes llamados matlachines – o matachines, como los conocemos en Juárez- quienes serpentean sobre el escenario, danzando al ritmo de flautas y tambores, circunvalando un lagar previamente colocado al centro hasta colocarse ordenadamente a los lados de dicho recipiente.
En este lagar hay racimos de uvas las cuales serán pisadas por un grupo de mujeres, mismas que, vestidas con ropa de época, van introduciéndose dentro del mismo siguiendo el ritmo marcado por sus compañeros matachines, apisonando la fruta hasta sacarle la última gota de jugo. Lo interesante de la representación actual, es que los danzantes invitan a los espectadores a participar de la ceremonia, viviendo en carne propia, una tradición de siglos.
Esta festividad con la representación descrita, como ya se menciona líneas atrás, se efectúa durante las fiestas de la vendimia en el mes de agosto, sin embargo, se está volviendo un elemento distintivo cada vez más popular, el incluir esta dinámica en las bodas celebradas en los espléndidos viñedos de la zona.
Fue precisamente en una boda donde su servidor tuvo la oportunidad de atestiguar la experiencia.
Finalmente, no se puede hablar de Parras sin hacer mención del patriarca don Evaristo Madero, quien fuera un próspero comerciante, político liberal y fundador del emporio vitivinícola Casa Madero. Hombre de ideas progresistas, decididamente influyó para que sus nietos, Francisco y Gustavo se convirtieran en protagonistas indispensables de la primera Revolución social del siglo pasado: la nuestra.
Es cuánto.

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.


