BOTA: una decisión que Juárez parece estar mirando de lejos

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Cuando la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos (GSA) definió la alternativa para modernizar el Bridge of the Americas (BOTA) y eliminar permanentemente sus operaciones de carga comercial, la decisión no tardó en generar una reacción del otro lado de la frontera. La El Paso Chamber encargó al Hunt Institute for Global Competitiveness un estudio para conocer las implicaciones económicas y comerciales de la medida (puedes consultarlo aquí). El resultado es un documento de 155 páginas que intenta dimensionar qué significa para la economía regional perder la capacidad de BOTA para mover mercancías.

La reacción resulta lógica. El proyecto contempla iniciar obras en 2028 y concluirlas en 2031, pero sus efectos sobre el comercio pueden ser permanentes. El estudio estima que la desaparición del tráfico comercial de BOTA podría elevar en 79.1 millones de dólares anuales los costos logísticos de las empresas de la región de Paso del Norte, un incremento de 17.8%. También advierte que parte de la carga se desplazará hacia Zaragoza y Santa Teresa y que 11.8% de las empresas consultadas incluso consideraría trasladar operaciones fuera de la región.

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Lo llamativo es que, mientras en El Paso una cámara empresarial consideró necesario contratar un estudio específico para anticipar las consecuencias económicas, en Ciudad Juárez no parece existir una discusión pública de similar magnitud. Y resulta difícil entenderlo si se considera que estamos hablando de una ciudad cuyo modelo económico depende precisamente de la circulación cotidiana de mercancías entre México y Estados Unidos.

El problema no es simplemente que la carga de BOTA tenga que utilizar otros cruces. El propio estudio muestra que la capacidad de las alternativas no puede darse por sentada. De acuerdo con las empresas consultadas, la mayor parte del tráfico se dirigiría hacia Zaragoza, mientras que otra proporción importante iría a Santa Teresa. Pero los testimonios recogidos anticipan aumentos considerables en los tiempos de cruce. En algunos casos se estiman esperas de cinco a seis horas en Santa Teresa y superiores a siete horas en Zaragoza.

Esto debería ser una señal de alerta para Juárez. La ciudad no puede asumir que basta con tener otros puertos de entrada para compensar la pérdida de BOTA. No basta con tener un cruce alternativo; se necesita capacidad alternativa. Y esa capacidad requiere infraestructura, procesos aduanales, vialidades, patios, servicios logísticos y coordinación binacional.

Desde hace años se habla del corredor San Jerónimo-Santa Teresa como una de las posibilidades para ampliar la plataforma logística e industrial de la región. También existen incentivos del lado mexicano para promover inversiones en esa zona. Pero entre hablar de un polo de desarrollo y contar con una infraestructura capaz de absorber una parte significativa de la carga que hoy pasa por BOTA hay una distancia importante.

Ese es precisamente el punto que debería estar provocando una discusión en Ciudad Juárez. ¿Se está haciendo algo para intentar modificar o revertir la decisión sobre BOTA? Y, si la decisión es definitiva, cuál es el proyecto concreto para enfrentar sus consecuencias? No sólo en términos de promoción industrial, sino de capacidad logística efectiva.

La pregunta importa porque la competitividad de Juárez no depende únicamente de sus plantas, sus trabajadores o su capacidad para atraer nuevas inversiones. También depende de que las cadenas de suministro puedan operar con tiempos previsibles. El estudio encuentra que la confiabilidad y rapidez de los cruces son, precisamente, dos de los factores más importantes para las empresas que participan en el comercio transfronterizo.

Durante décadas, Juárez construyó una de las plataformas manufactureras de exportación más importantes de México alrededor de su posición fronteriza. Hoy esa misma integración significa que una decisión sobre infraestructura del lado estadounidense puede convertirse en un problema de productividad del lado mexicano.

Por eso resulta extraño que la discusión parezca estar ocurriendo con mucha mayor intensidad en El Paso que en Ciudad Juárez. Si El Paso Chamber ya pidió calcular cuánto les costará perder BOTA, quizá ha llegado el momento de que en Juárez hagamos la misma pregunta: cuánto nos costará a nosotros y, sobre todo, qué estamos haciendo para evitarlo.

ADN Luis Villavicencio
Luis Enrique Villavicencio

Especialista en desarrollo económico y vinculación estratégica entre academia, industria y sector público. Enfocado en fortalecer MIPYMES y alinear la formación con el sector productivo, analiza el entorno económico con visión crítica y enfoque propositivo para impulsar la competitividad regional.


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