Yerros Perros

El sol regala sus primeros rayos en la frontera y en una de las colonias más apartadas de Ciudad Juárez comienzan a instalar toldos, mesas sillas y comederos.

La música a todo volumen con la tetocumbia…

“Teto teto teto, cerca de la gente… Héctor Murguía… un buen presidente”.

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Un jilguerillo del municipio invita a la concurrencia para que se acerque a lo que este personaje le ha dado en nombrar… la audiencia pública.

Están listas las cobijas de regalo. Los camiones con costales de cemento se acomodan, y los “carritos sangüicheros” comienzan a calentar sus fritangas. Se preparan las aguas frescas, y toda la parafernalia conocida como teto-show para atraer a la mal llamada AUDIENCIA PÚBLICA.

El clamor es generalizado, “queremos pavimento, Teto… drenaje, alumbrado público, seguridad en la colonia”.

El alcalde saluda de mano a toda la concurrencia, abraza a los señores de la tercera edad, carga a los bebés sin importar si traen el pañal sucio; besa a las abuelitas, a los parapléjicos. (No hay leprosos, porque si los hubiera, también los besaba). Reparte las cobijas, ordena a sus funcionarios escuchar uno a uno los reclamos de la sociedad.

 

Una audiencia más parecida a una venta de garage, bazar, tianguis o romería política, a la que convocan para procurar los servicios del gobierno, que lo que realmente significa audiencia pública.

Por su parte, el nuevo alcalde de Ciudad Juárez, Armando Cabada, interpreta su “audiencia pública” como un talk show al que promueve en exclusiva a través de su canal particular de televisión.

No es mi intención transformarme en un purista de los términos, pues cada uno de ellos me dirá… “A ver, cachetón: la gente que acude, ¿no es una audiencia?”

 

¿QUÉ ES EN REALIDAD UNA AUDIENCIA PÚBLICA?

La audiencia pública es el procedimiento público de participación, en el que se invita a la población interesada en conocer un tema que compete a toda la sociedad. Se le convoca a escuchar el planteamiento del gobierno, y se les conmina luego a manifestarse al dictado de una decisión que puede afectar sus derechos.

Este tipo de reunión constituye una instancia de participación en el proceso de toma de decisiones, en la cual la autoridad responsable habilita a la ciudadanía un espacio institucional para que todo aquel que pueda verse afectado o tenga un interés particular o general, exprese su opinión.

Por lo tanto la errata de considerar audiencia pública al evento lucidor del gobernante donde la gente concurre a pedir algo para sí o para su colonia, debe de llamarse de otra forma.

Tal vez llamarla… REUNIÓN PARA LA RECEPCIÓN DE INCONFORMIDADES. O bien: CONCURRENCIA CIUDADANA PARA LA DEMANDA DE SERVICIOS.

Ni el teto-show, ni el mini-tianguis corralista, o el talk show cabadista son AUDIENCIA PÚBLICA.

Hay una tendencia a denominarle equivocadamente AUDIENCIA PÚBLICA al “baño de pueblo” que los gobernantes necesitan para hacer imagen.

Es pertinente hacerlo notar, para que los asesores de los hombres del poder, orienten a sus jefes de manera profesional y evitar con ello, críticas que exhiban su ignorancia política.

La distorsión de estas actividades, con el tiempo, va dejando huella en la mente del ciudadano, que en su confusión, compra la semejanza y acepta el equivalente.

Puede ser que adelante, el político diga… en nuestro mandato, la sociedad en su exigencia democrática, se manifestó en audiencias públicas y nosotros cumplimos con ejercer nuestro deber público de acuerdo a la demanda y mandato de la gente. Y obviamente esto es falso.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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