«…La violencia de grupos criminales que en los últimos días han intentado replicar los lamentables hechos de Culiacán, para someter a sus intereses al poder público y a las autoridades, a partir del incendio de camiones de transporte y de autos y camionetas particulares en Ciudad Juárez, no hacen más que anticipar el agravamiento de una crisis en la que la población civil lleva la peor parte, y en la que se anticipa una mayor retracción de las inversiones en la industria maquiladora, lo que podría anticipar una recesión económica, que ya se deja ver en las primeras economías mundiales, mientras las dirigencias empresariales locales brillan por su ausencia…” tal pareciera que podemos analogar con el respeto intelectual debido, la gloria literaria del extraordinario y genial escritor mexicano Juan Rulfo, afirma sombrío el influyente personaje, cercano sin duda a los más altos círculos de poder en el altiplano, mientras despide afectuoso a un numeroso grupo de inversionistas canadienses, con interés en la explotación de yacimientos de oro, plata y cobre en el territorio nacional.

«…Parece que los grupos de poder fáctico no han entendido las lecciones del 2008, cuando la ciudad se convulsionó en un estertor de violencia e inseguridad, que deshonrosamente la posicionaron como una de las peores a nivel internacional, con una inédita fuga de capitales, que agravaron el desempleo y el éxodo de decenas de miles de aterrorizados ciudadanos, victimas circunstanciales de asesinatos, robos, secuestros y extorsión, en un ciclo que pareciera repetirse…»

«…Nada se hizo, a pesar de los desgarradores testimonios de las victimas más desprotegidas, mientras otros oportunistas protegían sus negocios con barricadas de contención estratégicamente ubicadas por soldados del ejército y la armada, a quienes tuvieron a su servicio gratuito durante años; algunos de los ujieres de estos potentados, incluso se dieron el lujo de hacerse acompañar por numerosas escoltas de policías federales y de camionetas blindadas, mientras el grueso de la población carecía de la más elemental protección y era víctima frecuente de terroríficas masacres…»

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«…¿No es ya el momento de preguntar y exigir a estos oportunistas disfrazados de «sufridos redentores sociales», qué destino han tenido los más de 2,000 millones de pesos canalizados en los últimos años, hacia FICOSEC y FECHAC, que estaban etiquetados precisamente para programas de prevención, de equipamiento y profesionalización de los cuerpos policiacos, así como para la creación de una sólida policía comunitaria, que brindara protección a las escuelas, hospitales y centros comunitarios?…»

«…Qué sucedió con el programa de respuesta inmediata a llamadas de emergencia, que jamás funcionó, y la famosa supervisión de toda la ciudad con «miles» de cámaras de vigilancia, que «operaban» en tiempo real, pero que cuando se investigaba algún hecho delictivo, resultaba que la más cercana estaba convenientemente «descompuesta», y «no había registrado» los graves hechos?…»

“… ¿Dónde quedaron los «Centros de Inteligencia», que habrían de investigar el bajo mundo, mediante una red de «soplones» distribuidos a lo largo y ancho de la ciudad, para conocer con anticipación sus planes delictivos?…»

«…Y qué decir de los costosos programas de intervención telefónica, que en los hechos se usaban para espiar a los adversarios políticos y desacreditarlos en inútiles campañas de publicidad en medios «a modo», como lo hizo hasta la saciedad el ahora prófugo exgobernador César Duarte…?…»

¿Así, o más claro…?

Sergio Armendariz SQD
Sergio Armendáriz
Comunicador Social en Organismos Privados y Públicos | + posts

Comunicador en Radio, TV, Prensa Escrita y Portales Electrónicos. Académico Universitario. Funcionario Educativo. Miembro Consultivo en OSC.


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