Algo muy grave está sucediendo en nuestra sociedad mexicana, en el caso que hoy me ocupa, unas jóvenes de secundaria en San Miguel Atocpan, al parecer de la delegación Milpa Alta en el Distrito Federal (digo al parecer por carecer de datos precisos al respecto). En lo que parece un pleito al salir de clases, siendo este vitoreado por los demenciales espectadores, la desgracia sobrevino cuando una de ellas, propina una patada en el rostro de la caída, la niña empieza a convulsionar desatando el horror de sus compañeras. Algunas versiones dicen que la niña murió, algunas otras que se encuentra con vida, hago votos porque el desenlace sea sólo la conmoción y no la muerte

¿No les parece que necesitamos hacer un alto en el camino y tratar de impedir el absurdo culto a la violencia que nos está disolviendo como sociedad? Lo he repetido en innumerables ocasiones, la polarización del país es el caldo de cultivo para una violencia desatada, inhumana, cruel…animal. Necesitamos reeducar a nuestros niños y jóvenes y a nosotros mismos como adultos. No debería causar placer el que dos seres humanos se estén golpeando salvajemente, debemos intervenir para detener esa barbarie y nos ser espectadores y de ahí pasar a cómplices de situaciones que pueden desembocar en tragedias

El origen es la admiración que profesamos a la violencia y la muerte, estúpidamente creemos que las cosas se resuelven con golpes y los niños, jóvenes o adultos irascibles en extremo, son admirados en lugar de ser reconvenidos o en algunos casos castigados, no tendríamos que haber llegado hasta estos niveles de salvajismo. Impulsemos la cultura de la cordialidad, enseñemos a nuestros hijos valores que los conviertan en seres humanos útiles a la sociedad, ¿en qué momento perdimos el rumbo? ¿Tenemos remedio? ¿Este es el mundo que queremos dejar?

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Jose Cruz Pérez Rucobo
José Cruz Pérez Rucobo
Periodista y Crítico Político

Lic. en Economía por la UACJ. Me dedico al comercio como medio de subsistencia y al periodismo y crítica política como ejercicio lúdico. Soy un hombre de izquierda por naturaleza, cualquier cosa que ello signifique.


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