“El sabio no dice todo lo que piensa,
pero siempre piensa todo lo que dice”
Aristóteles.
Todos en la frontera, de una forma u otra, sabemos muy bien lo que se siente cuando un agente de migración norteamericana niega o quita una visa. Ya sea porque lo experimentamos en carne propia, o porque conocemos directamente a alguien que haya pasado por esa experiencia.
Sabemos de la impotencia que se siente cuando eso pasa, especialmente cuando el afectado esta seguro que no hay motivo para ello. También sabemos de primera mano, que el agente u oficial de migración, omnipotente en su encargo, si quiere decirte la razón te la dice, pero también que muchas veces simplemente te la quitan o te la niegan si molestarse en decirte cual es la causa.
Por lo anterior es que podemos comprender la molestia que experimentó el hijo de AMLO, Andres Lopez Beltran, cuando le fue retirada la visa por parte del gobierno de los Estados Unidos, sin embargo, y aunque pudiera tener razón, considero que fue un error propio de su inmadurez política, denunciar el hecho con la misiva que dirigió al señor Trump.
Primero que nada, se muestra sumamente ingenuo el joven Lopez al plantear sus argumentos en el documento de una manera tal que hace parecer a Trump como una persona ignorante de lo que sus subalternos hacen, “Me dirijo a usted con el respeto que me merece en lo personal y por su investidura para informarle que Marco Rubio, secretario del Departamento de Estado y Christopher Landau, subsecretario de esa dependencia, autodenominado “el quita visa”, han ordenado quitarme el permiso para ingresar a Estados Unidos de América.”
Solamente alguien que sea poco observador, o con poco conocimiento de lo que esta aconteciendo actualmente en los Estados Unidos, puede realmente creer que Rubio y Landau se manejan al margen o en contra de las instrucciones de Trump. De ninguna manera, ellos trabajan como un solo equipo dedicado a bloquear y hacer trabajo político en contra de cualquier corriente de pensamiento en general, y de cualquier personaje en particular, que vaya en contra de las políticas de Trump, sean estas de izquierda o de derecha.
La 4T y su filosofía fundacional son precisamente lo contrario al trumpismo, por lo que el hecho de que el Departamento de Estado de ese régimen le retire la visa es más un acto tácito de reconocimiento, que una “…burda y perversa canallada…” como el joven Lopez lo califica. Es evidente que el coraje y la molestia que en ese momento obnubilaban su mente, no le permitieron valorar lo anterior.
Imagino que a Marco Rubio -a Trump no, porque ni idea ha de tener de quien es el joven Lopez- le habrá dado bastante risa el comentario de: “Claro está, señor presidente, que no me causa ningún problema el no visitar Estados Unidos en estos tiempos decadentes y lamentables de odio, racismo, drogadicción, desintegración familiar, inconformidad social y tristeza, y puedo esperar a que las cosas cambien y existan circunstancias favorables” algo así como, al cabo que ni quería …pero voy a esperar sentado.
La existencia misma, y el tono de la misiva, dejan en claro lo contrario: que si le dio mucho coraje, y que si le causo mucho problema el ya no poder entrar a los Estados Unidos, porque se trata de él, del hijo de Andres Manuel Lopez Obrador ¡cómo se atreven! Demasiado ego, demasiada inmadurez.
Si el joven Andres, o Andy, como se le conoce -para su molestia- hubiera metido la cabeza en agua fría, y hubiera respirado diez veces antes de hacer pública su misiva, entonces hubiera podido aprovechar este acto no para mostrar su escaso conocimiento de la operación del régimen que actualmente dirige los destinos del vecino del norte, sino para mostrar empatía con los miles de mexicanos que lo sufren.
Para empezar, la carta no debería haber sido dirigida a Trump, como si el joven Lopez estuviera al tu por tu con el presidente de los Estados Unidos, sino al pueblo de Mexico; en ella, el bien podía haberse dicho victima del acto descrito, haciendo énfasis en que la causa estriba en su trabajo por los que menos tienen, de acá y de allá, o algo por el estilo.
En lugar de perder el tiempo de manera vergonzosa denunciando la “fobia conservadora en contra del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y de sus dirigentes” pudo haber ensalzado los logros de la 4T como móvil de su actuación pública, y en general, pudo haber declarado su agravio, como uno mas de los muchos que aquejan a los mexicanos, sin pretender que el suyo es de mayor valía por ser el hijo de quien es.
Precisamente por ser hijo de quien es, el joven Andres debería ser mas mesurado en sus expresiones públicas, y mostrar mas humildad. El carisma y la habilidad política no son hereditarios, y hacer berrinches ayudan poco al movimiento.
Es cuánto.

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
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