El último reducto duartista no afectado por sus enemigos políticos está a punto de sufrir un colapso. El tirano, desde el escondite donde se ha refugiado en los últimos meses, intenta devolver un golpe maestro a quien se ostenta como Eliot Ness del Estado de Chihuahua.

Este lunes 30 de julio, a las 10:30 horas, el Consejo Universitario, compuesto por 44 miembros, dirimirá con argumentos o sin ellos cuatro modificaciones de última hora a la convocatoria para elegir al próximo rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

La sala de consejo se ha reforzado por órdenes del rector Ricardo Duarte Jáquez. Una sugestiva puerta de seguridad, adicional a las ya existentes, da cuenta del tamaño del problema y del miedo. Es una salida de emergencia que estará atestada de guardias de seguridad al servicio de la UACJ.

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El área administrativa de la universidad solicitó a su equipo de seguridad la suspensión de descansos y la vigilancia en la sala de Consejo y en el edificio de rectoría. Nadie entra y nadie sale si no es con la venia de los elementos que vigilan el edificio de rectoría.

No hay explicación oficial a estos cambios, solo el presagio de un proceso de selección que se anticipa hostil por la indiscutible intervención de César Duarte.

Desde el ‘agujero’ donde se ubica, todavía en Estados Unidos, sostiene una comunicación permanente con su hermano, el actual rector; la comunicación fluye en forma permanente.

La conclusión entra en el terreno de la estrategia y la lógica: César Duarte no permitirá que su persecutor, el Eliot Ness de palacio, el mismísimo Javier Corral, se salga con la suya.

En la mente del rector Ricardo Duarte deambula un sentimiento de molestia. Toda su familia cercana perseguida, su hermano César escondido en algún refugio seguro de Estados Unidos; casas, ranchos, terrenos, maquinaria, ganado, vehículos, aplastados por la maquinaria oficial.

El rector lee, escucha, analiza los adjetivos contra su familia. A última hora ha decidido no ceder la universidad a quien persigue a su hermano y a su familia, a quien le ha mandado mensajes certeros de que “él es el que sigue…el próximo a entrar en prisión”, por las complicidades (reales o irreales) que tuvo con el ex gobernante prófugo.

No hay día que no respire angustia, de allí parte el cambio de última hora a las pretensiones de palacio que busca ese reducto fronterizo para el natural control que se ejerce en instituciones que pueden ser mechas que encienden cuando no hay control.

De allí que se concluya que un equipo cercano a los Duarte delineó una complicada convocatoria que abarca cuatro cuestionables puntos que recibirán hoy la negativa de dos de los cuatro equipos en pugna.

Los grupos han anticipado que se unirá un bloque de directores, jefes de departamento intentando convencer a los 44 consejeros, que desconocen los términos de la convocatoria, que no se dejen sorprender con la treta duartista.

La elaboración de la convocatoria y los cambios realizados la elección ‘a modo’ del rector Ricardo Duarte y su candidato, es un viraje peligroso. De allí los guardias y las puertas de seguridad instaladas en los últimos días.

El acuerdo de planchar la sucesión bajo la indicación que llegó desde el gobierno estatal para dar trámite a un asunto de cortesía al gobernante en turno, está desechado, por lo menos en principio.

En 1994, el rector Wilfrido Campbell Saavedra concluía su periodo al frente de la Uacj heredando el cargo a Rubén Lau Rojo. Fue una sucesión al estilo monárquico pues ambos sostenían una relación familiar muy cercana como cuñados; Lau estaba casado con Ysla Campbell Saavedra, actual catedrática de la Universidad y hermana de Willy, divorciada ya del ex rector conocido como El Chino.

Lau Rojo fue el funcionario que modificó la ley Orgánica de la Uacj para que los rectores duraran en ese puesto seis años, cuestión que trajo muchas críticas, pero que finalmente fue aceptado, pues el periodo que se adecuaba perfectamente al resto de las universidades del país, incluyendo la universidad de Chihuahua.

Lau fue el único rector que no pudo dejar sucesor ‘a modo’. Lo mismo ocurrió con Francisco Javier Sánchez Carlos quien ocupó el cargo como interino luego de que el gobierno duartista llamara a laborar a una cartera estatal a quien estaba al frente de la rectoría, Jorge Quintana Silveyra.

Desde palacio se ordenó el ingreso de Ricardo Duarte Jáquez en el cargo de rector. Nadie se opuso; existía trayectoria administrativa, pero no política; el personaje no era conocido en el mundo académico pero sus apellidos eran sinónimo de poder.

La sucesión impuesta a Rubén Lau Rojo fue sencilla porque el rector en turno le jaló a cola al tigre. Robo hasta que se cansó. Las cuentas bancarias subían, los excesos estaban al alcance de cualquier universitario morboso al igual que un escandaloso romance que se escondió en Barcelona. Recursos había, igual que cinismo.

Fue así como el gobierno lo llamó a cuentas. Lo emisarios de Patricio Martínez le advirtieron que no se pasara de listo, que dejara la operación del proceso de sucesión en manos de palacio. El violento gobernador, asiduo a golpear mujeres, había decidido colocar en su lugar a Felipe Fornelli Lafón, su amigo y uno de sus médicos de cabecera.

En el mes de mayo, el rector Ricardo Duarte Jáquez fingió la elección de una Comisión de Elecciones que se encargaría de elaborar la convocatoria de sucesión para el próximo mes de agosto.

La presidencia de la Comisión recayó en Adrián Uribe; la secretaria en Alfredo Granados y la primer vocalía la ocupa Alonso Morales, este último el más conocido por su participación en actividades políticas.

Todo era una farsa. Se pretendía que el documento estuviera listo para la sesión del Consejo Universitario de este lunes 30 de julio. La Comisión fue convertida en un membrete, lo que originó la molestia de sus integrantes que solicitaron las bases del documento para ser revisado antes de subirse a la reunión del consejo.

El 23 de julio, el rector ordenó a René Soto Cavazos, el abogado general de la Uacj, que entregara el documento, lo que derivó en una segunda pugna pues la comisión se opuso a cuatro puntos ‘dudosos’ que estaban integrados en el documento.

La discusión entre el rector, la Comisión Electoral y el abogado general, se convirtió en una letanía jurídica que concluyó en la decisión de los congregados para que cuatro puntos, los más controversiales, puedan ser llevados a la sesión del Consejo de este lunes 30 de julio.

Los candidatos a rector fueron informados oportunamente del contenido de la convocatoria. Sorpresivamente el documento contenía hasta las papeletas que el rector sugiere se utilicen en la búsqueda de su sucesor.

Los grupos de apoyo a las candidaturas de Manuel Loera de la Rosa y Ernesto Morán, sin constituirse en una coalición, determinaron presentar durante la sesión del Consejo una oposición a las modificaciones realizadas a la Convocatoria.

En forma inmediata, la Comisión Electoral de la Uacj se deslindó del documento y denunció que el rector y el abogado general eran los autores del documento que pudiera dejar solo a tres contendientes en la recta final: Francisco López Hernández, Daniel Constandse Cortez y Juan Ignacio Camargo Nassar, conocidos como ‘Los tres chiflados’, en cuya terna se encuentra el preferido del rector Duarte.

Al interior de la Uacj se maneja una dudosa teoría de complicidad, sin rayar en la falta de virilidad se habla de una ‘fatal attraction’. La devoción que el rector Duarte Jáquez le rinde al director de Ciencias Biomédicas, Daniel Constandse Cortez se ha considerado como una patología que pone el riesgo la sucesión universitaria.

Cuatro puntos alteraron el patrón de la convocatoria universitaria. El primero y más riesgoso para una definición clara en la elección del nuevo rector, es que cada uno de los 44 consejeros elija en una papeleta el nombre de la terna ideal.

Este procedimiento se experimentó en uno de los 10 procesos de sucesión en la Uacj. Sin embargo, la Ley Orgánica de la Universidad establece que cada consejero votará el nombre de un posible candidato a rector y los que mayor cantidad de votos obtengan serán colocados en una terna para una segunda elección de donde se determinará quién es el nuevo jerarca universitario.

Bajo este esquema, Daniel Constandse Cortez quedaría como el elegido, al tener Duarte el control del Consejo Universitario.

El destino para Ernesto Morán y Manuel Loera de la Rosa sería algo incierto.

Un segundo punto en la convocatoria que será analizado y votado en el Consejo este lunes 30 de julio, es el referente a la renuncia o solicitud de renuncia por 30 días de todos aquellos precandidatos que decidan competir.

De entrar en vigor este inciso, Manuel Loera de la Rosa (el maestro LOVEra), David Ramírez Pérez (alias ‘El Pipis’), Daniel Constandse Cortez (el metrosexual), Francisco López Hernández (Pancho López) y Juan Ignacio Camargo Nassar (uno de los Nachos), tendrían que renunciar a sus cargos y, de no resultar ganadores, quedaría incierto si regresan a sus puestos o deben de renunciar definitivamente a sus cargos.

Otro punto no previsto y que abre muchas dudas en el proceso, es qué va a ocurrir si un juez federal decide emitir un fallo favorable al amparo del Colectivo Universidad Democrática que está dirigido por catedráticos que laboran tanto en la universidad como en el gobierno del Estado.

Los seis amparos son para echar abajo a 11 de los 44 consejeros universitarios que son, al mismo tiempo, funcionarios de la Uacj

El colectivo aseguró en su momento que cuando se mete a un funcionario al Consejo como representante de los académicos se está violando la Ley Orgánica, es un acto de inconstitucionalidad que ya fue llevado a los tribunales y que está por otorgarse el fallo judicial.

La convocatoria no establece qué ocurrirá en ese supuesto. ¿Se llamará a los suplentes en caso de que un juez destituya a los 11 consejeros que duplican funciones? ¿qué ocurrirá con los suplentes que también sean incompatibles? ¿la convocatoria permitirá que voten 44 menos 11? ¿se repondrá el proceso de elección de consejeros?

El último punto, incluido en la convocatoria, motivo de controversia, establece que cada precandidato a rector exponga ante el Consejo durante 15 minutos su plan de trabajo y responda durante 15 minutos las dudas que tengan los consejeros.

Este procedimiento alargaría tres días el proceso, por lo que se tendría que convocar al Consejo los días 15, 16 y 17 de agosto para alcanzar a escuchar la fiebre de candidatos cuya lista podría llegar a 10.

La distribución por días quedaría así: el 15 se escucharía a los postulantes; el 16 se realizaría la elección de la terna y el 17, antes de la elección del nuevo rector, se escucharía 15 minutos a cada integrante de la terna y luego vendría la elección.

El procedimiento tradicional era que cada participante tuviera una sola participación de 15 minutos, después se elige a la terna y finalmente se determina, por votación, quién es el nuevo rector.

La convocatoria no se sujetó al ritual del ‘copy paste’ que ha caracterizado a las nueve de las 10 sucesiones que ha tenido en su momento la Universidad Autónoma de Juárez.

La simple lectura del documento desecha toda posibilidad de que el abogado general de la universidad fuera el autor del documento. El funcionario es descrito como una persona con muchas limitaciones profesionales (que no es lo mismo que intelectuales ¿o sí?) como para estructurar un documento que, definitivamente, surgió de una mente maquiavélica. Y no me atrevo a gastar caracteres (letras) para insinuar que detrás de esa mascarada pudiera encontrarse el rector Duarte.

No, la convocatoria fue dirigida y sellada con la marca César Duarte. Quien siga la ruta de los correos electrónicos utilizados para dar las indicaciones correspondientes, podrá localizar, sin duda alguna, al tirano prófugo de la justicia.

Rafael Navarro
Rafael Navarro Barrón
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