Trabajo a Distancia, Pandemia y la Nueva Tendencia Laboral

Cada día es más común escuchar que debemos ajustarnos a una nueva normalidad, hay que aprender a vivir en un país después del COVID-19 aún con COVID, es decir, la pandemia no se ha ido, el virus ahí está; hay que salir a la calle y no es que sea menos peligroso, sino que debemos aprender a vivir con él.

La pandemia vino a dejarnos como humanidad distintas lecciones: económicas, políticas, sanitarias y sociales, solo por mencionar algunas; en este artículo es conveniente hablar un poco de la laboral- económica. Durante la pandemia, hubo la oportunidad de migrar algunas actividades de una empresa al hogar, lo cual popularizó el término “Home Office”, que al final de día no es más que trabajar en casa o trabajar en distancia. Sin embargo, este más que un término representó un mecanismo para no suspender al 100% las actividades productivas, pero también, representa una forma de trabajo que quizá llegó para quedarse, dada sus implicaciones laborales, económicas e incluso, ambientales.

Según la Oficina del Censo de EE.UU., casi un tercio de la fuerza laboral de EE.UU., y la mitad de todos los «trabajadores de la información», son capaces de trabajar desde casa. Aunque el número de personas que trabajan parcial o totalmente a distancia ha ido en aumento desde hace años, la pandemia de COVID-19 puede haber presionado el botón de avance rápido en esta tendencia.

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Aún y cuando la información es de Estados Unidos, la migración de un trabajo en oficina al trabajo en casa se di en el mundo entero, cientos de empresas de servicios, especialmente de información o ciertos comercios, migraron operaciones, esto también en México. En este sentido valdría la pena ver cómo a partir de una encuesta publicada por el Foro Económico Mundial, el 98% de quienes trabajan desde casa les gustaría permanecer en esta modalidad, hablando así de los beneficios, que no sólo son para los trabajadores, sino para las empresas e incluso las ciudades. image

Algunos de los beneficios reportados de trabajar a distancia fueron: tener horarios más flexibles, no tener que trasladarse al trabajo todos los días, poder trabajar en cualquier lugar que te sea cómodo y pasar más tiempo con la familia. Claro, no todo el son beneficios, el trabajo a distancia aún tiene retos importantes: Poder desconectarse del trabajo sin cambiar de espacio, la colaboración y comunicación entre miembros del equipo, el trabajo no apreciado, la conectividad a internet y la falta de interacción personal con otros.

Aún hay miles de empresas, que, a pesar de poder migrar su zona de trabajo, no están dispuestas a hacerlo, creen que la productividad laboral se reducirá, que no tendrán control de los empleados y que además, habrá fuga de información crítica para la empresa. Sin embargo, es evidente que las ventajas de esta modalidad son mayores y que algunas de sus preocupaciones son infundadas o bien pueden aminorarse con medidas de gestión de personal o políticas de privacidad.

El “Home office” representa para el empleado más libertad, tranquilidad y flexibilidad para tener un equilibrio vida-trabajo, esto lo hará más feliz, organizado y productivo, según los estudios. El beneficio para la empresa es que reducirá costos de oficina como alquiler de espacio, servicios y papelería; además tendrá empleados más felices y leales, por ende, menor rotación de personal. Finalmente, hay beneficios más globales para las ciudades, el tráfico en las ciudades disminuye, los accidentes viales, la contaminación de los automóviles y en general la sociedad será más productiva… suena bien conservar la modalidad de trabajo a distancia, ¿no?

El “Home Office” llegará para quedarse, ya era una tendencia, pero la pandemia aceleró el proceso de cambio, además, en un mundo globalizado, esta modalidad permite aprovechar el talento en cualquier lugar del mundo, ya no es necesario pagar grandes viajes para traer a tu empresa talento de otros lados, podrás contratar a la gente que necesitas, estés donde estés.

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Nancy Carbajal
Columnista • Economista

Lic en Economía de la UACJ y Candidata al Grado de Maestra en Ingeniería Económica por la Universidad la Salle. Columna semanal sobre temas de economía, finanzas, política y sociedad.


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