El odio es todo lo contrario al sentimiento del amor. Se puede definir como un sentimiento de profunda enemistad y rechazo que conduce al mal hacia una persona, o resentimiento y rencor que produce el deseo de destruir con agresiones verbales, físicas, o psicológicas que en ocasiones llevan a la muerte de una o varias personas. Comparable a la conducta del asesino de Wal-Mart.

El joven de 21 años de nombre Patrick Crusius, acusado de asesinar a 22 personas y 25 más que resultaron heridas por la masacre que ocasionó el día 03 de agosto en una tienda Wal-Mart en Cielo Vista Mall de El Paso Texas, confesó cuando lo detuvieron que su intención era matar a tantos mexicanos como pudiera. Hizo un manifiesto en el que habla de una “invasión hispana y que simplemente está defendiendo a su país del reemplazo cultural y étnico traído por la invasión”.

El día del juicio, ante la sala llena con más de cien personas, entre familiares y amigos de las víctimas asesinadas, el criminal se declaró inocente en la audiencia que duró menos de tres minutos. Seguramente su abogado defensor con ésta declaración, espera alargar y dilatar el juicio por más de un año, con el objeto de reunir pruebas con las que pueda evitar la máxima pena del Estado de Texas: la pena de muerte.

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La estrategia jurídica, es parte de los procedimientos penales con la finalidad de ablandar con el tiempo a los ofendidos y a las autoridades que intervienen en el caso. También es aplicable el derecho humano de la presunción de inocencia, que establece que nadie es culpable de ningún delito hasta que se demuestre lo contrario.

Me recordó el juicio del siglo, como ocurrió con O. J. Simpson, que se desvió la atención hacia los policías que lo detuvieron, variando sus declaraciones y señalando a los investigadores como racistas, fue absuelto por falta de pruebas. A pesar de ser confeso y que posteriormente dijo que era inocente. La prueba de un guante ensangrentado del ex jugador de fútbol americano, que sirvió como evidencia del crimen contra su esposa, lo admitió en ese entonces el acusado, afirmando que no recordaba haber asesinado a su esposa, pero que si el guante es prueba de lo contrario entonces si es cierto. “Pero no recuerdo haberlo hecho” dijo en aquél entonces.

Es probable que la defensa del asesino de Wal-Mart, trate de acreditar que el asesino estuvo influenciado por el propio presidente de los Estados Unidos Donald Trump, atendiendo al reclamo del mandatario en contra de los mexicanos como personas nocivas y criminales que dañamos a la sociedad estadunidense. Parece que su mente está dañada por odio y resentimiento, como resultado de convivir con norteamericanos que odian a los mexicanos. La discriminación racial es evidente.

Recientemente con el estreno de Joker, el villano más sarcástico y cruel de Batman en las historietas, logró ganar más amor que odio y la comprensión del público asistente a las salas cinematográficas. Joker tiene motivos suficientes para odiar y para matar a su eterno rival el millonario Bruce Wayne. Su vida fue un martirio desde niño, maltratado, abusado sexualmente y con la necesidad de drogarse para contener su ansiedad y la risa compulsiva que no puede controlar. Incluso su risa es de sufrimiento y llanto más que de placer.

¿Cuántos jóvenes como Joker habrá en el mundo?. ¿Quién es el joven asesino que justificó sus crímenes horrendos y despiadados, como un acto heroico a favor de su país?. Pues su Presidente desde su campaña política se comprometió a separarnos a través de un gigantesco muro, porque somos malos, criminales, narcotraficantes, asesinos, malvivientes, ladrones y drogadictos. Así nos ha descrito Trump.

También en nuestro país siguen los crímenes contra personas inocentes todos los días. Los criminales nos odian porque no conocen el amor. Incluso hasta en la religión nos hemos separado porque interpretamos a nuestra manera los designios de Dios. En la película Ignacio de Loyola que nos muestra la historia del hombre que dejó todo para ser como Francisco de Asís y como Jesús, fue llevado al tribunal de la Santa Inquisición, para después de muerto beatificarlo la iglesia católica como un santo.

El asesino de Wal-Mart se preparó con tiempo e hizo su plan y estaba dispuesto a morir. Así lo dijo cuando fue detenido, que si no lo mataban en el tiroteo, moriría con la pena de muerte. Lo que indica que sabía las consecuencias de sus actos y aún así prefirió matar, que vivir en un mundo de libertad, de amor y de caridad. Pudo más el odio que la razón y el corazón.

Molinar Apodaca
Héctor Molinar Apodaca
Abogado | [email protected] | + posts

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.


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