Prefiero comer cartón antes que estudiar historia

La semana pasada les pedí a mis alumnos que escribieran una carta dirigida hacia mí con tema libre a manera de ejercicio. Al estar revisando las cartas de los alumnos llegó una que me llamó mucho la atención y decía lo siguiente:

“Estimado profe:

Para ser sincero aborrezco la materia de historia, no me gusta para nada, opino que es una materia innecesaria, no le encuentro vitalidad alguna, para mí la historia es un desperdicio de neurona y tiempo; es recordar fechas y poco más, sé que rara vez sirve pero en lo general no me sirve, por ejemplo para ser ingeniero ¿Dónde entra la historia? En conclusión prefiero comer cartón antes que estudiar historia. (Si usted en su vida a dado clases de historia, no se ofenda por favor, ya que es mi humilde opinión)” (Sic)

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Por supuesto que pensamientos como estos siempre llegan y seguirán siendo constantes como en cualquier otra materia. El alumno fue una de muchas voces que permanecen con esta idea callada ¿Por qué?

Es evidente que se debe a que quienes estamos al frente de la materia de historia no estamos comenzando por explicarles a los alumnos, que el presente tiene una vitalidad y que esta se debe al recuerdo del pasado. Que sin esta fórmula dual no se puede proyectar un futuro o porvenir. Que si vamos más allá, todos los profesores de las diferentes materias en nivel medio superior, deberíamos comenzar la primera semana del semestre por plantear el problema epistemológico de la ciencia y las ciencias a enseñar. 

Dadas las circunstancias y retos del siglo XXI nos exige que nos replanteemos la utilidad del conocimiento, es correcto tratar de inculcar en los alumnos que el conocimiento por sí mismo es un placer superior a cualquier utilidad. Pero debemos ser más pragmáticos para el entorno inmediato de nuestros jóvenes ya que si seguimos usando las muletillas de “las matemáticas se usan para todo” o “sin la química no estaría todo lo que ves” y por último “quien no conoce su historia está condenado a repetirla”, solo lograremos fastidiar las mentes de los alumnos sin embargo; para que vuelva la curiosidad y ganas de aprender, se necesitan años. Pero más, que haya profesores dispuestos a cambiar métodos aunque eso no pasara si los sueldos del profesorado sigue siendo apenas para sobrevivir y el sistema siga manteniendo burócratas que enviar incentivos a quienes sí están en las aulas. 

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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