Platicar con sapos no es gobernar

Es probable que a casi un año de distancia muchos chihuahuenses, y sobre todo juarenses, hayan olvidado lo expresado por la gobernadora María Eugenia Campos Galván durante su discurso de toma de posesión en Ciudad Juárez. Yo no, lo tengo transcrito y grabado en mi computadora para releerlo y recordarle cada vez que considere conveniente las promesas que entonces hizo, en un intento por congratularse con los habitantes de esta frontera, a los cuales, hasta ahora, les ha fallado.

Dijo: “Aquí justamente en Ciudad Juárez empezamos una nueva historia de Chihuahua, decidí tomar protesta como gobernadora en esta frontera porque hay mucho que hacer por ciudad Juárez de la mano con los juarenses y avanzar todos juntos como una sola familia que somos los chihuahuenses. Es una decisión de solidarizarnos con Juárez y de promover la unidad entre esta frontera con el resto del Estado para terminar ya, por favor, con esos viejos mitos de separación de quienes tienen la fortuna de vivir aquí en Juárez con los del resto de la gran entidad que es Chihuahua”.

Hoy podemos decir que nada ha cambiado, que la historia sigue siendo la misma, que todavía hay mucho qué hacer por Juárez, más todavía que en aquel septiembre de 2021. La gobernadora no ha caminado, como prometió, de la mano de los juarenses; al contrario, tal parece que ha pasado más días en el extranjero o en otras entidades de la república que en Juárez. Y no recuerdo acción alguna por parte de la mandataria tendiente a eliminar esos prejuicios que pretenden distinguir a los juaritos de los chihuahuitas, cuando todos somos chihuahuenses y así debemos asumirnos.

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En ese discurso, haciendo referencia a la enorme equis roja de Sebastián, expuso: “México creo en ti porque escribes tu nombre con la X que algo tiene de cruz y de calvario y esta enorme escultura nos sirve para no olvidar que el rezago y el abandono se pueden convertir en calvario. Eso es lo que debemos evitar, ese reclamo permanente para tomar la responsabilidad, para abatir las carencias, para incorporar todo nuestro esfuerzo diario a miles de mujeres que salen a trabajar desde la madrugada sorteando peligros y llevar el sustento a sus hijos, para honrar a miles de juarenses que sostienen gran parte de la economía del Estado con la actividad de sus comercios y empresas, para trabajar de manera conjunta con los empresarios que arriesgan su capital y crean mejores condiciones de vida en esta franja binacional”.

Creo que en sus muy limitadas visitas a esta frontera la gobernadora no ha circulado por las vialidades al norte de la ciudad y no se ha percatado que esa inmensa equis roja sigue ahí y continúa teniendo ese algo de cruz y de calvario, ese calvario que está vigente para muchos juarenses y que Campos Galván ha ignorado olímpicamente. Por ello, sirvan estas líneas para reclamarle, como ella misma lo dijo, de manera permanente el que hasta ahora no haya tomado esa responsabilidad a la que se comprometió, no solo en su discurso de toma de posesión, sino durante su campaña a la gubernatura.

Poco o nada ha hecho para abatir las carencias que padece nuestra ciudad, como tampoco se ha esforzado para apoyar, día con día, a las miles de mujeres que salen a trabajar desde la madrugada, que siguen sorteando innumerables peligros porque tienen que llevar el sustento a casa, a sus hijos. Me gustaría nos explicara también de qué manera ha honrado a los miles de juarenses que sostienen gran parte de la economía del Estado, porque el transporte público que esos miles utilizan para trasladarse a sus lugares de trabajo y de vuelta a sus hogares está peor que antes de que usted tomara posesión; mientras que la primera ruta troncal del transporte semi masivo dejó de operar, la segunda no ha podido arrancar y el estrangulamiento de las vialidades por las que atraviesan generan cada día congestionamientos que les roban a esos cientos de miles trabajadores y emprendedores juarenses horas-vida, tiempo de calidad con sus familias (y qué decir del puente eterno). Ni siquiera a los empresarios fronterizos, con los que se comprometió a trabajar de manera conjunta, les ha cumplido, como si lo ha hecho, de manera incorrecta, con sus empresarios favoritos a quienes, incluso, como es el caso de Luis Lara Armendáriz, les ha regalado propiedad pública de muy alto valor, disponiendo de esos bienes de los chihuahuenses como si fueran de su peculio personal.

Creo que ha dedicado más tiempo a platicar con sapos y en atender a Pecuu, que en buscar la manera de cumplir todos esos compromisos que tan enfáticamente enunció durante ese discurso de toma de posesión, el cual, seguramente, ni siquiera escribió y, por tanto, la lógica indica, no recuerda.

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Pedro Torres

 


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