En mis artículos recientes he descrito la estadística disponible en materia de ingreso y gasto en los hogares, así como la pobreza en nuestro país. Las cifras revelan que a nivel nacional 25 millones de mexicanos no tienen recursos ni para comer, para el caso de Chihuahua, 17% de la población está en esta situación.

Aunada a la falta de recursos para alimentarse, el mundo actual debe enfrentarse a la falta de nutrientes. La semana pasada un artículo del Banco Mundial reveló que los alimentos más nutritivos son costosos, mientras que los alimentos con menos nutrientes son más accesibles.

La mala alimentación es actualmente el principal factor de riesgo de enfermedad y la causa de una de cada cinco muertes en todo el mundo. El exceso de azúcar, grasas y carnes rojas incrementa los riesgos de padecer afecciones coronarias, diabetes y cáncer, todas enfermedades letales en las etapas avanzadas de la vida.

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La escasa presencia de frutas, vegetales, productos lácteos, huevos, carnes y pescados ricos en nutrientes se asocia con el retraso del crecimiento y los déficits de micronutrientes en la primera infancia, todos factores letales en las etapas iniciales de la vida. La mala alimentación se ubica, por lo tanto, en el epicentro de una amplia gama de problemas de salud en una amplia gama de lugares, siendo los más afectados, aquellos con menores ingresos.

A medida que los países se desarrollan, sus sistemas alimentarios se vuelven más eficaces en la provisión de alimentos más sanos a bajo costo, pero también en la producción de alimentos menos saludables a precios económicos.

imageEn consecuencia, el problema en los países menos desarrollados radica en que los pobres también viven en sistemas alimentarios pobres: los productos nutritivos (como los huevos, la leche, las frutas y los vegetales) pueden ser muy caros en estos países, lo que agrava las dificultades para diversificar una dieta conformada por alimentos básicos de menor valor nutricional, como el arroz, el maíz y el pan. En los países más desarrollados, el problema es distinto: las calorías proporcionadas por alimentos poco saludables simplemente se han vuelto una opción muy económica. En Estados Unidos, por ejemplo, las calorías contenidas en las bebidas gaseosas son solo 1,9 veces más caras que las provenientes de los alimentos básicos y no requieren tiempo de preparación.

Este mismo estudio no solo revela la relación entre el nivel de desarrollo de los países y su capacidad para producir alimentos nutritivos bajo costo, sino que demuestra que los países con productos nutritivos más costosos presentan bajos niveles de desarrollo en la primera infancia.

Entonces, no sólo debemos garantizar que la sociedad acceda a alimentos, sino que éstos sean nutritivos, más que la cantidad importa la calidad. De nada sirve una población que come, cuando lo que come es comida rápida, chatarra y de pocos nutrientes.

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Nancy Carbajal
Columnista • Economista | + posts

Lic en Economía de la UACJ y Candidata al Grado de Maestra en Ingeniería Económica por la Universidad la Salle. Columna semanal sobre temas de economía, finanzas, política y sociedad.


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