Más allá de los discursos, la esperanza

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La política también se mide en las calles. En la capacidad de convocar, en la respuesta de la gente y en las expectativas que despierta un proyecto. Y lo ocurrido este sábado en el Centro Histórico de Ciudad Juárez merece algo más que una fotografía multitudinaria: merece una lectura política.

Alrededor de 14 mil personas se dieron cita en las inmediaciones de la Catedral y la Plaza de Armas para acompañar a Marco Bonilla en su toma de protesta como coordinador estatal de la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad. Las calles aledañas se vieron desbordadas por una multitud que acudió a un acto encabezado por el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, con la presencia de la gobernadora Maru Campos y de la dirigente estatal, Daniela Álvarez, entre otras figuras del panismo.

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No es poca cosa. En un escenario político donde cada partido busca demostrar su capacidad de convocatoria, Acción Nacional envió un mensaje de organización, respaldo y voluntad de disputar el futuro de Chihuahua. Pero la pregunta importante no es cuántas personas asistieron, sino qué representa esta movilización y qué puede significar para nuestra frontera.

Bonilla eligió Ciudad Juárez para iniciar esta nueva etapa política y no fue una decisión menor. En su discurso reivindicó el peso económico, industrial y democrático de la frontera, a la que definió no como la orilla de Chihuahua, sino como el corazón que mueve al estado. Una afirmación que toca una de las demandas más persistentes de los juarenses: que la riqueza que genera esta ciudad se refleje en mejores servicios, infraestructura y oportunidades para quienes aquí vivimos.

Su planteamiento de que el dinero de Juárez debe quedarse en Juárez pone sobre la mesa una discusión necesaria. La ciudad no necesita discursos de cortesía ni promesas que se olviden después de las elecciones. Necesita soluciones para sus calles, sus servicios públicos, su seguridad y su crecimiento. Que un aspirante a encabezar el proyecto panista en Chihuahua coloque esas exigencias en el centro de su mensaje abre una posibilidad que vale la pena examinar.

En materia de seguridad, Bonilla fue directo al cuestionar la estrategia de abrazos a la delincuencia y sostener que a los criminales no se les debe abrazar ni pactar con ellos, sino enfrentarlos con la fuerza del Estado. Para una frontera que conoce demasiado bien el precio de la violencia, la seguridad no es un asunto de propaganda: es una condición indispensable para vivir, trabajar y formar una familia.

También habló de salud, educación, empleo y defensa del agua, con especial énfasis en las necesidades del campo chihuahuense. Su crítica a los hospitales sin médicos, a las clínicas sin medicamentos y a la falta de oportunidades educativas apunta a problemas que afectan directamente a las familias. Son temas que deberán traducirse en propuestas viables, presupuestos y resultados, pero que colocan sobre la mesa una agenda que no puede ignorarse.

La presencia de Maru Campos y Jorge Romero también dio dimensión política al encuentro. El panismo mostró unidad en torno a Bonilla y una intención clara de construir una alternativa rumbo a 2027. Ahora corresponde demostrar que esa unidad puede convertirse en una propuesta convincente para los ciudadanos, incluso para quienes no militan en ningún partido.

Porque aquí está el verdadero desafío: Ciudad Juárez necesita una esperanza de mejora, pero también razones para creer en ella. Marco Bonilla ha puesto sobre la mesa una visión de ciudad y de estado que merece ser analizada por sus planteamientos, sus antecedentes y su capacidad para responder a las necesidades de la frontera.

La multitud del sábado es una señal política; no es todavía un resultado electoral. Este dependerá de lo que cada partido proponga y de lo que cada ciudadano esté dispuesto a evaluar.

De cara a las próximas elecciones, no podemos permitir que la costumbre, la simpatía automática o el rechazo a un partido sustituyan el análisis. Hay que comparar candidatos, revisar propuestas, exigir compromisos y preguntarnos quién tiene la capacidad de ofrecer un mejor rumbo para Juárez. El voto no debe ser una herencia ni una reacción: debe ser una decisión consciente.

Si el proyecto que hoy encabeza Bonilla logra convertir la defensa de la patria, la familia y la libertad en mejores condiciones de vida para los juarenses, tendrá argumentos para convocar mucho más allá de sus filas partidistas.

Porque Juárez no necesita votar por inercia. Necesita elegir con esperanza, pero también con inteligencia. Y si queremos una ciudad distinta, tendremos que empezar por atrevernos a elegir un rumbo distinto.

ADN Raul Garcia Ruiz
Raúl García Ruiz

Autor de los libros "Puentes Azules" "Arquitectura Azul" y “SynDike”
Especialista en resolución de conflictos y mediador en instancias gubernamentales. Relacionista Público tanto con iniciativa privada como con los diversos organismos públicos. Actualmente se desempeña como Recaudador de Rentas del Gobierno de Chihuahua en Ciudad Juárez.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.

 

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