Maru Campos: el oro no llego de Moscú

Un fantasma recorre México, el fantasma del macartismo. Hace unos cuantos días, en una asamblea Municipal de Acción Nacional, la gobernadora Maru Campos hizo un llamado a los militantes de su partido a decirle “no a los regímenes socialistas y comunistas que pretenden destrozar al país”, y a renglón seguido, aseguró que le darán una “zarandeada” a Morena en el 2024.

Una vez más queda demostrado en el liderazgo panista, el ayuno y la sequía de ideas novedosas con las cuales enfrentar los fenómenos políticos llamados AMLO y Morena, y ante tal situación, no queda otra mas que recurrir a los viejos y muy gastados petates de muerto que, en el pasado, pudieron tener alguna utilidad, pero que, en el mundo unipolar de hoy, de tan patéticos, solo dan risa. Y si no, analicemos la historia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, y ante el avance del nazi-fascismo, las grandes naciones capitalistas (e imperialistas) se vieron forzadas a firmar una alianza con la única gran nación comunista de la época, la Unión Soviética (URSS). Pero una vez concluida dicha Guerra, estas mismas naciones, decidieron que su nuevo enemigo era el comunismo, mismo que para entonces, había crecido gracias al apoyo o a la imposición de la URSS, apareciendo así, los dos grandes bloques geopolíticos que se enfrentarían en una guerra “fría”, hasta casi el final del siglo pasado.

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El desarrollo de la bomba atómica por parte de la URSS, así como el inicio de la guerra de Corea, aceleraron el temor y la paranoia en la sociedad norteamericana, designando al comunismo, y a quienes creyeran en esa filosofía como el enemigo público número uno de las libertades y el “american way of life” creando un terreno fértil para la cacería de brujas que, efectivamente, implantó el senador Joseph McCarthy en la primera mitad de la década de los cincuentas.

Durante esos años, el poderoso senador McCarthy dirigió un comité del Senado estadounidense cuyo principal objetivo, consistía en desenmascarar “comunistas” que, según el senador, estaban infiltrados en todas las esferas de la vida pública y privada de los Estados Unidos. Para lograr lo anterior, se valió de toda clase de subterfugios, legales o ilegales, siendo el principal y más socorrido, el linchamiento público.

Una vez que McCarthy acusaba a alguien, ese alguien solo tenía dos opciones, uno, declarar su culpabilidad, cierta o no, o dos, empezar a delatar a otros presuntos “comunistas” para de esa forma, lograr su salvación. Así fue como las cabezas de la industria cinematográfica, entre ellas, Walt Disney, se convirtieron en delatores de “comunistas”. Los “comunistas” delatados, a su vez, pasaban a integrar una lista negra, para quedar vetados a ejercer profesionalmente cualesquiera que fuera su oficio.

Pero no solo eso, el macartismo se extendió también a los escritores fueran estos comunistas o no, de tal manera que más de 30,000 títulos fueron censurados en las bibliotecas norteamericanas, incluyendo el mas comunista de todos: Robin Hood.

La lista de personajes encarcelados, vetados, exiliados, y/o arruinados es muy larga, pero a manera de ejemplo mencionaremos solo uno: Charlie Chaplin, quien hubo de exiliarse en Suiza para evadir la “acción” de la justicia. Una de las evidencias en su contra fue haber utilizado la palabra “camaradas” en su película El Gran Dictador.

¿Pero, eran verdaderos “comunistas” los que perseguía McCarthy? Si, si hubo algunos, verdaderos comunistas, con lazos directos con Moscú, pero eso era lo de menos, en realidad, cualquier hombre o mujer con ideas progresistas, es decir de justicia social, quedaban catalogados como comunistas y debían ser “neutralizados”.  Lideres obreros, intelectuales, políticos, inclusive, lideres religiosos que apoyaran causas justas cabían en la designación de comunistas.

México, al quedar en el área de influencia de los norteamericanos, no pudo sustraerse al macartismo. Si acaso, durante el sexenio de mi General Cárdenas, se tuvo una especie de alianza tolerada con los comunistas mexicanos, (mas que nada por que la URSS era uno de los países aliados en la guerra). Una vez que esta se acaba, y los regímenes de la Revolución Mexicana se mueven hacia la derecha, la tolerancia hacia los comunistas fue disminuyendo.

En los Estados Unidos, la persecución macartista como tal se acabó a mediados de los cincuenta, en México, este hombre de paja continuó siendo utilizado por los gobernantes según fuera siendo necesario. Los comunistas dóciles, agrupados en el Partido Popular eran tolerados y hasta premiados con prebendas del erario, pero los “comunistas” rebeldes no, a esos se les aplicaba todo el peso del Estado, que no de la ley.

Es el caso de Rubén Jaramillo, quien, como líder agrarista y ex zapatista, apoyador de las causas de sociales de su región fue arteramente asesinado, junto con su familia, por órdenes del presidente en turno. Igual ocurrió con el movimiento de los doctores, de los maestros, de los ferrocarrileros, los estudiantes y un largo, muy largo etcétera quienes fueron catalogados como “alborotadores comunistas” por luchar por sus derechos. Diaz Ordaz, fue el principal perseguidor de “comunistas”, y se vanagloriaba de ello.

En aquellas luchas, si hubo socialistas y comunistas declarados, especialmente en los movimientos sociales a partir de los años sesenta, pero eso no les quita la legitimidad a dichos movimientos. La miseria de los pueblos, la falta de democracia, el abuso de los terratenientes, la enorme corrupción que ha permeado en los gobiernos no se debe a los comunistas y o los socialistas. Al contrario.

Mas aun, en las últimas grandes y dignas luchas en las que participó Acción Nacional en los años ochenta, lo hizo codo a codo con comunistas y socialistas. En nuestro estado, en el verano caliente del 86, el entonces Partido Socialista Unificado de México, (heredero del Partido Comunista) apoyó y participó en las movilizaciones y plantones de protesta del PAN, por el fraude electoral de aquel año.

Luego, en la fraudulenta elección del 88, el propio Maquío unió fuerzas con el Ingeniero Cárdenas y la señora Ibarra de Piedra, ellos no comunistas o socialistas propiamente, pero si cabezas de movimientos donde se agruparon [email protected] con esta ideología. Fueron los neopanistas quienes se aseguraron que esta alianza no progresara, y en su lugar, “concertacesionaron” con el salinato, sin ningún rubor, para llegar al poder.

Señora Campos, no quiera venir a asustarnos con ese petate tan desgastado, López Obrador no es socialista, mucho menos comunista. Él se forma y crece en el Nacionalismo Revolucionario, que fue la expresión a través de la cual se lograron conquistas sociales tan importantes como el IMSS, el ISSSTE, el Infonavit, el salario mínimo o el reparto de utilidades, solo por mencionar algunas.

Si, estas instituciones sufrieron el embate del neoliberalismo, y quedaron muy maltrechas, hace falta mucho trabajo para volver a dejarlas en un buen nivel, y ciertamente, y con todo lo criticable que pudiera tener la 4T, ese es el trabajo en el que está empeñado el Presidente.

Es cuanto.

Jose Antonio Blanco SQR
José Antonio Blanco

Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.

En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.


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