El debate ideológico, el uso de argumentos, conceptos e ideas ha cedido terreno al extremismo y al uso de la violencia.

El fin de semana pasado el país fue testigo de una manifestación feminista en la capital mexicana en el que el detonante de la protesta fue una serie de acusaciones contra elementos de la policía por haber violentado en su sexualidad a diversas mujeres.

Una manifestación con exigencias loables y demandas en la mejora de procesos judiciales se ve desvirtuada desde el momento que la violencia contra inocentes se hace presente; y eso fue lo que ocurrió.

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Llama poderosamente la atención el hecho de que en medio de la protesta, reporteros, periodistas, mujeres y hombres, niños, comerciantes, transeúntes cuyo único ‘delito’ irónicamente fue ser hombres, y hasta personas de la tercera edad fueron agredidos por decenas mujeres que pedían un alto a la violencia de género (increíble, pero cierto).

Sin dejar de mencionar por supuesto el daño al patrimonio histórico de la nación que mantenemos todos los mexicanos.

Y no, apreciable lector/lectora, quienes nos oponemos a todo esto que mencioné, no aceptamos ni justificamos la violencia contra la mujer…ni contra los hombres, ni nada que atente contra la felicidad de las personas; simplemente no encontramos relación alguna entre pedir justicia para una mujer violentada, violentando a un hombre de la tercera edad, por citar un ejemplo.

¿Lo aceptable? La exigencia de mejoras en los procesos de la justicia, las políticas destinadas a asegurar la vida de las mujeres y cárcel, si es que hay delito que perseguir. Algunos datos que pudieran interesar, según el INEGI:

  • 66 de cada 100 mexicanas han sufrido algún tipo de violencia.
  • De las denuncias por violación sólo en el 11% se abre carpeta de investigación y de éstas tan sólo el 2.4% resulta en alguna sentencia.
  • En lo que va del 2019 se han cometido más de 1800 feminicidios.

La Gobernadora de CDMX, Claudia Sheinbaum, ha aceptado prácticamente todos los puntos del pliego petitorio que organizaciones feministas que participaron en las protestas le presentaron.

Hay que hacer una reflexión, pues lo que pudiese parecer una buena noticia, también puede ser la antesala para que todo aquel que ejerza violencia pueda extorsionar al gobierno, pues cabe destacar que no habrá sanciones contra quienes dañaron propiedad privada y agredieron a otros participantes.

Es momento de replantear como sociedad el momento en el que nos encontramos y coadyuvar con nuestros semejantes para que la violencia no atente contra nadie. La educación en casa es fundamental para esto.

En muchas ocasiones se piden soluciones inmediatas al gobierno, olvidándonos de nuestro papel como padres, madres, hermanos, hermanas, hijos, hijas, novios, novias, vecinos, etc. Esta no es una lucha de hombres contra mujeres.

No hay un patriarcado opresor. Esta es una lucha de hombres y mujeres de valores y buena voluntad, contra hombres y mujeres que carecen de estas cualidades.

Luis Carlos Caniano
Luis Carlos Casiano
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Lic en Ciencia Política. Diplomado en Políticas Públicas y Prevención del Delito. Estudiante de Maestría en Administración Pública. Funcionario público municipal.


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