Hoy, más que nunca, urge una coordinación estrecha entre el Gobierno del Estado y el Gobierno de México que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum. No se trata de colores ni de ideologías; se trata de simple coordinación institucional para que más programas lleguen a nuestra entidad, como sucede en otros estados gobernados por Morena e incluso por otras fuerzas políticas que ya disfrutan de una serie de apoyos y beneficios que simplemente no llegan a Chihuahua, porque el gobierno local cree que aceptar esos apoyos fortalece a Morena. Nada más equivocado.
Los gobiernos electos por mayoría —en este caso, por los mexicanos— se deben tanto a quienes votaron por ellos como a quienes no lo hicieron. Y el gobierno de la presidenta Sheinbaum así lo ha demostrado, tanto con estados como con municipios que no son gobernados por Morena, donde se han logrado avances importantes en infraestructura, desarrollo social y otros rubros fundamentales.
Más bien, considero que se trata de una estrategia equivocada, porque esos apoyos no son para la clase política gobernante, sino para la gente, para el pueblo que los eligió. De hecho, la gobernadora podría hoy presumir logros importantes de gestión, como lo hacemos quienes hemos conseguido que programas e inversiones extraordinarias del Gobierno Federal lleguen a nuestras ciudades, como ocurre en Juárez. Incluso cuando se ha tratado de apoyos adicionales que llegan del propio Gobierno del Estado.
Chihuahua está perdiendo una enorme oportunidad de crecimiento por filias y fobias políticas, levantando frente al Gobierno Federal una barrera ideológica en una función pública que exige pragmatismo político, mucho diálogo, consenso y acuerdos.
Por el contrario, se percibe un rechazo sistemático a todo lo que provenga de la Federación, como si el Gobierno del Estado estuviera cerrado a cualquier posibilidad de beneficiarse de esfuerzos ajenos al PAN, tal y como ocurrió durante recientes administraciones panistas, marcadas por una limitada coordinación institucional con gobiernos de Morena, en perjuicio directo de los chihuahuenses.
La fortaleza política no radica en quién grita más fuerte, quién coloca más espectaculares en menos tiempo o quién descalifica de manera más agresiva al adversario. La verdadera fortaleza, a mi juicio, está en quien, pese a las diferencias, logra construir acuerdos y generar mejores condiciones para su gente; en quien privilegia el diálogo y la comunicación, y no en quien se esconde o entorpece el entendimiento institucional.

Cruz Pérez Cuéllar
Abogado y político mexicano de larga trayectoria, quien actualmente se desempeña como Presidente Municipal de Ciudad Juárez.
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