Las tarjetas postales, aquellos coloridos paisajes y fotografías de edificios emblemáticos de un lugar en específico; son un intercambio postal que nació durante la segunda mitad del siglo XIX en Viena, capital del entonces imperio Austrohúngaro concretamente el 1 de octubre de 1869. Aunque la idea nació de Heinrich Von Stephan quien fue consejero de Estado del entonces reino de Prusia en 1865. La idea que hasta la fecha hay detrás de las postales es incentivar la movilidad social nacional e internacional de las naciones europeas. El sentido económico era claro; que las personas a través de una imagen se desplazaran al lugar que veían en su postal, lo que hoy conocemos como turismo.

Partiendo de la información anterior, quiero aterrizar en Ciudad Juárez. He tenido la oportunidad de viajar con amigo y colegas de la ciudad a otros lugares de nuestro país y cuando nos han preguntado ¿De dónde son ustedes? Alguien se anticipa a responder – de Juárez- así a secas sin mencionar Chihuahua. Entonces eso confunde al escucha que enseguida pregunta -¿Y que hay en Juárez?- y entonces el buen juarense se queda mudo. Me pregunté muchas veces ¿Cómo es posible que un nativo no sepa decir un atractivo de su ciudad?, es evidente que hay un desconocimiento de la historia local, pero no siempre fue así.

Al incursionar en la historia de la tauromaquia de la ciudad, gustosamente encontré una prolífera producción postal taurina de la localidad desde 1914 hasta la década de los 90, siendo más constantes los años 60. La fiesta brava no solo era el atractivo de Juárez también lo era de la ciudad de El Paso, Tx. La temporada taurina era una activación económica en la región ya que hablamos de hoteles a máxima capacidad, alto aforo en los restaurantes y lo que implica abastecerlos; ni se diga los bares o mercados y plazas. Por supuesto también lo que implica el sub empleo derivados de la demanda de las necesidades de los eventos taurinos.

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Es innegable que las corridas de toros son tradición, cultura, historia e identidad de las naciones Iberoamericanas y algunas otras europeas. No hondaré en el debate ético y moral porque eso requiere de más tiempo, sin embargo; es lamentable que en México existan grupos que se hagan llamar “progresistas”, “humanos” o cuyo estandarte es “la izquierda” y que se jacten de tener personajes como Elena Poniatowska. Quien se ha manifestado como anti taurina y su grupo lucha por prohibir esta tradición bajo los argumentos de “aberración”, “crueldad” y “salvajismo” con la autoridad moral que cree tener por ser “intelectual”.

No se cuestiona la capacidad escritora de ésta señora pero si se usa el concepto de “intelectual” para justificar una acción política que también tiene intereses económicos, pues tenemos a García Márquez premio nobel de literatura a Vargas Llosa y otros más premios Cervantes que les une su gran conocimiento y sabiduría sobre la lengua e identidad hispanoamericana; gente más internacional que la estimada cronista y novelista Poniatowska. Las corridas de toros son una tradición internacional de dos continentes con casi cinco siglos de letras, música, historia, pintura y economía. Tanto así que nuestro Juárez es un ejemplo de ello.

La tauromaquia fue un aglutinador, catarsis social y política desde el siglo XVI hasta la actualidad, teniendo mucho apego el siglo pasado cuando aún se tenía una gran diversidad rural y clase mediera. En la actualidad la Plaza de Toros Alberto Balderas de la ciudad, tiende a llenarse y lo más interesante es que cada vez hay más curiosos tanto locales como de El Paso, que les interesa ver al toro de lidia y el por qué se levantan tantas pasiones. Que por cierto, ya no se han visto los “anti taurinos” ¿Por qué? Porque son tendencias globalistas que nada tienen que ver con la realidad de nuestra identidad, historia y tradición. En fin, la tauromaquia es un motor de identidad más aún estando en la frontera.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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