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    febrero 27, 2024 | 19:12

    La Virtud de la Política Vs. el Vicio de los Políticos

    Publicado el

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    Había escrito un artículo sobre la extrema derecha y la extrema izquierda, en el que menciono que son los polos de una misma cosa, por lo tanto, no hay nada que festejar con el triunfo de la extrema derecha en Argentina. Ese artículo lo compartiré en la próxima entrega. Hoy quiero participar con un tema muy importante, ya que hay un claro e innegable rechazo ciudadano hacia la política y los políticos, y por ende a las elecciones. Pero no siempre fue así.

    En la antigua Grecia se consideraba a la política como una virtud. Filósofos como Aristóteles y Platón, conversaban, cada uno con ideas un tanto distintas, respecto a la importancia de la participación ciudadana y la búsqueda del bien común a través de la política. La política es una actividad fundamental para el desarrollo y funcionamiento de todo sistema social.

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    Dentro de un sistema social hay una diversidad de subsistemas, como el subsistema empresarial, el subsistema religioso, el subsistema obrero, el subsistema educativo que se divide en subsistema de alumnos y subsistema de profesores, el subsistema político, etc. Entre los subsistemas existen las relaciones sociales. El subsistema político es el que diseña e implementa las relaciones sociales entre todos los subsistemas. Lo hace respondiendo a tres preguntas:

    • ¿Quién manda?
    • ¿Cómo manda?
    • ¿Para qué manda?

    Decía Aristóteles, “La forma de gobierno se explica en función de dos criterios”

    • Criterio cuantitativo: ¿Cuántos mandan?
    • Criterio cualitativo: Esos que gobiernan, lo hacen bien o lo hacen mal.

    Para determinar el criterio cualitativo, es decir, si se gobierna bien o se gobierna mal, tenemos que analizar el sentido del gobierno. Si se gobierna para el bien general, entonces es un gobierno recto y correcto. Si se gobierna para un bien particular, es un gobierno desviado del fin de la política y la gobernanza. Es un gobierno corrupto.

    La corrupción no es sólo el robo del dinero público o el tráfico de influencias. En cuanto al dinero público, hay corrupción sin robo cuando ese dinero no se usa para un beneficio real y tangible para el pueblo en general. También es corrupción que un gobernante visite ciertas zonas y se abstenga de visitar otras por miedo a que lo increpen o insulten. Un gobierno corrupto atiende a ciertos grupos de personas y rechaza a otros que no son de su agrado. Un gobierno es sumamente corrupto cuando la mayoría de los contratos de obra pública los otorga por asignación directa y los oculta, legal o ilegalmente. Un gobierno corrupto administra el gasto público para intereses políticos del partido oficial. Otro acto de corrupción es atacar sistemáticamente a los otros poderes con el objetivo de someterlos a su voluntad. Un político corrupto miente cínica y constantemente. Un político corrupto administra el gobierno con parcialidad y desigualad, con preferencias y distinciones marcadas entre los ciudadanos.

    Regresemos a las tres preguntas: ¿Quién manda? ¿Cómo manda? ¿Para qué manda?

    Gobierno cuando manda uno:
    • Si uno gobierna y lo hace para el bien común, entonces estamos frente a una MONARQUÍA.
    • Si uno gobierna y lo hace para beneficio propio y de sus allegados, entonces estamos frente a una TIRANÍA.

    Gobierno cuando manda un grupo:
    • Si tenemos a un grupo gobernando y lo hacen por el bien común, estamos frente a una
    ARISTOCRACIA.
    • Si tenemos a un grupo gobernando y lo hacen para el bien propio del grupo y allegados, estamos frente a una OLIGARQUÍA.

    Gobierno cuando mandan todos:
    • Si tenemos que el pueblo gobierna y lo hace bien, estamos frente a una DEMOCRACIA.
    • Si tenemos que el pueblo gobierna y lo hace mal, estamos frente a una DEMAGOGIA.

    El gobierno cando mandan todos es imposible de que exista como tal. El pueblo elige al gobernante y este es el que gobierna, no el pueblo.

    Todos los gobiernos son una mezcla de gobierno de uno y gobierno de grupo. En los gobiernos llamados democráticos gobierna uno, el presidente, y un grupo, el gabinete de gobierno y los miembros que componen los otros poderes del Estado. En los gobiernos autoritarios gobierna uno, el presidente o líder supremo, y un grupo, el círculo más cercano a él. La diferencia entre el gobierno democrático y el autoritario es la forma de mando del uno, el presidente o líder supremo. En el gobierno democrático el uno sugiere que se haga algo y el grupo lo respalda o no. En el gobierno autoritario el uno ordena que
    se haga algo y el grupo tiene que obedecer.

    Para decir que un gobierno está funcionando correctamente debe articular las relaciones sociales entre todos los subsistemas, no atacar a unos y favorecer a otros o enfrentarlos entre sí, mucho menos dividir a un mismo subsistema social en aliados y adversarios.

    Hay una frase muy famosa que se le atribuye al romano Julio Cesar: “Dividir para reinar” o “Divide y vencerás”. Si los políticos aplicaran la sabiduría de esa frase con el fin del bien común, otro gallo cantaría.

    Dice la historia que un príncipe libanes necesitaba construir un acueducto en Monte Líbano, desde un manantial hasta el pueblo, pero lo necesitaba construir en tres días, porque tendría la visita de un personaje muy importante. Reunió a la corte de ingenieros para que diseñaran una estrategia para construirlo en el plazo señalado, pero al unísono dijeron que era imposible. Muy preocupado el príncipe salió a caminar por las calles del pueblo y se topó con “El Loco”, un vagabundo del pueblo. EL Loco le preguntó al príncipe sobre su preocupación. El príncipe le comentó sobre el acueducto y que lo necesitaba en tres días y también le dijo: “Pero tú qué vas a saber al respecto, si los sabios no han podido encontrar una solución”. El Loco, tomo a loco al príncipe, no lo escuchó. Se quedó pensativo por
    un momento y le preguntó al príncipe: ¿Cuántos soldados tienes en el Ejercito? El príncipe respondió con un número x. El Loco le contesta: forma a todos los soldados necesarios en una fila desde el manantial hasta el pueblo y ordénales construir un metro del acueducto a cada uno. Eso hizo el príncipe y el acueducto se construyó en dos días, no en tres. No sé si es una fábula o fue real, pero nos deja una gran reflexión, de que si aplicamos la frase de Julio César “divide y vencerás” con buenos propósitos se pueden construir grandes obras.

    Espartaco el macedonio del Vesubio, dijo una frase muy famosa que, en los tiempos de un liberal chileno, Salvador Allende, se volvió el himno mundial de la resistencia del pueblo contra la tiranía: “El pueblo unido jamás será vencido”. El pueblo somos todos, sin excepción. Buenos, malos y mediocres. Si un político quiere dividir al pueblo, duda de que lo haga con buenas intenciones.

    Aly Corany Abdallah

    Liberal, apartidista, socialdemócrata.
    Licenciado en Desarrollo y Gestión Empresarial. Licenciado en Derecho (en proceso de titulación). TSU en Comercialización Inmobiliaria. Se desempeña como Asesor Profesional Inmobiliario y Asesor Profesional en Seguros.


    Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.

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