Originalmente publicado el 29 de febrero de 2016

¿Entendemos qué es esclavitud? ¿Comprendemos que somos esclavos? ¿Cuál es la razón de nuestra lucha exhaustiva por conservarnos en este estado de esclavismo?

Sin reflexión, estas incógnitas parecen producto de los sistemas sociales de tiempos pasados y superados. Reflexionando estas preguntas, encontramos la certeza de su vigencia actual en la organización social de nuestro tiempo.

- Publicidad - HP1

Empecemos: Los extremos se generan y se nutren gracias a la graduación. Nada se gesta espontáneamente, todo se origina y desarrolla con lentitud en el determinismo: los pensamientos engendran acciones, de lo contrario no son pensamientos; las acciones producen pensamientos, en un constante e inevitable intercambio; las acciones sociales son el producto del conjunto de los pensamientos de los hombres en sociedad. Ejemplificando: el argumento que culpa a las altas clases política, religiosa y económica de la desgracia de los más débiles y desprotegidos carece de fundamento.

Los grandes eventos religiosos y políticos de hoy en nuestra entidad, son el reflejo fiel de los extremos radicales religiosos y políticos que imperan en la sociedad chihuahuense, por un lado: el extremo de la dilapidación económica de una sociedad paupérrima, al celebrar una ceremonia confusa de carácter religioso, pero de forma política. Resaltando de forma excelsa el matrimonio entre los intereses de la Iglesia Católica y el Estado Mexicano que en su ebriedad desenfrenada no observa la desgracia social. El otro extremo, una sociedad activada miserablemente por los instintos y no por la inteligencia, cumpliendo en público puntualmente con los ritos religiosos y políticos que repudia ferozmente en privado.

Por otro lado: los tiempos electorales que sofocan con su publicidad la libertad, provocando la división social planeada previamente en base a la inocencia social, frente a una sociedad que busca egoístamente la protección ilegal e inmoral de sus intereses a cambio de su derecho universal de elegir a sus autoridades.

Triste y sí muy triste y lamentable es observar esas imágenes de la clase política y altos jerarcas religiosos ostentando el desmedido poder político, religioso y económico bajo la complacencia irreflexiva de una sociedad que no ve y que no observa, que parece no tener dignidad.

No existe un abismo entre el político poderoso y el ciudadano débil; no existe un precipicio entre el alto jerarca religioso y el creyente más humilde; no existe un barranco entre el económicamente fuerte y el indigente.

Una sociedad producto de la conquista, con un pensamiento de esclavismo, incapaz de centrar su dinámica en lo valioso del ser humano. Se construye con los movimientos sociales que tejen individuo por individuo esa gran red social que a todos nos atrapa: los sistemas religiosos, políticos y económicos se construyen individuo por individuo, hombre por hombre; desde el individuo más débil hasta el más fuerte de forma ascendente y desde el más fuerte hasta el más débil de forma descendente.

Es decir, todos los hombres que formamos esta sociedad, de una manera u otra hemos impulsado su construcción.

En forma de conclusión: Una profunda tristeza me atrapa al observar esas imágenes grotescas de la alta clase política y la jerarquía católica ostentando el ejercicio desmedido del poder económico, político y religioso ante una débil y desorientada sociedad que solo busca egoístamente la protección de sus indigentes intereses. La sociedad instintivamente busca atrapar una gota extraviada de poder en la celebración de estas ceremonias públicas que en privado repudia de la manera más enérgica.

No existen los abismos entre poderosos y débiles, entre ricos y pobres, entre altos religiosos y creyentes: todos los hombres que conformamos la sociedad hemos impulsado la construcción de la misma; el hombre ordinario une firmemente los extremos de los poderes políticos, religiosos y económicos, forma parte de estos sistemas, complaciéndose en este estado de esclavismo que niega al menor señalamiento.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!

Guillermo Chavez
Guillermo Chávez
Columnista en Juárez a Diario | + posts

Abogado. Filósofo. Columnista.
Buen amigo y consejero, entusiasta. Publicamos cada semana tu columna, en tu espacio en tu memoria.
Descansa en Paz.
Hasta pronto querido amigo.