En la zona occidental de esta ciudad, en una esquina con tres Estados: Chihuahua, Texas y Nuevo México, y frontera de dos países: México y Estados Unidos; se encuentra la casa de adobe. Una casa pequeña que, a la vista juzga insignificante, pero que es de gran trascendencia para la historia de México.

En la que ahora es la casa de adobe, fue donde Madero se reunió con los hombres de su entera confianza y que lo apoyaron con su campaña. Los cuales pertenecían a las élites norteñas como la familia Carranza. Allí mismo estuvo don Venustiano Carranza, que, por cierto, en el MUREF está expuesta una foto de dicha reunión.

Era el año de 1910 y aquel lugar era una zona muy alejada y de difícil acceso, pero con la facilidad de que quienes estuvieran allí, pudieran huir hacia Nuevo México o Texas. Por ser un punto estratégico, Madero la volvió su base de operaciones, en la cual completó su estrategia para la guerra política contra el general Díaz.

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Desde allí se organizó la toma de Ciudad Juárez por Pascual Orozco, también se instaló una red de teléfono (quizá la primera o segunda que hubo en esta ciudad), una línea iba hasta la capital de nuestro país y la otra, se rumora que llegaba hasta Washington. Posiblemente para comunicar que sus negocios e inversiones en México estarían seguros. Pues fue gracias al teléfono que sirvió como medio para que Madero negociará con Díaz su renuncia. Así mismo se acordó la conformación del gabinete y del Estado Mayor, con el que presidiría Madero.

Para el 21 de mayo de 1911, después de la toma de Ciudad Juárez, ya con acuerdos pactados previamente. Se firmaron los Tratados de Ciudad Juárez, en los que se acordaba la paz entre las tropas revolucionarias de Madero y el ejército que era leal al general Díaz. Este documento fue firmado en la Aduana, hoy Ex Aduana, con ello termina la primera fase de la Revolución conocida como “La Revolución Maderista”. Cabe destacar que algunas fotografías de la época, algunas de difícil acceso, muestran a los revolucionarios en el casco antiguo de la ciudad (16 de septiembre y av. Juárez), con cervezas en mano. También vale la pena visitar el bar “el recreo”, ya que dicho establecimiento data de antes de la toma de la ciudad.

Por lo que visitar la casa de adobe, un rincón de historia y cuna de la Revolución es algo que todo juarense debe hacer en su vida. Ya que es de los pocos edificios históricos que se conservan y que tienden a ser derribados para poner tiendas de autoservicio. La casa de abobe alberga objetos originales de la época y por ello, después de tan agradable visita, hay que ir al “recreo” a refrescar la sed revolucionaria.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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