La potestad del Liberalismo en México: Doctrina si, Ideología no. Parte III

Para ir cerrando con este tema, debemos aclarar que el liberalismo no es la caricatura que la izquierda ha mostrado, cómo la doctrina que usa el capitalismo explotador del imperialismo queriendo imponer la democracia. Aunque cierto es que la democracia es el sistema político más viable para esta doctrina, pero que no siempre puede funcionar. El liberalismo no tiene bandera ni bando, puede existir una nación pobre que, gracias a un gobierno conservador con reformas, salga de la pobreza. Eso es liberalismo.

Desafortunadamente eso es lo que no se ha entendido en México e Hispanoamérica, puesto que, desde la conclusión de la legislación de la Constitución de Cádiz en 1812, el Mundo Hispánico era ya liberal, México nació siendo uno de los primeros Imperios y naciones Liberales del siglo XIX, lo cual podemos constatar con base en el Plan de Independencia, Los Tratados de Córdoba y el Acta de Independencia, los dos primeros del puño y letra de Agustín de Iturbide en 1821.

Si nos detenemos un momento a revisar las épocas más prósperas de México, encontraremos que fueron llevadas a cabo durante los gobiernos conservadores y liderados por caudillos carismáticos. Por ejemplo, con Santa Anna en 1830 cuando centralizó el poder ejecutivo en su persona junto con la lealtad de los altos oficiales militares y clericales, con ello garantizó la paz y creó los medios adecuados para circular las mercancías. El caso del emperador Maximiliano I fue similar en 1865, pero debido a la libertad de prensa que dio y a la guerra civil contra los republicanos, no se pudo concretar el proyecto económico por la falta de respeto y tolerancia de la prensa hacia su persona.

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Como estos hay varios casos, pero mencionemos al polémico gobierno del general Porfirio Díaz. Que probablemente ha sido el gobierno más conservador a la mexicana que hemos tenido. El cual consistió en el control total del Ejército y la lealtad de los altos oficiales hacia su persona, gozaba de carisma popular, pactó la paz con el clero y controló la prensa, al menos en sus primeras décadas, con ello pudo concretar el proyecto de liberalizar las concesiones y atraer la inversión privada.

En ese sentido, Díaz consciente o inconscientemente, fue ejemplo de liberal, porque el liberal jamás pregonará que solo el mercado es la fórmula para resolver los problemas de las naciones, eso es ser demagógico. El liberalismo es respeto tolerancia y aceptación al cambio para el progreso. Eso fue todo lo contrario a lo que pregonaron liberales y tradicionalistas en México, hasta que después de casi 50 años Porfirio Díaz le toca entender que ese no era el camino, de ahí el éxito de su gobierno. Por usar la bandera liberal como doctrina y no como ideología.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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