Muévete que se me hace tarde! que no sabes manejar? O te circula aceite por las venas, grita un conductor en el interior de su vehículo desesperado por llegar a su lugar de trabajo, mientras el de enfrente le cede el paso a otros vehículos.-

Hoy en día es casi imposible cultivar una de los valores más importantes en hacer de nuestra vida tranquila y placentera hay quienes asemejan la paciencia a un musculo que hay que ejercitar diariamente para ya que no se puede dominar ese arte de la noche a la mañana así por así, un dicho común reza que “Hay que tener paciencia para aprender a tener paciencia” en pocas palabras Cuando una persona o situación acaba con la paciencia de alguien, consigue que el sujeto alcance un estado de hartazgo, que se canse y que no soporte más esa realidad. Las consecuencias pueden ser muy variadas, y van desde brotes de violencia hasta el mero alejamiento, el dejarse rendir.

Hay quienes relacionan la paciencia con la calma y con la paz, Una persona paciente, según las definiciones teóricas, es aquella que sabe esperar y logra tomarse las cosas con tranquilidad. Lo contrario es un sujeto impaciente, que es ansioso y que desea todo de forma inmediata.

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Actualmente, nuestras vidas se desarrollan a un ritmo acelerado. A tal punto que todo pasa por hacer y llegar con rapidez, también para resolver nuestros asuntos personales y del trabajo, surgiendo muchas veces roces con personas que a lo mejor pudiéramos evitar.

A veces todo lo que queremos tiene que ser “¡para ya!”, ocasionando que nuestra vida cotidiana no tenga sensatez y uno sea menos amable hacia los demás. Tal es así, que todos estamos inmersos en una época denominada “prisa”. Sin embargo la paciencia es el valor que nos hace como personas: tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las advertencias con fortaleza y por ende sin lamentos; esto es posible porque uno aprende a actuar acorde a cada circunstancia, moderando las palabras y la conducta en esos momentos.

Pero, ¿cuáles son los verdaderos estímulos que ganamos de ser pacientes? La verdad es que son múltiples, desde el mantenimiento y mejora relacional con nuestra pareja, hijos y compañeros de trabajo; hasta las amistades más duraderas.

Un proverbio persa dice que la paciencia es considerada un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces, Para el ser humano, sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Las personas que son más tranquilas que los demás suelen ser tildadas de “lentas” o, en el peor de los casos, de “raras”. A la mayoría nos es difícil detener nuestros impulsos y esperar calmadamente. Solemos dejarnos llevar por los ataques del momento, aunque luego nos arrepintamos por lo sucedido y debamos pedir perdón.

En esta generación hemos aprendido a vivir aceleradamente y a un ritmo vertiginoso, así mismo a querer lograr nuestros objetivos con el menor esfuerzo posible, sin embargo, los éxitos que más se disfrutan son aquellos a los que le ponemos toda nuestra pasión, trabajo, entusiasmo y cuidado para lograrlo. El desarrollo de este proceso toma tiempo y amerita una gran paciencia.

Las personas que hacen de la paciencia un valor, siempre disfrutaran de las recompensas que esta ofrece en todas las circunstancia de la vida: En las relaciones humanas, en las relaciones de pareja, en los estudios, en el trabajo, en la búsqueda de trabajo, recursos económicos, en toda circunstancia se debe aprender a esperar, sin dejar de trabajar por lo que quiere.

Cinco buenas razones para desarrollar la paciencia

1.-Pon más humor a tu vida

El humor nos hace ver las situaciones estresantes desde otro punto de vista en una respuesta creativa distinta y sin tensión

2.-No controles todo

Tu solo eres el responsable de tu propio comportamiento y todo avanza en su propio ritmo, los inconvenientes no piden permiso. Relájate.

3.- Practica en lo pequeño

Reduce el número de quejas personales es un buen inicio como el perder un calcetín, perderte tu programa favorito de tv, el mal tiempo etc.

4.- Entrena tu paciencia diariamente

Leyendo un artículo largo, preparando una comida sana, guardar la compostura en un atasco de tráfico como el ejemplo del inicio, resistirte mandar a la porra el gimnasio por no ver resultados rápidos etc.

5.- Ve más despacio

Pon la salud en tu cabeza como prioridad sin saturarnos ni exigirnos de más a diario eliminando las prisas innecesarias sin vivir cada día con agobio.

Saber esperar sin ansiedad ni apuro es para mí la mejor definición de la paciencia. Y creo que, en el sagrado arte de vivir, en proporción con la evolución de nuestra sabiduría personal, el Universo nos enseña que su tiempo es perfecto y a cada uno le llega en el tiempo, lo que le debe llegar.

Personalmente voy a cultivar mi paciencia, siguiendo el consejo del poeta Antonio Machado, pues comprendo que hay situaciones que no se pueden apurar, y debemos aprender de la paciencia, pues los grandes dulces y cocciones… se hacen a fuego lento.

Es Cuanto:.

Eduardo Quezada Compañ
Eduardo Quezada Compañ
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Estratega Digital.

Lic. en Derecho, estratega digital y asesor en comunicación política. Orgulloso juarense de corazón.


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