La Escuela Lancasteriana en México

Hace poco pasaron los días del maestro y el estudiante que debido al encierro no los pudimos celebrar como estamos acostumbrados, pero, en fin. Debemos adaptarnos a las nuevas circunstancias y en esta ocasión quiero hablarles sobre la Escuela Lancasteriana a propósito de los medios digitales que estamos usando para enseñar desde casa. Primero vayamos a la raíz de la palabra escuela que viene del latín schola, y este del griego σχολή scholḗ; propiamente ‘ocio’o ‘tiempo libre’. Desde la antigua Grecia el tiempo libre se entendió como no estar haciendo trabajos pesados y fomentar el diálogo como una forma de aprendizaje. El concepto ha evolucionado hasta nuestros días de muchas formas obedeciendo al contexto, pero para lo que hablamos, nos referimos a una instrucción para educar. La cual implica la ideología de un régimen, por supuesto.

México desde sus primeras décadas como país independiente (1821-1860) pasó por diversos problemas. Al principio por falta de recursos económicos precedidos de una crisis política que terminó con el Primer Imperio (1823), de allí en adelante los constantes levantamientos armados, la guerra con Estados Unidos (1846-1848), la Segunda Intervención Francesa y el Segundo Imperio (1862-1867), situaciones que obligaron al estado a destinar la mayoría del recurso económico en armas, pólvora, uniformes, caballos, papel, tinta, plumas y sueldos para mantener el orden político y militar. Por estas circunstancias es que de 1822 a 1867 el estado no pudo reunir el suficiente presupuesto para mantener escuelas y maestros.

Fue gracias a la Compañía Lancasteriana que llegó en el año 1822 durante el gobierno de Agustín I de México, la cual sirvió como base para la educación y alfabetización de México que aceptaba niños desde los cuatro años poniendo un tope hasta los quince años debido a que este modelo afirmaba que las primeras letras tenían que ser aprendidas antes de entrar a la pubertad, porque es en esa edad temprana donde se puede educar mejor.

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La compañía estaba organizada en tres formas que era de la siguiente manera: la primera era la escuela mutua o de primeras letras que era financiada con un pago mensual de los padres de los alumnos. Cada materia tenía ocho niveles, un director que nombraba a los monitores que reprendían, castigaban, ponían exámenes, pero no enseñaban. A las órdenes de los monitores estaban tres instructores generales encargados de la lectura, escritura y aritmética, y subordinados a ellos los ayudantes. En los salones de clase las mesas y bancas estaban en ambos lados de un pasillo, frente en una plataforma elevada estaba el escritorio del director, en las paredes había carteles colgados con letras o textos, los alumnos tenían pizarras manuales con sus punteros para el trazo de letras, también tenían tinteros, papel y plumas para los alumnos avanzados en escritura. Este método podía aplicarse para grupos pequeños o grandes de alumnos bajo la supervisión de un solo guía.

Los instructores se presentaban media hora antes para recibir instrucciones después los alumnos a la entrada eran formados, marcaban el paso y de forma ordenada en filas pasaban a sus salones, estando dentro se les pasaba por revisión de aseo, en especial de manos y quien llegara sucio era humillado y se le hacía permanecer de pie por cierto tiempo. ¿Se escucha muy severo? ¿Qué piensa usted? En la próxima semana continuaremos hablando del tema.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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