Dice un adagio popular que la envidia «es mejor despertarla que sentirla», y como la mayoría de los refranes, éste tiene mucha razón. La palabra envidia viene del latín invidere que significa “poner la mirada sobre algo”.

Este sentimiento es propio de personas con complejo de inferioridad o que tienen una ambición desmedida, y consiste en la sensación de amargura que genera a alguien las cosas buenas que les suceden a los demás.

Apelando a la definición más consensuada, la envidia puede ser entendida como una forma de codicia, un sentimiento producido por nuestro deseo de poseer algo que tiene alguien que no somos nosotros y que creemos que debería ser nuestro. El hecho que veamos cómo alguien tiene algo deseable que nos ha sido negado a nosotros hace que aparezcan sentimientos desagradables y dolorosos.

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La envidia es un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir enormemente a muchas personas. Tanto a los envidiosos como a sus víctimas. Puede ser leve o intensa, simple o compleja, consciente o inconsciente, explícita o involucrada en algunos síntomas neuróticos como frustraciones personales, baja autoestima, o la dificultad de poder conseguir objetivos que se han planteado en la vida. Lo más destacado de este sentimiento negativo hacia los demás es la misma persona y su forma de ver las cosas en la vida.

Este sentimiento surge cuando otros del entorno tienen una mejor condición de vida y esta situación no es aceptada, sin embargo el problema más grande de este resquemor es que la persona que la siente se siente algo resentido con aquella que ha conseguido lo que ella no ha podido conseguir hasta ese momento, o por lo que no se ha esforzado. Entonces es cuando se desata cierto odio y se le desea que todo le vaya mal.

Pero, ¿puede alguna vez existir o catalogarse a la envidia como una actitud positiva y sana?

La envidia es un sentimiento negativo que también se compone de otros estados emocionales como el rencor, la avaricia, el odio, la frustración, y nunca puede ser catalogada como un sentimiento positivo o sano. El término tan popular de “envidia sana” no es más que una máscara.

El concepto genérico de envidia que no recoge los matices de la idea de la envidia sana, está ligado a las sensaciones desagradables. Llamar a este sentimiento “sano” a lo que es envidia propiamente dicho, no es más que una manera de “quedar bien” hacia los demás para que no nos señalen de envidiosos. Algo que hemos aprendido gracias a la sociedad y cultura en la que hemos crecido.

Sin embargo, no podemos olvidarnos de que este sentimiento nunca viene separado de emociones tan negativas como el rencor. Por lo tanto, es imposible que pueda ser considerado sano. El uso de la palabra envidia sana no es más que una manera de enmascarar un sentimiento señalado como negativo para así poder utilizarlo.

“La envidia es aquello que se siembra en el corazón por falta de logros personales… Cuando una persona progresa, alégrate de sus frutos y verás cómo mañana con esfuerzo conseguirás el doble”

¿Pero sabías que la envidia puede producir otros efectos negativos en quien la siente? Te comento cuáles son para que veas lo perjudicial que es este sentimiento para tu salud y tu vida.

-La envidia no te deja progresar- La persona que es presa de la envidia, al vivir pendiente de los logros de los demás, muy seguramente descuidará su propia vida, por lo que se estancará en algo que no le gusta

– Vives constantemente frustrado(a)- Una persona envidiosa siempre está deseando los objetos o las experiencias de los demás, están permanentemente deseando lo de los demás, y si en algún momento lo llegan a obtener, esto ya no les parece satisfactorio o suficiente, sino que desean algo más, y por esta razón nunca están satisfechos con lo que tienen u obtienen.

– Genera efectos dañinos para tu salud- Un sentimiento tan negativo y que permanece alojado en el cuerpo, sin que se exteriorice, tarde o temprano genera algunas dolencias y malestares físicos, dentro de los que podemos destacar: Ansiedad, Trastornos del apetito y del sueño, Estreñimiento, Mala circulación, Cansancio crónico.

– Afectarás a los que quieres y te quieren Las personas envidiosas suelen ponerse en el papel de víctimas y estar constantemente quejándose de su situación, lo que hace que sus seres queridos poco a poco también sientan ese resentimiento y sentimientos negativos, por lo que terminan asumiendo una actitud hostil o cuando menos indiferente, lo que aísla aún más al envidioso. Conclusión, todos pierden.

Ojo! No hay que confundir la envidia con los celos, que son cosas muy distintas. La envidia desearía destruir al objeto-espejo. Los celos, en cambio, desean conservar a toda costa el afecto del otro/a. No obstante, ambos sentimientos pueden ir juntos a veces.

Las formas de expresión de la envidia son innumerables. Por ejemplo, críticas, murmuración, injurias, desdén, rechazo, agresiones, dominio, represión, humor negro, rivalidad, difamación, venganzas. En lo sociopolítico, su influencia es determinante.

En suma final, cuanto más infantil, neurótica o insatisfecha es una persona, tanto más envidiosa resultará necesariamente. La envidia sólo se cura madurando la personalidad y resolviendo las propias carencias. La persona madura no envidia a nadie.

Es Cuanto:.

Eduardo Quezada Compañ
Eduardo Quezada Compañ
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Estratega Digital.

Lic. en Derecho, estratega digital y asesor en comunicación política. Orgulloso juarense de corazón.


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