Todos en nuestra infancia, en nuestra pubertad y juventud estrechamos lazos con personas que se convirtieron en nuestros amigos y que durante esas épocas de la vida y del tiempo formaron, y tocaron, para siempre nuestras vidas.

Tal vez fueron ellos, los amigos, la mas importante presencia en nuestra vida después de nuestros padres, hermanos y formaron parte del pilar y la base de nuestros cimientos hasta que llegó el tiempo de la bifurcación del camino para construir nuestro mundo y nuestro futuro cada quien, donde cada uno tomó caminos que se consideraron se debían tomar y en esa decisión de camino cada uno dejamos esa parte de nuestras vidas en el otro, pero también dejamos el mundo rosa, el mundo ideal, el mundo prestado por nuestros padres, dejamos en el recuerdo de nuestras mentes la risas, las anécdotas, las alegrías y las tristezas.

Se le dio vuelta a la hoja y cada quien continuó su camino hacia adelante, el futuro solo dependería de cada uno y de nadie más y había que empezar a construirlo, teníamos en nuestras manos la decisión de vida, y esa decisión la tomamos en el momento que consideramos se debería de tomar, casi todos los amigos en sintonía, teníamos la edad para hacerlo y decidir, caminamos cada quien por el camino decidido hacia la búsqueda de nuestro horizonte anhelado.

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El terruño, la raíz, el origen era como un imán que nos jalaba a continuar ahí, muchos así lo decidieron y otros tuvimos que buscar por nuevos rumbos tal vez por propio espíritu aventurero, otros mas por circunstancias de visión de futuro laboral y empresa, eran los tiempos de los crecimientos y el cambio de paradigmas, los tiempos de la aventura empresarial y laboral en la que nos montamos todos, unos en la tierra que nos vio nacer y otros alejándonos de ella pero todos aprovechando las circunstancias y oportunidades que nos estaba presentando y ofreciendo la vida.

Definitivamente las circunstancias forman parte de nuestras vidas y a cada quien lo rodean porque se forman del entorno personal, inevitables eran las circunstancias en las toma de las decisiones, por lo tanto jugaron un papel muy importante junto con lo que se consideró oportunidades.

Cuando maduros-jóvenes y dentro de nuestro individualismo, buscábamos lograr posicionarnos dentro de nuestro medio y entorno seleccionado, comenzar a formar un patrimonio y a escalar dentro de las estructuras sociales, de gobierno o de empresa y en ese trayecto encontramos más personas con las cuales nos identificamos, personas que por conveniencia o empatía convivíamos y cultivábamos porque había que abrirse paso, no volteábamos a ver el pasado porque teníamos la mirada puesta en el futuro y muy atentos al presente del momento, no había tiempo y por mucha cercanía que hubiera con los que formamos nuestro pasado no había ese tiempo de voltear y mucho menos de nostalgia, todo era para adelante, vencer lo que estaba enfrente, quitar los estorbos y buscar sobresalir, formar era la meta y teníamos que lograrlo.

Así transcurrió la vida entre logros y desaciertos, entre triunfos y derrotas, subidas y caídas y así llegó la sabiduría, el entusiasmo por vivir a plenitud y disfrutar lo que se iba y había logrado, los hijos eran el motor de nuestras vidas, la justificación por acumular y lograr mas y mas, para trascender.

El conocimiento de la partida de algunos de aquellos amigos de la niñez, de la pubertad, de la juventud no nos detenía el paso, parábamos pero tomábamos aire sin reflexionar que el vivir tenía riesgos y que había que reflexionarlos y no lo hacíamos porque teníamos que seguir adelante, adelante y adelante….sin parar.

El tiempo cobra facturas y ya en el invierno de la vida y con el tiempo para hacerlo volteas a tu pasado y como circunstancia divina ese pasado suena en tu telefono… “hola Raúl como estas, te habla…”

Escuchar a los amigos entrañables de la niñez, pubertad y juventud desde tierras muy lejanas, donde nacimos, el terruño, el origen se vuelve en una película de una parte de tu vida que ves con mucho entretenimiento, cariño y con mucha reflexión en donde la nostalgia te alegra, te mueve y te motiva, esa nostalgia que compromete y no deprime.

Han pasado más de 40 años de las decisiones importantes de nuestras vidas, donde nos separamos, ha sido un camino duro el caminado, hemos dejado grandes amigos en el trayecto y en el llamado te dicen “Raúl, antes de que ya no podamos hacerlo te llamamos para invitarte a una reunión de Rukos de los 50 y egresados de….” Cualquier sacrificio valdrá la pena hacerlo para retomar anécdotas, vivencias y esos abrazos inconfundibles de respeto y cariño

Regresar con los amigos después de tantos años es medicina para el alma, música para el corazón y vitaminas para nuestros recuerdos.

Es en esos momentos es cuando dices…. La vida ha valido la pena vivirla.

“La Vida es Bella”

sabido
Raúl Sabido
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Egresado de la Facultad de Comercio y Administración por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Su desarrollo profesional ha sido en empresas privadas en posiciones directivas donde a logrado acumular 42 años de servicio.