Juárez se hunde y ellos piden votos

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Hay muy pocas cosas que me causan molestia en la vida, pero hay una con la que, sinceramente, ya estoy hasta la madre: las condiciones de las calles de mi ciudad.

Hace cuatro semanas denuncié públicamente, a través de mis redes sociales, cómo estaba la Juárez-Porvenir en el cruce con Rivera del Lago. Me encantaría escribir hoy que aquello sirvió, que el problema quedó resuelto y que ya podemos pasar por ahí sin preocuparnos por dejar una llanta o la suspensión del carro en el intento.

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Pero no puedo decirlo.

Sí, vinieron y dieron una barrida. Podrán sacar los comunicados que quieran y decir que ya atendieron, pero nosotros tenemos que seguir pasando por ahí. Y cuando al día siguiente la calle está igual o peor, de poco sirve todo lo que hayan anunciado.

Lo voy a decir como lo siento: hacen las cosas con las patas. A esos trabajos les llaman soluciones, pero los carros siguen pagando las consecuencias. Una barrida y unos dizque arreglos que no duran no son motivo para aplaudirle a nadie. Lo que necesitamos es que dejen la vialidad bien y que el trabajo aguante.

Y en ese mismo crucero ya se volcó un camión de volteo que venía del Valle de Juárez. Imagínense lo que estamos tolerando: un lugar por el que necesitamos pasar todos los días y donde ya ocurrió una volcadura. ¿Qué más tiene que pasar para que lo atiendan como se debe?

Hoy, en el cruce que denuncié, siguen madreándose los carros. Y para acabarla de fregar, sobre la misma Juárez-Porvenir, frente a El Sauzal, la situación está igual o peor. Ahí el tramo de poniente a oriente está prácticamente intransitable: hoyo tras hoyo y una laguna de aguas negras que complica todavía más el paso.

Tan mal está que ya hay conductores que prefieren irse en sentido contrario para evitar ese tramo. Por sacarle la vuelta a los baches y al agua, se exponen a un choque de frente y ponen en riesgo también a quienes vienen por su carril. Ese es el nivel al que hemos llegado: la gente está buscando por dónde pasar, aunque la alternativa sea peligrosa.

Entre eso y la basura en las esquinas, de verdad cuesta entender cómo esperan que vivamos tranquilos. Hace falta que se paren ahí y vean cómo está circulando la gente. La urgencia se entiende en cuanto uno llega.

Y esto cuesta. Una llanta dañada, un rin golpeado o una reparación de suspensión salen del dinero de alguien. Del presupuesto de una familia, de lo que una persona tenía apartado para la semana o de quien necesita ese vehículo para trabajar. A eso hay que sumarle el tiempo perdido y el coraje de saber que mañana toca volver a pasar por el mismo lugar.

Tampoco podemos reducir el problema a quienes traemos carro. Por esas calles también tiene que caminar la gente, esperar el transporte y llegar a su casa. ¿Cómo se supone que alguien haga su vida con normalidad entre basura, pavimento destrozado y aguas negras?

Lo que más me molesta es haber señalado el lugar, haber esperado y seguir escribiendo sobre lo mismo. ¿Cuántas veces tiene uno que denunciar una calle para que la atención alcance a resolver el problema?

Porque, mientras tanto, para pedir confianza y andar buscando votos sí hay ganas.

Aquí todo el mundo quiere hablar del futuro de Juárez. Pues empecemos por el presente: por la calle que usamos para ir a trabajar, por el drenaje que necesitamos que funcione y por las condiciones en las que regresamos a casa. Antes de pedirnos que imaginemos la ciudad que prometen, estaría bien que recorrieran con calma la que tenemos.

A veces pareciera que basta con mantener presentable el primer cuadro o unas cuantas avenidas para dar por atendida a toda la ciudad. Juárez sigue mucho más allá de esos recorridos. Y los hundimientos también han alcanzado zonas que uno supondría mejor atendidas.

Ahí están Campos Elíseos y la avenida De la Raza, donde hubo vehículos que terminaron hundidos al ceder el pavimento. Sí, hundidos. Ya estamos hablando de que la calle se abre debajo de un carro. ¿En qué momento empezamos a aceptar esto como parte de vivir en Juárez?

Me parece gravísimo que tengamos que llegar a eso para poner atención. Hace falta revisar qué está pasando debajo del pavimento y atenderlo antes de que otro vehículo termine adentro. Nadie debería salir de su casa preguntándose si la calle va a aguantar debajo de su carro.

Entiendo que hay distintas dependencias y responsabilidades. Pues que se pongan de acuerdo. Para eso están ahí. Quien vive frente al problema necesita saber quién lo va a resolver y cuándo podrá volver a pasar en condiciones dignas. Bastante tiene con vivir entre los desperfectos como para tener que andar consiguiendo que las autoridades se coordinen.

No espero que arreglen toda la ciudad de un día para otro. Pero cuatro semanas después de haber señalado un lugar concreto, sí espero poder pasar por ahí sin encontrarme con el mismo desastre. Tampoco estamos pidiendo algo fuera de este mundo.

También quiero poder reconocer cuando las cosas se hacen bien. Me daría mucho gusto regresar a ese cruce, tomar otra fotografía y escribir que quedó resuelto. Pero para hacerlo necesito encontrar una vialidad reparada, limpia y transitable. Hasta entonces, el reclamo sigue teniendo razón de ser.

A este hartazgo por las calles y la infraestructura se suma la preocupación por la violencia. Uno termina preguntándose con qué puede contar para vivir tranquilo en su propia ciudad. Poder moverse, trabajar y volver a casa sin tanta preocupación tendría que estar entre las prioridades de cualquier gobierno.

Y a quienes participamos en política también nos toca entenderlo. Si vamos a hablar de Juárez, hay que meternos a sus calles y escuchar a quienes viven ahí. Hay que volver después de la foto y enterarse de si aquello que se señaló quedó resuelto. La gente sigue viviendo con el problema aunque la publicación ya se haya perdido entre tantas otras.

Por eso vuelvo a señalar los lugares: el cruce de Juárez-Porvenir con Rivera del Lago y el tramo frente a El Sauzal. Ahí están los problemas. Ahí hace falta que se pongan a trabajar.

Antes de venir a pedirnos el voto, dense una vuelta. Pero vengan por la calle que usamos nosotros.

ADN Alvin Alvarez
Alvin Álvarez Calderón

Político y abogado chihuahuense con experiencia legislativa y empresarial. Exsubdelegado de PROFECO, ex dirigente del PVEM en Ciudad Juárez y cofundador de Capital and Legal. Consejero en el sector industrial y financiero, promueve desarrollo sostenible e inclusión social.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.

 

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