Tema lejano a mi capacidad; es pertenencia de un especialista. Este atrevimiento es impulsado por la duda y el asombro de acreditar o desacreditar de morales o legítimas las críticas emitidas a las acciones gubernamentales por los ciudadanos y las mismas personas de gobierno (Autoridades o Servidores Públicos).

Materia elemental para entender este trabajo: que el Estado es la sociedad política; que el pueblo o sociedad y gobierno son dos elementos fundamentales, entre otros, en la formación del Estado o sociedad política.

Iniciemos. El principio fundamental de legitimidad y moralidad de la transformación constante de la sociedad política o Estado es el consenso o conformidad entre los ciudadanos y el gobierno: condición ésta, necesaria para otorgarle validez y moralidad normativa al orden político y social establecido e instaurado. El Estado debe reformarse y evolucionar incesantemente para adaptarse armónicamente con el cambio realizado por el resto de los Estados del mundo; No debe el Estado, permanecer estático y pasivo; su modificación debe estar orientada hacia la consecución de los principios universales basados en la razón.

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En ese consenso o acuerdo el ciudadano puede y debe ejercer la libertad de crítica a las acciones de gobierno, fundadas en la razón y orientadas por los principios universales fundamentales; de lo contrario, serán otras cosas menos críticas que cimienten el consenso o acuerdo. Este dialogo constante entre ciudadanos y gobierno se debe caracterizar por argumentos sólidos de los ciudadanos en base a un pleno ejercicio de su libertad; así podrá arrancar de la naturaleza del hombre sus necesidades inherentes y también, con plena libertad, indicar los valores exactos que deben orientar su actividad, para que el Estado las conozca y este en aptitud de trabajar por satisfacer esas necesidades. La crítica del ciudadano será una queja momentánea sin fundamento y sin rumbo si no contiene estas dos características esenciales: la razón y los principios universales; en consecuencia el gobierno no iniciará actividades para solventar esas supuestas necesidades; el gobierno no tiene capacidad para solventar necesidades inexistentes.

Los hombres de gobierno: autoridades (función que se desprende de la ley) y servidores públicos (función que se desprende de un contrato laboral con una autoridad); carecen de libertad para realizar consensos o acuerdos con los ciudadanos, éstos, los hombre de gobierno deberán justificar con base a la ley sus argumentos de crítica para que sea legitima y moral. Si el hombre de gobierno o el que recibe nomina oficial, critica las acciones gubernamentales con la libertad de un ciudadano: estará realizando una crítica inmoral e ilegítima; necesario es que renuncie previamente a los beneficios, principalmente económicos y materiales, para así estar en condiciones de justificar su crítica a las acciones de gobierno con plena libertad como ciudadano; no es creíble la crítica a las acciones de gobierno de un ciudadano que depende económicamente del él; Por parcial, es decir, su crítica favorecerá al gobierno o traicionera, su lealtad al gobierno estará en duda y un traidor no es digno de confianza.

La crítica a las acciones de gobierno por los Partidos Políticos, las Iglesias, los Empresarios y otras organizaciones de la sociedad son por naturaleza inmorales e ilegitimas, por su característica de parcialidad: sus críticas son fragmentarias y solo obedecen a un argumento basado en el interés propio de la organización y no en el interés de la sociedad. De lo contrario, si son críticas imparciales y completas, entonces son de un ciudadano basadas en la razón y en la orientación hacia los principios universales fundamentales, más no es crítica de estas organizaciones.

El Estado justifica su necesaria dinámica de trasformación en los acuerdos o convenios constantes entre la sociedad y el gobierno. Estos consensos se caracterizan esencialmente por la crítica fundada en la ley cuando procede del gobierno; también, esta crítica debe estar cimentada en la razón y en los principios universales fundamentales cuando proviene del juicio de los ciudadanos. Los Partidos Políticos, Iglesias y otras organizaciones carecen de moral y legitimidad en la participación del consenso para los cambios y transformación de la sociedad: Son parciales por naturaleza y buscan su interés propio y no social.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!

Originalmente publicado el 28 Septiembre de 2015 

Guillermo Chavez
Guillermo Chávez
Columnista en Juárez a Diario | + posts

Abogado. Filósofo. Columnista.
Buen amigo y consejero, entusiasta. Publicamos cada semana tu columna, en tu espacio en tu memoria.
Descansa en Paz.
Hasta pronto querido amigo.