Cuando un partido-movimiento conquista mediante las urnas el aparato burocrático del Estado es preciso tener en cuenta que trasladar los deseos de un mosaico de representación no es tarea sencilla.

En política las contradicciones no se resuelven: se deben cabalgar. Si no, no es posible echar a andar un proyecto de nación que requiere de un cúmulo de fuerzas que deben entrelazarse entre sí para llegar a acuerdos, disensos y concesiones que permitan desbloquear elementos de corte administrativo pero también simbólicos que nos den la posibilidad de reconstruir un país desde abajo que está en ruinas.

Dado estas consideraciones, una que no se debe perder de vista es que también se puede estar en desacuerdo e incluso bajarse del barco. Ese fue el caso del ahora ex Secretario de Hacienda y Crédito Público, el Dr. Urzúa.

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A lo largo de su misiva de renuncia, donde se dirige al Presidente de la República López Obrador, despliega una serie de razonamientos que tienen como principal tufo la ambigüedad, el señalamiento y, en paralelo, los agradecimientos al destinatario por su confianza por haberle permitido servir al país.

La carta de Urzúa escribe una página más en la lista de renuncias que se han presentado en los primeros meses del Gobierno de la Cuarta Transformación.

Estamos seguros que no será la última, porque para este proceso de transformación política y social, lo que importa no son los personajes, lo imprescindible es dar continuidad al engranaje programático por el cual votaron 30 millones de mexicanos.

Un Gobierno democrático es susceptible de ser reconfigurado constantemente; solo durante su gestión, el mejor presidente que ha tenido México, Lic. Benito Juárez García, cambió a su Secretario de Hacienda en más de 20 ocasiones. De igual forma, otro ejemplo de la historia política del país la podemos encontrar en el General Lázaro Cárdenas, quién le pidió la renuncia a todo su gabinete y, a pesar de eso, saltó a la historia como un gran estadista.

En este caso, el Presidente Obrador aclaró durante la conferencia matutina que la principal diferencia con Urzúa se debió al Plan Nacional de Desarrollo, del cual, habían dos versiones: uno tecnocrático y el otro democrático. Se eligió éste último por ser el que recogía los sentimientos del pueblo y se desechó el primero por conservar elementos de reminiscencia neoliberal.

¿El resultado?, la renuncia de Urzúa pero sin renunciar al proceso de transformación que es lo importante y con un nuevo Secretario de Hacienda y de Crédito Público, el maestro Arturo Herrera, de corte keynesiano y nacionalista; la pieza que le hacía falta a la política hacendaria de nuestro país.

El nombramiento del nuevo Secretario de Estado, una hora después de la carta de Urzúa, calmó a los mercados y el dólar oscila en los 18 pesos, no como ocurrió con Enrique Peña Nieto que superamos la barrera de los 20 pesos llegando hasta los 22.

En un cambio de régimen por supuesto que habrá roces entre lo que se resiste a ir para que lo nuevo pueda llegar, es normal en las transiciones de modelos autoritarios a modelos democráticos como el actual.

Lo que no era normal, como sucedía en el anterior régimen es que hayan privado de la vida a dos Secretarios de Gobernación. Recordemos de igual forma que aquél que se decía prócer de la estabilidad, Felipe Calderón hizo que desfilaran 4 Secretarios de Hacienda; en el mismo tenor Enrique Peña Nieto tuvo otros 3.

La diferencia de aquellos movimientos en las altas esferas con la reciente renuncia radica en que antes todo se manejaba en los sótanos del poder, en la total opacidad, con excusas de salud o familiares y sin rendir cuentas a la población. Ahora, se hace público, se problematiza y se da cuenta al pueblo desde la conferencia matutina. Síntoma de salud democrática.

Por otro lado vemos a una oposición sedienta de sangre y contextos de vociferar supuestas crisis para el país; no es de sorprenderse, esa fue su manera de gobernar y, para su desgracia, sus deseos no corresponden con lo que se está construyendo para recuperar el Estado a favor de la gente.

Mientras que en Wall Street se acojonaban por la renuncia de Urzúa, una familia en Oaxaca puede comer gracias a los programas sociales.

Mientras el pueblo no renuncie a seguir luchando, todo bien.

Fernando Chacon
Fernando Chacon
MORENA

Desde los 17 años ha escrito en diferentes medios en México y Estados Unidos, como El Diario o San Diego Red.

Actualmente es asesor parlamentario en el Senado de la República y ha participado como analista político en W Radio con Loret de Mola, NTN24 en televisión colombiana, Nación 321 y El Francotirador con Nacho Lozano.


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