GEN Z: Guardia Nacional: ¿La policía del Presidente?

Hace unos días circuló por las redes sociales y las noticias una escalofriante fotografía. Una camioneta de último modelo portaba en sus puertas las iniciales “CJNG” del Cártel Jalisco Nueva Generación. La foto impactó y dejó en shock a más de uno por una poderosa razón: Los criminales de aquella zona -michoacán-, ya no sienten ni la más remota necesidad de esconderse de la autoridad. El poderío que han adquirido, su control de la zona y la confianza en sus métodos para combatir a las fuerzas de seguridad pública -tanto locales como federales-, les ha llevado al cinismo de poder conducir tranquilos por las calles de su estado con una camioneta rotulada, anunciando a los cuatro vientos que ahí viajaban integrantes de su célula criminal. Espeluznante.

No cabe duda de que el país sigue inmerso, entonces, en la profunda crisis de inseguridad en la que se ha encontrado por los últimos años y que ha azotado a muchas ciudades del país -como Ciudad Juárez, que ha sido considerada en múltiples ocasiones como la ciudad más violenta del mundo-, y ha cobrado miles de víctimas en todo el territorio nacional. Hacer algo para pacificar, ordenar y combatir al crimen es sin duda una de las prioridades fundamentales en las que el nuevo gobierno ha de concentrarse.

Precisamente, López Obrador logró que su estrategia central para combatir la inseguridad pública en México -la guardia nacional- fuera aprobada por ambas cámaras del poder legislativo. Sus leyes secundarias fueron aprobadas y publicadas recientemente en el Diario Oficial de la Federación.

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La propuesta del presidente para reforzar la seguridad interior es plausible, aunque no del todo original si se considera que los últimos dos sexenios han optado por desplegar al ejército a lo largo y ancho de México para ejercer funciones de seguridad pública, y que en países como España y Francia existen cuerpos similares.

En ese sentido, la única innovación yace en la desaparición por un lado, de la policía federal y, por el otro, en la creación de un cuerpo completamente nuevo que idealmente contará con sus propios integrantes -actualmente está conformado por la policía federal, la marina y el ejército-, y atribuciones y facultades claramente señaladas en la Ley de la Guardia Nacional. Sin embargo, es importante considerar algunos puntos:

  1. La guardia nacional tiene cuerpo pero necesita ojos: Labor de inteligencia y espionaje. Es necesaria la participación de un órgano de inteligencia que pueda proveer de información a la Guardia Nacional para sus operativos, de lo contrario, sus esfuerzos serán desorganizados y episodios penosos como el de los soldados sometidos en La Huacana podrían ocurrir de nuevo. Se necesitan tiros de precisión en el combate al crimen organizado.
  2. Se ha dicho que será un cuerpo civil, con mando civil, aunque, en los hechos, hoy es un cuerpo militar de facto, con mando militar. Signo inequívoco de retroceso global en políticas públicas de seguridad, tal y como lo afirma el profesor e investigador Víctor Manuel Sánchez Valdés en puntual análisis para la revista Nexos. De acuerdo a su trabajo, los países con cuerpos militares para combatir la inseguridad aparecen también como países antidemocráticos. Por si fuera poco, los 20 países mejor calificados en materia de seguridad pública tienen mandos civiles y los 12 peores, mandos militares.
  3. Uno de sus grandes riesgos es que puede significar el desmantelamiento de las instituciones de seguridad pública en nuestro país para quitarlas de manos de civiles y entregárselas al ejército. Lo anterior supone un grave riesgo toda vez que aumenta la influencia de la milicia en los asuntos públicos y los puede convertir en peligrosos aliados de los gobernantes en turno, la fórmula de los regímenes autoritarios. Así ocurrió con la Guardia Bolivariana en Venezuela misma que es utilizada en gran medida para persecuciones políticas y represión de protestas sociales contrarias al régimen.

Un aspecto importante a considerar es la continuidad transexenal, por un lado, y la consolidación, por el otro, de la guardia nacional a mediano y largo plazo. El país se necesita comprometer en un proyecto de seguridad pública que trascienda a los sexenios, si se quiere empezar a ver resultados en el mediano y largo plazo.

El problema no sólo con la seguridad pública sino con la mayoría de áreas de la administración, es la falta de continuidad en las políticas públicas aplicadas y el rompimiento intersexenal motivado, principalmente, por el afán del presidente en turno de marcar con su sello personal las políticas de su gobierno, lo que es entendible, a todas luces, si gobernar se tratara de un ejercicio de vanidad en lugar de la noble tarea de tomar decisiones que beneficien a toda la población.

¿Se debería de abrir el debate entorno a la imposición de candados legales que eviten los golpes de timón transexenales -típicos de cualquier gobernante en turno- en políticas públicas de vital importancia aplicadas en áreas neurálgicas de la administración, como, por ejemplo, la seguridad pública? Considerando el hecho de que son motivados más por vanidad y ego personal -en el deseo personal de dejar la huella propia- que por un análisis real y serio de efectividad.

Ayer 6 de Junio Marcelo Ebrard anunció que la guardia nacional será desplegada a la frontera sur para tareas de control migratorio. Preocupante. No solo significa que la 4T ha doblado las manos frente a Trump, sino además, que la guardia está siendo desviada de su función de combatir la inseguridad.

Si hoy la desvían de sus propósitos para fines migratorios porque ese es el tema que está marcando la agenda pública, ¿quién podría garantizar que el día de mañana no será desviada nuevamente para persecuciones políticas, por ejemplo? ¿la agenda de la guardia nacional está sujeta a los deseos del presidente? La guardia nacional es… ¿La policía del presidente?

 

Hiram Hernandez Zetina
Hiram Hernández Zetina

Economista de la UNAM. Presidente del Consejo Nacional de Tecnológicos y Universidades del Partido Revolucionario Institucional. Ex candidato a Diputado Federal por el distrito 4 de Ciudad Juárez


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