Formar ganadores

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Ayer las poderosas selecciones de futbol de Francia y Argentina disputaron la final de la Copa del mundo, justificándose la altivez argentina que se alzó con su tercer campeonato, ambos representativos mostraron cualidades dignas de ganar; equipos bien formados, bien dirigidos, ambas selecciones se componen de jugadores que militan en clubes de las ligas más competitivas del orbe, con líderes indiscutibles dentro del campo, que entienden y desarrollan una propuesta de planteamiento táctico de manera impecable. Con Lionel Messi conjurando de una vez por todas, las voces que lo condenaban a no brillar con su selección como lo hizo en el club Barcelona, y a un terrorífico Kylian Mbappé cuyos dotes lo hacen la estrella en ascenso. Compañeros del mismo club, unos vienen y otros van.

¿Y la selección mexicana?

Ni siquiera dormida en sus laureles, con un extranjero en el banquillo de entrenador que resultó ineficaz en formar un equipo competitivo, no para ganar la copa (cual debiera ser en sentido estricto), sino para superar la primera fase del torneo. La historia registra seleccionadores que, aunque no lograron el famoso quinto juego, dejaron un buen sabor de boca con las actuaciones del Tri; Mejía Barón se fue en penaltis contra la Bulgaria de Stoichkov en el 94, la de 1998 tuvo contra las cuerdas a Alemania (Luis Hernández falló una clara que sería el 2-0) que dio la vuelta sin mostrar una clara superioridad; y la de Lavolpe en 2006 con una interesante propuesta fresca y atrevida, cayó en tiempos extra con un golazo propio del prestigio argentino. Bora sí llevó a México a los cuartos de final en 1986, donde le anularon un gol en tiempos extra al abuelo Cruz, quedando fuera en penaltis ante Alemania. De ahí en más, selecciones mediocres que solo cumplieron un fin monetario privado.

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Pero bueno, no podemos endilgar a un entrenador los vicios del deporte mexicano, visto como un negocio de unos cuantos, no solo en el futbol, sino en toda la actividad deportiva, lo de siempre. La corrupción está en todo.

La actitud de jugadores que ya ganan muy bien, no siempre es la mejor, perdidos en sus lujos, pierden el hambre de triunfo, por eso son mucho más probables las actuaciones destacadas en divisiones inferiores como la de la selección mexicana campeona del mundo sub 17 del 2005.

Además de que es imposible separar el negocio de deportes como el futbol, no tienen porque estar peleados la calidad y el negocio, sino por el contrario, existen más recursos para reclutar y desarrollar jóvenes talentos, hacer una liga más competitiva con más jóvenes mexicanos y mexicanas, pero esta funciona con las transferencias extranjeras que dejan millones a intermediarios en el corto plazo. Así difícilmente va a mejorar significativamente la calidad del futbolista nacional.

Promover el Deporte con disciplina.

Apoyar el deporte, al igual que la cultura y educación; significa tener grupos de personas productivos, saludables, que muy raramente se meten en problemas con la ley. Empieza desde los municipios, promover las ligas, los torneos de barrios, en todos los deportes, de allí ir vislumbrando los talentos y gestionar apoyos con los otros niveles de gobierno y sociedad civil.

Las becas deportivas son un instrumento de nuestros vecinos del norte para desarrollar los talentos deportivos, la formación integral conlleva la cultura física y pueden ser habilidades que suplen a otras dentro de su trayecto educativo.

Para formar ganadores, se requiere un cambio cultural, y que se define, en una palabra: disciplina. Muchos de nuestros jóvenes poseen un talento innato, pero carecen de la disciplina para desarrollarlo, la búsqueda del éxito material inmediato a veces obstruye su visión, por lo que se requiere de una concientización desde sus hogares.

Que lleguen los apoyos. Todos nos hemos encontrado con padres o deportistas haciendo colectas para asistir a algún torneo, a veces (muchas veces), nuestros gobiernos destinan más recursos en trivialidades que en apoyar el deporte, en este caso de deportistas competentes, ya no para desarrollar de manera óptima su talento, sino para asistir a las competencias donde a veces califican sin ningún apoyo gubernamental previo. Así no se puede.

Tener planes bien estructurados y ejecutados es apostar por nuevas generaciones de deportistas, más comprometidos, que no pierdan el hambre de ganar, con entrenadores con esquemas acordes a sus pares de primer nivel, que tendrán que ser de mayor severidad y exigencia técnica, con la claridad de que tendrán que sacrificar algo de confort para poder ganar y con tiempos de seguimiento y maduración.

México ha tenido generaciones doradas en deportes como el boxeo o la marcha (con la excepcional mentoría de Jerzy Hausleber), con las cualidades genéricas de los atletas que ayer disputaron la final de la copa mundial de futbol, hay que recuperar lo que en su momento se hizo en esos deportes y trasladarlo a los demás desde las comunidades.

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero solo uno obtiene el premio? Corran de tal modo que ganen. (1 Corintios 9:24).

Moisés Hernández Félix

Lic. en Administración Pública y Ciencia Política con Maestría en Administración en curso. Ha sido funcionario público federal y docente en nivel media básica y medio superior.  Actualmente subdirector CONALEP Juárez III.


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