Extraterrestre; ¿la nueva amenaza?

Como si no fuera suficiente la inseguridad alimentaria, las guerras por el agua, el conflicto armado entre Rusia y Ucrania… Ahora Estados Unidos ha puesto el foco sobre una nueva amenaza a nuestro planeta… la presencia de objetos voladores no identificados, esos que comúnmente llamamos Ovnis.

Como si no fuera suficiente la inseguridad alimentaria, el cambio climático, las guerras por el agua, la inflación campante a nivel mundial que ningún gobierno ha podido contener, el conflicto armado entre Rusia y Ucrania, el despertar de antiguas rivalidades y desconfianzas europeas, las pandemias, el populismo y la enorme desigualdad a nivel mundial. Ahora Estados Unidos ha puesto el foco sobre una nueva amenaza a nuestro planeta y esa nueva amenaza es la presencia de objetos voladores no identificados, esos que comúnmente llamamos Ovnis. 

Así que si usted creía que los distractores y las “cajas chinas” que tanto popularizó la película “El Infierno” eran solo parte del encanto del subdesarrollo y la corrupción de nuestro país, pues déjeme decirle que no es así. La oleada populista, la pérdida de sentido común y la falta de verdadera dimensión de las cosas, nos envuelve a nivel global como parte del signo de nuestros tiempos. 

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¿O de qué manera podemos ver la primera audiencia pública del Congreso de Estados Unidos sobre el avistamiento de OVNIs, llevada a cabo hace unos días?

Si bien, el fenómeno OVNI vivió momentos de furor en décadas pasadas en las que el auge por la vida extraterrestre y el avistamiento de OVNIs ocuparon un buen espacio en la literatura, el cine y las teorías conspiracionistas, hoy ha caído en desuso y un tanto “demodé”. Así qué de dónde viene el repentino interés por parte de la administración de Biden no solo de revivir el tema, sino presentarlo ante los ciudadanos como una amenaza a la seguridad. 

Una amenaza para la seguridad que cuenta ya con 770 mil millones de dólares para su investigación durante el ejercicio del año 2022 y que ha sido elevado a la categoría de ley al incluirla en la National Defense Authorization Act con los mismos parámetros militares de Seguridad Nacional que sigue este país. 

Aunque de manera formal, el gobierno estadounidense no reconoce la existencia de vida extraterrestre en nuestro planeta. Esta ley o declaratoria, es en sí una aceptación tácita de su existencia y el origen desconocido de avistamientos de objetos voladores no identificados y que ahora serán investigados por el pentágono.

Una existencia que aún sin comprobar es considerada ya una amenaza a la seguridad de este país. 

Más allá del debate sobre la vida inteligente fuera de este planeta y la rica y colorida imaginación de los creadores de ciencia ficción. Bien sabido es que la aparición de amenazas cada determinado tiempo suelen ser muy un elemento muy socorrido dentro de la política, especialmente en el país vecino.

Cierto que es obligación y razón de ser de los Estados, es la protección de sus ciudadanos ante cualquier amenaza, de hecho, la única estructura que aún conservan los Estados es el uso legítimo de la fuerza, así que es más que comprensible el que se investigue la presencia de objetos en el espacio aéreo, lo que llama la atención es que la amenaza haya quedado dentro de la etiqueta de “Unidentified Aerial Phenomena» (UAPs) o fenómenos aéreos no identificados, vamos, lo que hasta hace poco en la jerga popular eran conocidos como UFO´s u OVNIs. 

Y lo digo porque es precisamente esta categoría la que genera cierto recelo de ser esta una medida mediática, tendiente a ganar reflector y distraer a la opinión pública de temas de mayor peso, temas que no están favoreciendo mucho la imagen y aceptación del presidente Biden. Una comparecencia ante el Congreso con vistas a sumar puntos y desviar la agenda pública que tan poco le favorece. 

Una salida a no mirar hacia el interior y buscar afuera lo que falla dentro, tan afuera como la inmensidad del universo. 

No se descalifican los recursos destinados para la investigación sobre estos avistamientos, de hecho, prácticamente el 99% de ellos, corresponden a fenómenos atmosféricos, fenómenos producidos por el aire, programas de desarrollo del gobierno o la industria, sistemas militares y de espionaje de otros países o potenciales descubrimientos científicos, son solo unos cuantos fenómenos seriamente fundamentados los que entran en la categoría de no “identificados”.

La inversión en sistemas militares y de protección, está comprobado que es un gran detonador de investigación y desarrollo tecnológico y científico, además de estimular la economía mediante la derrama económica, por lo tanto, una nueva versión, aunque en tamaño reducido de la “guerra de las galaxias” vivida en la década de los 80’s puede ser muy positiva para estimular la educación e investigación, crear fuentes de empleo e inyectar efectivo a la economía doméstica. 

Lo que llama la atención es el momento elegido por la actual administración, así como el carácter sensacionalista del que se vio envuelta dicha presentación. Si bien, el pentágono jamás validó en dicha comparecencia, la creencia de vida alienígena en nuestros cielos, el uso de los términos UAP´s y UFO´s, fueron suficientes para interpretar que el gobierno de los Estados Unidos abría un nuevo frente de guerra: ahora contra los Ovnis. 

Apelar a un sentido de seguridad frente a una amenaza es un recurso muy utilizado para desviar la atención de temas con los que la opinión pública se siente molesta, el crear nuevas amenazas permite orientar ciertas opiniones y conductas de la ciudadanía, quien cede de manera voluntaria en sus opiniones y/o derechos a cambio de una falsa sensación de seguridad. 

Las amenazas corresponden a dos tipos: de vulnerabilidad y susceptibilidad. Las amenazas de vulnerabilidad son las amenazas reales y materiales, ejemplos tan sencillos como el ser alcanzado por una bala en una zona de guerra, perder nuestra casa en una zona y época de tornados o de sufrir un accidente en automóvil si conducimos una unidad sin frenos.

En cambio, las amenazas de susceptibilidad son aquellas que no tienen sobre sí un peligro de carácter inminente, o material, sino que residen más en nuestras percepciones, ideas, creencias. El miedo a contraer alguna enfermedad cuando estamos completamente sanos, a afrontar un eventual fin del mundo, un ataque zombie o bien, de carácter alienígena. 

Lo crea usted o no la amenazas por susceptibilidad son las mayores vendedoras y promotoras de seguros. 

Considerar el avistamiento de objetos voladores no identificados como una amenaza por vulnerabilidad o susceptibilidad será algo de lo que seguramente se encargará el gobierno en los próximos tiempos, para así justificarse y justificar el que se abandonen temas de política doméstica que es la que interesa directamente al ciudadano. 

Claudia Vazquez Fuentes
Claudia Vázquez Fuentes

Analista Geopolítica.

Maestra en Estudios Internacionales por la Universidad Autónoma de Barcelona.


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