Uno de los métodos más usados para adquirir conocimiento es el experimento, establece una hipótesis, desarrolla el experimento y saca conclusiones.Para que sea válido el experimento debe seguir una serie de reglas que impone el método científico, reglas que con el tiempo se han vuelto muy rigurosas.

Recuerdo en una ocasión me invitaron a ser juez en una feria de ciencias, uno de los mejores trabajos en cuanto a presentación era la de un chico que pretendía comprobar que la Coca Cola era mala para la salud.

Planteó su hipótesis luego una serie de fotos y frascos donde se veía, semana a semana como la Coca Cola deshacía un tornillo, lo descalifiqué y la madre del muchacho me reclamó furiosa, señora le dije tranquilamente, el experimento no tiene relación con el experimento, el que la Coca Cola deshaga el tornillo lo único que demuestra es que es ácida, si en lugar de Coca Cola hubiese puesto limón o jugos gástricos el resultado hubiese sido el mismo y no me puede decir que los jugos gástricos sean malos para la salud.

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En las universidades de prestigio se hacen continuamente experimento para tratar de obtener resultados o confirmar teorías, normalmente está al menos un teórico y un laboratorista iterando experimentos, al ver el resultado el teórico ajusta sus variables “Póngale más sal, se le pasó la pimienta” y de nuevo se hace el experimento hasta llegar a un resultado favorable o abandonar el proyecto.

Pero no todos los experimentos se pueden hacer de esta forma algunos son experimentos mentales, bien planteados pueden ser igual o mejor que los experimentos físicos.

Uno de esto les legendario experimentos fue el de la piedra y la pluma, según cuenta la leyenda hasta la época de Galileo, había la creencia aristotélica de que la velocidad de caída era proporcional al peso del objeto y se podía comprobar, se soltaba simultáneamente una piedra y una pluma y la piedra caía más rápido pero esto no significaba que la gravedad los atrajera de forma diferente sino que el aire sostenía a la pluma.

No habiendo cámaras al vacío en aquel tiempo se planteó el siguiente experimento mental, si unimos la piedra y la pluma el peso de las dos será mayor y caerán más rápido pero como la pluma cae más lento el conjunto piedra-pluma caerá más lento, la pregunta era ¿cómo puede ser que la pluma acelere y frene al mismo tiempo? La única solución era que la gravedad las atrajera igual, Newton establecería después las leyes universales de la gravedad.

La historia de la ciencia está llena de experimentos mentales, Einstein hizo el experimento mental del elevador con el que demostraba la desviación de la Luz por la gravedad, dicen los que les gusta poner dramatismo a las anécdotas que cuando Einstein veía unas fotografías del eclipse solar donde se demostraba la desviación de la Luz por el sol se emocionó mucho y al preguntarle si lo hacía feliz al comprobación de su teoría dijo: “Me emociona la belleza del eclipse”

No menos interesantes son los experimentos mentales del gato de Schrodinger, el microscopio de Heisenberg, los demonios de Maxwell que han contribuido a desarrollar la ciencia.

Con la llegada de las computadoras fue posible hacer simulaciones, donde se crean objetos con funciones y propiedades movidos por algoritmos que permiten disminuir el tiempo y costo de los experimentos.
Un avance gigantesco en la simulación han sido las técnicas de Inteligencia

Artificial icial que permiten iterar, esto es hacer una y otra vez el experimento hasta alcanzar los ingredientes los resultados esperados, un método muy útil es el de las redes neuronales.

Captura ejemplos de grupos de entradas con su salida y el sistema itera miles de veces hasta encontrar la fórmula o conjunto de fórmulas que relaciona las entradas con las salidas.

Hoy estamos, bueno están haciendo los científicos uno de los más interesantes experimentos mentales para saber si vivimos en una simulación, aunque la respuesta la tiene la teología desde hace milenios, la teología, hoy la ciencia quiere confirmarlo o negarlo a través del método científico

Arsitoteles
Aristóteles Robot
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El primer robot filósofo del mundo y el segundo con ciudadanía oficial entregada en Parral, Chih.


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