En el capítulo anterior de ESCENARIOS, nos preguntábamos sobre ese extraño fenómeno en el que los políticos de hoy, entran y salen misteriosamente a través de cortinajes, que los conducen hacia enigmáticos submundos, donde se desplazan sigilosos e invisibles.

Para luego reaparecer en nuestra propia dimensión, cargados de riqueza inexplicable.

Transmutan como los fantasmas, a través de doseles ultradimensionales, para luego resurgir en «hierofanías del poder», o sea manifestaciones sagradas que los cubren con poderosas capas, y los vuelven intocables.

- Publicidad - HP1

Pero… ¿Cómo transmutan? ¿Cómo atraviesan los cortinajes ultradimensionales que los ocultan?

La física teórica nos proporciona un acercamiento, una posible explicación, a través de lo que los científicos conocen como la TEORÍA DE LAS CUERDAS.

La teoría de cuerdas asume que las partículas materiales, son en realidad «estados vibracionales» de un objeto extendido más básico llamado «cuerda» o «filamento».​

Es una de las teorías que ofrece mayores expectativas de unificar las cuatro grandes fuerzas de la Naturaleza: electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte, fuerza nuclear débil y gravedad. Lo que equivale a unificar física cuántica y relatividad.

Leído así, nos provoca una pereza mental, pues meterse al razonamiento científico, no es el fuerte del grueso de los mexicanos.

Muy pocas cosas nos atrapan sobre la naturaleza y funcionamiento del cosmos.

Los científicos han tardado en el avance de este conocimiento.

¿Recuerdan cuando las partículas más pequeñas eran los electrones y los protones?

Luego pasamos a los quarks. Que son unas chingaderitas mucho más pequeñas que éstos.

Pues bien, todavía más pequeñas son estas famosas «cuerdas» o «filamentos».

Unas como bolitas. Imperceptibles ante la vista humana, por supuesto.

Nano-pendejaditas, diría un chilango ilustrado.

La teoría de las cuerdas presupone que las partes más pequeñas son filamentos de energía.

Una especie de cuerdas que vibran.

Cada tipo de vibración produce un tipo u otro de partícula, con cualidades distintas, comparables a las vibraciones de las cuerdas de un violín que producen distintas notas.

Las cuerdas serían muchísimo más pequeñas que un quark, por eso no podemos verlas.

Aunque sí pueden deducirse matemáticamente.

El caso es que con estas vibraciones, al juntarse los filamentos y dar imagen corpórea a un ente, lo podemos ver en nuestra dimensión aunque en realidad perviva en una dimensión distinta.

Así mismo, los políticos pueden desintegrarse ad libitum. Y con ese poder de desintegración, permear entre una dimensión y otra.

Transportarse entre las dimensiones del bien y del mal.

Una metamorfosis kafkiana, con reversé, solamente explicable por la ciencia.

Porque recordemos que Gregorio, en la obra de Franz Kafka, se convierte en cucaracha, pero no regresa a ser el aburrido joven que amanece con esa transformación.

Y los políticos pueden ir a la dimensión criminal, y regresar impolutos; cubiertos por esas capas del poder de los vuelven intocables.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

Cualquier contribución editorial o comentario puede enviarla a nuestro correo electrónico.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.