Estoy perplejo.

La mañana amaneció radiante, el trino de las aves en plaza de armas sonaba casi celestial.

El clima fresco, casi perfecto, 17°C.

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Al filo del mediodía vi a Juan Ramiro.

Conversamos sobre los tiempos estudiantiles, luego de los amigos que se fueron, los que quedaron.

Platicamos sobre sus posibilidades de ser el precandidato por Morena para la gubernatura.

Coincidimos en que el trabajo de consolidación previo a la nominación, estuvo más que sobrado.

Pulsamos la fuerza de los amarres que atan su aspiración entre los círculos del micropoder en la entidad; y las canicas gordas del partido, y no había fugas.

Asumimos entonces que sólo quedaba la decisión del comité nacional para su nominación, pues en la encuesta oficial había salido sobrado contra los otros aspirantes al mismo cargo.

Era cosa de esperar. Faltaban cuatro entidades por definirse y todo parecía indicar que saldrían hasta el lunes 4 de enero.

Nos tomamos una foto y nos despedimos.

Para las cuatro de la tarde, el clima cambió.

Un leve, pero frío vientecillo comenzó a soplar. Como un presagio.

El cielo ya no era luminoso, sino gris.

A las cinco de la tarde, Mario Delgado, presidente del CEN de Morena anuncia rueda de prensa.

Y da a conocer tres de los cuatro precandidatos que faltaban, todos varones.
Guerrero, Hidalgo y Sinaloa.

Y dejó para el final a San Luís Potosí. El último por definirse.

«En Morena, hemos decidido que en San Luis Potosí sea una mujer la que compita por la gubernatura. No porque nos obligue el INE, sino porque tenemos la convicción de que… Bla, bla, bla, bla.

Los violines del Titanic acompañan la escena del desplome de un liderazgo construido a lo largo de una trayectoria de más de tres décadas.

Los ojos de los robledistas se humedecen y nadie lo puede creer.

En un sondeo que hice en corto, la mayoría ha sepultado la carrera política del popular JR.

Otros, con la cabeza más fría encuentran múltiples variables que lo mantienen con vida luego del mortífero anuncio de Mario Delgado. Perdiendo, ¡Gana!

De entrada, sabemos que el sacrificio de esta pieza, se debe a que en el mapa nacional, San Luis representa cuando mucho el 2% de la fuerza electoral, así que bien puede ser sacrificable.

Pero inteligentemente, Mario Delgado, no dio a conocer el nombre de la mujer que los representaría.

Entre los pasillos se escucha que son dos las fichas posibles.

En primer lugar podría haber un enroque para arropar al sacrificado.

Hay una potosina en el gabinete de AMLO que recién fue designada sucesora de Alfonso Durazo en la secretaría se seguridad y protección ciudadana.
De Xilitla. Rosa Icela Rodriguez.

Y el enroque consistiría en llevarse a Juan Ramiro a cubrir ese cargo.

La honestidad de Juan Ramiro, es probada a lo largo de su amplia trayectoria y es considerado hombre que defiende la justicia y el honor. Dos activos importantes para ese cargo.

En segundo lugar la carambola de tres bandas.

Ninfa Salinas Sada. Del Verde Ecologista. Hija del magnate de la comunicación Ricardo Salinas Pliego. Ya fue diputada y Senadora, quien por «alianza natural», cantada entre Morena y los verdes, sin problema se pueden amarrar así.

Pero, ¿Gana?

Así nomás echándola al ruedo, no. Pero para eso se creó la negociación.

Tendrían que bajar del caballo al Pollo Gallardo. Que si bien, así sin alianzas tampoco se le ve un triunfo arrollador; sí tiene gran fuerza competitiva, y por lo tanto capital electoral negociable.

Bajarlo, es negociar con él.

¿Que? Imposible saberlo ahorita. Pero todo es negociable.

Y obviamente con el endoso de la fuerza robledista trabajada en toda la entidad por Juan Ramiro Robledo, la niña Salinas podría llegar a la gubernatura.

¿Y Juan Ramiro? Pues al gabinete del presidente.

Obviamente está crónica es para colocarla en el reino de las especulaciones, donde otros verán otras variables.

Mientras tanto, voy por una bolsa de campechanas de Santa María del Río y acompañarlas con un cafecito para ver como corre el resto de la película.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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