Todo parece indicar que las elecciones 2021, tendrán la singularidad de haberse realizado bajo campañas a las que yo les llamo «covidianas».

El mundo ha cambiado a partir de la aparición del virus denominado covid-19.

La pandemia nos ha confinado durante meses a vivir enclaustrados en nuestros propios domicilios.

- Publicidad - HP1

Esto ha provocado un cambio completo en nuestra convivencia familiar y social.

Los políticos que buscan el voto popular a través de los formatos ortodoxos de la política pre-covidiana, están condenados a perder.

O cuando menos a perder credibilidad.

Porque el elector necesita saber que los próximos conductores políticos del Estado, municipio y la nación, son congruentes con la realidad, saben de las necesidades del pueblo tienen soluciones, y lo más importante… Traen equipo.

Tendrán que sugerir una oferta política diferente; la propuesta tendrá que buscar un vehículo eficaz para convencer al elector y tendrán que armar una suerte de acercamientos con las fuerzas más significativas de la sociedad para influir en los electores.

Si no logran descubrir estas nuevas tácticas de acercamiento popular, serán condenados al fracaso y al repudio.

Lo dije en mi columna anterior. Se agotó el tiempo. El que quedó, quedó.

Los que levantaron la mano ya tarde; o el que se enclaustró en la Ciudad de México, difícilmente encontrarán oportunidad.

Incluso el fiscal César Peniche, que acaba de declarar que está «esperando los tiempos», para decidirse si participa o no.

Alguien que le diga por favor, que ya se le pasó el tren.

Este proceso electoral ya va muy avanzado.

Aún no dan el escopetazo de salida, y ya los jugadores están avanzados en más de la mitad del campo.

Para cuando se decidan las candidaturas y comience la campaña «oficial», la presentación de las ofertas políticas, visitas personales, (porque no habrá reuniones multitudinarias) y los tradicionales anuncios espectaculares, etc. Serán de mero trámite.

Territorialmente los aspirantes a la gubernatura y algunas presidencias municipales, habrán sido recorridos con anticipación cuando menos dos o tres veces, bajo cualquier pretexto.

Esto les ha servido de posicionamiento a los aspirantes.

Por el momento los siguientes interesados ya están más que correteados en toda la entidad.

Juan Carlos Loera y Cruz Pérez Cuéllar por el partido Morena. Dos veces más, Loera, por su trabajo como superdelegado en la entidad.

Cargo que le ha redituado mucho capital político.

Descarto a Rafael Espino, porque no ha podido posicionar su imagen y si en su partido la candidatura se decidirá por una consulta, que por cierto se realizaría en septiembre, pues será muy difícil de llegar al pensamiento del elector.

Igual pienso de la estimada Carmen Almeida, quien se gana el cariño y estimación de cuántos la conocen, pero apenas le está dando una primera vuelta a la entidad buscando la simpatía de sus compañeros morenistas. Para cuando salga a nadar a mar abierto, se le fue la embarcación.

Maru Campos, por el partido Acción Nacional, lleva buena penetración a través de figuras ciudadanas, como, «Ciudadanos Libres Apoyando a Maru Campos».

Al mismo tiempo, haciendo contacto y ofrecimientos en su carácter de alcaldesa, a organismos empresariales, educativos, y desde luego, políticos.

El caballo Alfredo Lozoya, como independiente, con enorme caudal de imaginación en propuestas y ofertas de políticas públicas. Cada semana un gancho espectacular, pero sobre todo, preocupado por la gente.

Y el doctor Alejandro Díaz, también como independiente. (Aunque más tarde, los puede arropar alguno de los partidos), con un gran pretexto para recorrer la entidad, llevando salud a la población, y consejos para protegerse de la Covid 19.

Tendré que mencionar a Cabada, porque también como independiente, desea llegar a la gubernatura, pero con cientos de negativos en contra.

El más contundente es el repudio ciudadano que ha provocado, y con ello, la posibilidad de revocarle el mandato.

Por cierto, acaba de impugnar esta posibilidad, a través del aparato jurídico del municipio, con cargo al erario, por supuesto.

Mencionaré al más polémico de todos, Teto Murguía, priyista.

Quien ha sido senador, diputado y dos veces alcalde por Juárez.

No necesita ir a darse otra vuelta por el estado. Todos lo conocen.

Es posible que el Partido Revolucionario Institucional, lo ponga como su candidato, porque a decir verdad, «la caballada está famélica», y con ningún otro candidato levantan polvo.

Y en tratándose de la alcaldía por Juárez, entre los aspirantes a la candidatura para presidente municipal, ya no hay manera que se posicione un participante con suficientes canicas.

Por el partido Morena, se decidirá entre, Javier Gonzalez Mocken, Benjamín Carrera, y Esther Mejía.

Aparecer en el Facebook, gritoneando, vilipendiando a los compañeros, maldiciendo, o repetir mil veces, soy lo mejor que pueda tener el municipio, no le rendirá ninguna utilidad política al aspirante.

Los panistas, ya lo he comentado, salvo Raúl García Ruiz, quien penetra día a día a través de las redes sociales y visitas personales con panistas delegados, no veo a nadie más con trabajo previo a la asamblea municipal.

Se escuchan varios nombres, incluso el del «moderado» fiscal Peniche, tan respetuoso de los tiempos, pero a la hora de las votaciones, chamba mata grilla y dedazo.

En tratándose de independientes, solo veo al güerito Martínez. Ha estado haciendo talacha por las colonias. Intentando bajar de peso y tocando puertas todos los días.

Porque ya para ahorita, ni Polo Canizales, ni Alejandro Loaeza, ni Rodriguez Giner, alcanzan a los demás.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

Cualquier contribución editorial o comentario puede enviarla a nuestro correo electrónico.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.