Vivir con resentimientos es una carga insoportable que mina nuestras vidas, nuestras relaciones y nuestra felicidad. El perdonar tiene un verdadero sentido para la persona que toma este gran paso ya que apela a la razón, a los instintos y al corazón.

Cuando te decides por la opción del perdón dejas ir los sentimientos de amargura, rencor, dolor, rabia, miedo y desesperanza, para dar paso a la fuerza que te hace ser persona, que te caracteriza de una manera especial como tal pues tienes el coraje de hacer una verdadera introspección dentro de ti mismo, que te lleva también a descubrir y aquilatar la grandeza de tus valores morales.

En ocasiones, la vida nos golpea con tanta fuerza que nuestras opciones para recuperarnos nos parecen inalcanzables. Pero dicen que el perdón es capaz de sanar hasta las heridas más profundas.

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El perdón está conectado con la bondad; y el amor es la forma de bondad primordial para el perdón. A medida que perdonamos en el sentido más profundo del término, nos sanamos un poco más y nos deshacemos de la ira y el rencor que nos atormentan.

Pedir perdón es lo mismo que disculparse. Al pedir disculpas, una persona está diciendo que siente o le sabe mal el daño que ha causado, incluso aunque no lo haya hecho a adrede. Cuando una persona se disculpa, también puede añadir que intentará enmendarse en el futuro. Asimismo, la disculpa también puede ir acompañada de una promesa de reparar o sustituir lo que se ha roto, o la persona se puede retractar de algo que ha dicho.

¿Pero qué efecto tiene el pedir perdón?

Cuando le pides perdón a alguien -y lo haces sinceramente- significa que te has detenido a pensar en cómo puede haberse sentido esa persona por algo que tú has dicho o hecho. Cuando te detienes a pensar en los sentimientos de otra persona, empieza a saberte mal tu comportamiento. Y, si has hecho algo que sabías que estaba mal, es posible que hasta te avergüences de ello.

Incluso aunque lo que ha ocurrido haya sido un accidente o lo hayas hecho sin querer, probablemente te seguirá sabiendo mal haber herido los sentimientos de otra persona. Después de disculparte, es posible que te sientas un poco mejor (lo que probablemente también le ocurrirá a quien reciba tus disculpas). Cuando una persona pide disculpas con tacto, lo más probable es que se sienta mejor por haber intentado arreglar las cosas.

¿Qué no es el perdón?

El perdón es una palabra muy cargada ideológicamente por lo tanto El perdón no incluye obligatoriamente la reconciliación. Perdonar o pedir perdón son opciones personales que no necesitan de la colaboración de la otra persona. Sin embargo, la reconciliación es un proceso de dos.

El perdón no implica olvidar lo que ha pasado. El olvido es un proceso involuntario que se irá dando, o no, en el tiempo. Solamente implica el cambio de conductas destructivas a positivas hacia el ofensor, tal y como se ha indicado.

Sin embargo cabe resaltar que Perdonar no significa:

  • Aprobar la ofensa.
  • Actuar como si la persona no hubiera cometido la ofensa.
  • Dejar que los demás se aprovechen de uno.
  • Disculpar sin una base válida.
  • Perdonar” todo lo que nos haya parecido una ofensa

Hay ideas erróneas asociadas con el perdón como que si se perdona no se debe acordar o sentirse enfadado por lo ocurrido. Recordar algo es un proceso automático que responde a estímulos que se pueden encontrar en cualquier parte y los sentimientos que se tienen no se pueden modificar voluntariamente, las respuestas que damos cuando tenemos esos sentimientos si pueden llegar a ser voluntarias. El perdón no supone justificar la ofensa que se ha recibido ni minimizarla. La valoración del hecho será siempre negativa e injustificable, aunque no se busque justicia o se desee venganza.

Perdonar no es síntoma de debilidad, porque no se trata de dar permiso al otro para que vuelva a hacer daño, sino que se puede perdonar cuidando de que no nos hagan daño de nuevo.

 

¿Cuándo podemos perdonar?

Si el daño que se ha recibido trasciende el hecho emocional de sentirse injustamente tratado y lo único que se va a conseguir del otro es una compensación emocional, el perdón está plenamente indicado. También, cuando la búsqueda de la reparación se ha convertido en el centro de la vida del ofendido o interfiere con el seguimiento de otros valores, el perdón le permitirá poner distancia emocional para tener en cuenta todos los valores que está dejando de atender.

Hay que tener en cuenta que no se trata de ponerse en riesgo de que el daño se pueda volver a repetir.

El perdón tiende a ser asociado positivamente con el bienestar psicológico, la salud física y buenas relaciones interpersonales. Por tanto las personas que tienden a perdonar a otros puntúan más bajo en medidas de ansiedad, depresión y hostilidad.

Perdonar no es fácil. Inclusive nos puede parecer casi imposible llegar a perdonar a aquellos que nos han herido de grandes maneras. Aún más inimaginable el llegar a sentir compasión, comprensión o empatía por las personas que nos han ofendido o lastimado profundamente. Sin embargo es probable que todos conozcamos historias de personas que han logrado hacerlo y que nos han demostrado la importancia y belleza del perdón. El perdón, así como otras emociones positivas como la esperanza, la compasión y aprecio, es una expresión natural de nuestra humanidad.

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Eduardo Quezada Compañ
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Estratega Digital.

Lic. en Derecho, estratega digital y asesor en comunicación política. Orgulloso juarense de corazón.


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