En Chihuahua: Los Partidos políticos a la primaria (parte l)

El gobernador de Chihuahua, acaba de promover una reforma política en el estado, para obligar a los partidos políticos a realizar la selección de sus candidatos con el voto de los ciudadanos, la reforma conocida como PASO: Primarias, Abiertas, Simultáneas Obligatorias con alcances no solos operacionales electorales, sino con propósitos de vinculación ciudadana.

En junio de 2017, antesala a la carrera presidencial de México en 2018, escribí sobre la falla geológica San Andrés en los Estados unidos, donde se detectó un hundimiento progresivo que todavía en 2020, sigue sin ser prioridad nacional. Al fenómeno, los especialistas lo llaman subsidencia. En estos días de 2020, nuevamente reaparece en USA otra subsidencia en el sistema policial, el exceso de la oficial fuerza uniformada sobre la humanidad de afroamericano George Floyd que terminó con su vida, volvió a prender con fuego las calles en diferentes estados y ponen en jaque la reelección del presidente Trump, el suelo está flojo y se desmorona. Perdón, no es el tema del título, pero es inevitable voltear hacia los acontecimientos violentos en aquella nación y con el caso Jalisco y CDMX, no poner a remojar las barbas en México como vecino.

En aquel texto de 2017, expliqué el hundimiento de San Andrés como una analogía del hundimiento de los partidos políticos en México, que desde entonces y más atrás, el desgaste los ha llevado a la subsidencia, particularmente a los partidos que nos han gobernado en la república porque sus resultados no terminaron de satisfacer a los mexicanos, sino de enardecer con las decepciones. Al PRI le tomó 70 años soltar el gobierno, no porque lo hubiera hecho bien en su ejercicio, sino por la tiranía y el control ejercido, sus gobiernos se volvieron un dictadura disfrazada de democracia con sistemáticos fraudes electorales, corrupción y represiones contra la oposición. Con Vicente Fox y Felipe Calderón como presidentes de la república emanados del PAN, no se aprovechó en todo su potencial la coyuntura de un relevo en el gobierno que no terminó de cuajar en transición, bastaron 12 años para ganarse el rechazo de un sector y causar el regreso del PRI, partido que sin aprendizajes de moral ni ética, volvió para terminar de hundirse en lodos de corrupción más pestilente. Actualmente, apenas a un año y medio del presidente AMLO en el gobierno con tintes socialistas, surgido de una agrupación mixta de ideologías e intereses de conocidos ex militantes de los partidos rechazados PAN y PRI, ha despertado resistencias de sectores sociales en contra de políticas intervencionistas y de proyectos fallidos que no parecen conducir a los resultados prometidos. En el aire está el tiempo de permanencia de esta tercera opción en el gobierno.

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La información de la vida interna de los partidos, dejó de ser íntima, cerrada, desconocida, por conductas propias dejó de ser exclusiva de sus militantes, todo se sabe y todo llega a conocerse en las democratizadas redes sociales. Las agrias disputas de los grupos que se dan dentro de los partidos para alcanzar el poder los rebasaron y los exhiben. Como dijera Dario T: “La política no es de Ángeles, es de ángulos”. Hay renuncias o militantes expulsados, porque un grupo dominó al otro y el dominado denuncia falta de democracia, luego el grupo dominante sufre una escisión, porque el poder no alcanza para todos y hay excluidos, pero no todos se retiran de la actividad política-partidista. Igual que la materia, algunos militantes se transforman dentro de otro partido, no importa que en el pasado el nuevo partido de militancia fuera el estiércol o el drenaje señalado en sus discursos, es que se trata de ángulos y de continuar en el presupuesto del poder.

El escepticismo que termina de hundir a los partidos, a unos más que a otros, es el contraste del discurso y de los hechos. Como oposición, los voceros con rigor descalificadores de las acciones que emprenden y las que no emprenden los gobiernos, es su rol de criticar sin reparo. Esa credibilidad se cae cuando en el ejercicio del poder, los hechos de la otrora oposición no se parecen en nada al discurso de ser autoridad, a los ojos de la población y de los analistas esos gobiernos arrastrando a sus partidos, quedan a deber porque no terminan de ser lo que predicaron y los grandes renglones del servicio público no son resueltos: corrupción, impunidad y pobreza. Como respuesta social, surgieron los candidatos independientes, aunque no resultaron ser emancipados de los partidos, sino militantes o simpatizantes separados que pronto cayeron en subsidencia.

El sistema de partidos en México, está en terreno de subsidencia porque se han ganado la fama de gobernar para sus intereses y no para la nación en primer orden, creando condiciones de interés público (eso llega a ser secundario en las famosas agendas al momento de ocupar sillas en los organismos autónomos), cada vez el sistema de partidos es castigado por la indiferencia del ciudadano, que no siempre confía en los representantes de los partidos que ocupan las primeras planas en los medios.

Purificación de partidos, la ciudadanía le preguntaría a Platón “¿y yo por qué?”

Antes de salir.– Honras para Don Alberto J. Torres, un gigante del PAN en Chihuahua.

ADN Pluma Invitada 2020
Jesús Galindo

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