El orgullo LGBT+

El orgullo LGBT+ se celebró en México, hace unos días, pues se agendó en el mes de junio, para llevar a cabo actos y festividades que permite a las personas que son lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgénero o las que tienen dudas acerca de su sexualidad y/o identidad de género, para efectuar la marcha denominada orgullo LGBT+ y que tiene por objeto exhibir y expresar con orgullo, en público, la diversidad de orientaciones sexuales y géneros, con el fin de que la sociedad se familiarice y acepte con naturalidad la dignidad de las sexualidades tradicionalmente perseguidas y reprimidas.

El objetivo se puede traducir a que nos debemos respetar toda la sociedad, sin causar daño a nadie por su condición de vida elegida. Lo que comparto plenamente, pues la sexualidad no debe ser obstáculo para amar al prójimo como lo estableció como mandamiento único Jesucristo. Incluso estamos impedidos para juzgar a nadie por su orientación sexual. Somos personas y tenemos los mismos derechos y obligaciones, pues la ley es aplicable a toda la población en general.

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Sin embargo, también la organización conocida por sus siglas LGBT+, debe ser recíproca y respetar el espacio que merecemos los que pensamos distinto. Los que, por tradiciones, religión o principios morales, nos impide ser empáticos sexualmente hablando de la diversidad sexual. Así como existen organizaciones civiles, deportivas y artísticas que apoyan el orgullo LGBT+, también existen las que han manifestado su desacuerdo.

La postura que debemos tener los católicos obligados a profesar la fe públicamente nos impide admitir y apoyar la diversidad sexual. Entiendo que la religión católica obliga a respetar y amar al prójimo como virtud teologal, pero nos involucra sentimental y sexualmente al hombre con la mujer, con la finalidad de fomentar a la familia y con la posibilidad de procrear hijos. La religión como tal obliga a cumplir con los mandamientos de Dios.

La diversidad sexual es una realidad y debemos socializar para lograr el bienestar común, pero respetando la diversidad de opiniones, en las que encuadran las que se oponen a la moral inculcada en el catolicismo, pues estamos definidos sexualmente y por el hecho de no compartir la diversidad sexual, nos impongan socialmente su aceptación.

También la objeción de conciencia como derecho humano fundamental, nos permite disentir a todos los que vivimos en una sociedad plural, es individual y está considerada como una libertad de conciencia acorde con la ética y creencias religiosas. Es decir, así como se estableció la comunidad gay exigiendo respeto, lo mismo acontece con los que somos heterosexuales y que diferimos en cuanto a las uniones del mismo sexo.

La Constitución establece que queda prohibida la discriminación motivada por las preferencias sexuales, pero también incluye por la religión. Impone un igual trato para creyentes de alguna religión que involucra al Todopoderoso que es Dios. Por ello es importante recalcar que la dignidad humana es la forma de elegir de manera autónoma y sin presiones la forma de vida acorde a la ética, creencia y valores del individuo. Por lo que cuando una pareja hombre y mujer deciden contraer nupcias religiosas, en el que se comprometen a obedecer la institución católica y sus normas, ambos formalizan el compromiso públicamente y ante Dios representado por el sacerdote que celebra el sagrado sacramento del matrimonio.

En el matrimonio religioso es distintivo de la mujer católica el que vista de blanco con velo, como símbolo de pureza, virginidad y alegría. Tradición y costumbre que sigue vigente, pues generalmente todas las novias estrenan el vestido que simboliza su amor ante Dios. Por ello la diversidad de género no es admisible en la religión que profesamos los católicos y hasta donde tengo conocimiento los cristianos.

Respetamos y socializamos con las personas que tienen diversas preferencias sexuales, porque forma parte de nuestro compromiso y crecimiento espiritual de amar al prójimo, porque no juzgamos, ni significa que seamos homofóbicos porque tampoco odiamos. Pero pedimos que nos dejen ser y vivir en plenitud de acuerdo con nuestras convicciones que difieren de la diversidad sexual.

Mientras los miembros de la comunidad LGBT+ celebran en el mes de junio el orgullo gay, los católicos celebramos el mes del Sagrado Corazón. Así sucesivamente tenemos celebraciones religiosas en los templos sin alterar el orden y sin ofender a nadie. El Bautismo es el sacramento de la salvación y un encuentro con Dios que nos limpia del pecado y nos hace verdaderos hijos de Dios, compartiendo su propia vida divina.

Molinar Apodaca
Héctor Molinar Apodaca
Abogado | [email protected]

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.


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