El 31 de mayo de 2026 se llevó a cabo la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. Esto sucedió con la participación de 10 candidatas y candidatos que con sus ofertas cubrían una parte importante de la historia política del Siglo XXI colombiano, y de un abanico político realmente complejo y diverso.
En este contexto, entre las ofertas políticas que se disputaron las preferencias del electorado colombiano, en las cuatro más votadas se encontraban perfiles como Abelardo De la Espriella, el empresario puntero de esta primera ronda de votaciones con el 43.7% de las preferencias, quien representa a la oferta política anti izquierdista, con un perfil conservador polarizante; Iván Cepeda Castro, filósofo, negociador de paz con las FARC, y senador de la República, quien ofrece a Colombia la continuidad del proyecto que llevó al poder al presidente Gustavo Petro y quien en la noche del día de las votaciones acumulaba casi el 41% de los sufragios; la abogada y senadora de centro derecha, Paloma Susana Valencia Laserna, quien obtuvo casi el 7% de las preferencias siendo abanderada del Partido Centro Democrático del expresidente Alvaro Uribe, y en cuarto lugar el matemático, exalcalde de Medellin, y exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, quien junto a Antanas Mokus habían redefinido a la centroizquierda colombiana en las primeras dos décadas de este siglo, y que en esta ocasión obtuvo el 4% de los votos[1].
En medio de estos resultados preliminares, que reflejan una profunda polarización de la sociedad colombiana, al considerar el desplazamiento de las opciones de centro al tercero y cuarto lugar, y a las candidaturas radicales proyectándose hacia la segunda vuelta, el presidente Petro publicó, en sus redes sociales, su repudio al conteo preliminar, alegando una supuesta alteración técnica del software, y advirtiendo que sólo acatará los resultados que avalen los jueces[2].
Bajo todas estas consideraciones, y a reserva de que el presidente Gustavo Petro pudiese llegar a reventar el proceso electoral, se proyecta que la segunda vuelta se lleve a cabo el 21 de junio, confrontando a De la Espirella, quien a partir de hoy contará con el apoyo de Valencia Laserna, contra Cepeda, quien muy probablemente (a partir de las primeras reacciones del presidente) contará con el apoyo informal de las estructuras gubernamentales.
Derivado de observar las primeras reacciones, se puede afirmar que estamos por ver qué tipo de escenarios, de encono social o confirmación republicana, pueden derivar de la concurrencia de un político dogmático y radical de izquierda, como lo es el presidente colombiano, frente a la posibilidad de que su proyecto político pierda el poder ante sus antítesis ideológicas.
Así, el proceso potencialmente puede ofrecer interesantes referentes para los próximos procesos electorales en México, sobre todo si consideramos la posibilidad de medir el impacto electoral que pueda tener o no, la hondonada de comentarios, reacciones y declaraciones que, muy probablemente serán vertidos desde diversas partes del planeta sobre las elecciones y los candidatos colombianos, – como corresponde a las dinámicas naturales de la globalización en que vivimos-, pero que podrían llegar a ser señaladas como “intervención” extranjera. Es decir, este proceso electoral colombiano puede ser un referente que anticipe conflictos electorales en países como el nuestro, si consideramos el contexto de polarización social, elecciones competidas, y un entorno internacional hostil al signo ideológico de quien gobierna en el territorio donde se realizan las elecciones.
[1] https://www.colombia.com/elecciones/2026/resultados/primera-vuelta.aspx?C=P1
[2] https://x.com/i/status/2061239161038725434

Raen Sánchez Torres
Politólogo e internacionalista, cuenta con una maestría en Estudios Internacionales por el ITESM y un doctorado en Ciencias Políticas y Sociales por la FCPyS de la UNAM, además de 16 diplomados, seminarios, cursos y talleres especializados en Seguridad Nacional, Seguridad Pública e Inteligencia, impartidos por instancias como la UNAM, ITAM, UDLAP, Policía Nacional Francesa, Real Policía Montada de Canadá, y el Departamento de Justicia de los EEUU.
Profesionalmente se ha desempeñado en el sector público como analista del fenómeno delictivo en el ámbito internacional, el desarrollo de instituciones de seguridad pública, y desde hace más de 10 años como asesor parlamentario tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Como académico, desde 2015 ha sido profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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