Geopolítica I

El 12 de julio, la isla de Cuba amaneció rara. Un puñado de ciudadanos tomó las calles gritando ¡libertad!, ¡libertad! ¡Abajo la dictadura! ¡Patria y vida! Entre otras consignas light.

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Bueno, ni tan un puñado, fueron varios miles de personas que a lo largo de la isla se manifestaron en cuando menos 25 puntos estratégicos.

En la Habana, 9 puntos. Información que tengo de fuentes cubanas dentro del servicio de inteligencia.

Miles de banderas cubanas, nuevecitas, ondeaban al ritmo del coro que exigía 《libertad》.

Una extraña manifestación masiva jamás vista en Cuba. Histórica.

Medios como CNN resaltaron el incidente como: «una jornada de protesta inusual en Cuba, por la cantidad de personas que salieron a las calles en varios lugares de la isla para hacer sentir su parecer en diversos problemas que se han agravado durante la pandemia: restricciones a la libertad, escasez de productos, corte de servicios, acceso a una vacuna contra el coronavirus y más.

Esto es lo que sabemos sobre las protestas en Cuba y su impacto en la comunidad de Miami.» Difundieron.

¿Qué pienso que está ocurriendo?

Un experimento norteamericano de desestabilización para  desarticular al gobierno cubano bajo una variable interesante de su famoso GOLPE BLANDO, para luego invadir la isla con el pretexto de llevar la ansiada 《libertad》 a los cubanos.

Veamos primero ¿qué es Golpe Blando?

Se denomina golpe de Estado blando, golpe suave, golpe encubierto  o golpe no tradicional; al uso de un conjunto de técnicas no frontales y principalmente no violentas de carácter conspirativo, con el fin de desestabilizar a un gobierno y causar su caída, sin que parezca que ha sido consecuencia de la acción de otro poder.

La expresión ha sido atribuida al politólogo  estadounidense Gene Sharp quien, según Thierry Meyssan, «recibió el encargo de la CIA para conducir la aplicación práctica de su investigación teórica en China», en 1989, y trabajó para Israel para «crear programas de entrenamiento para jóvenes activistas con el objetivo de organizar golpes».

En algunas ocasiones, el golpe de Estado blando se relaciona con el llamado lawfare (guerra jurídica o guerra judicial); o sea, cuando la desestabilización o derrocamiento del gobierno se realiza mediante mecanismos aparentemente legales.

Está de moda.

En México, los llamados ‘conservadores’, ya compraron la idea y trabajan el método a su leal saber y entender. Debo decir que sin resultados positivos. El proceso 4T se desparrama a velocidad mayor que sus adversarios. Tardan mucho en armar sus acciones desestabilizadoras.

¿Qué vimos el domingo y el lunes?

Una multitud de aparentes inconformes que salieron a la calle a pronunciarse contra el régimen, buscando su «ansiada libertad».

Perfectamente organizados.

Cronométricamente impulsados a la calle a expresar sus inconformidades

¿Qué no vimos?

  1. Liderazgos de oposición visibles, arengando a los inconformes.

  2. Consignas contra los norteamericanos exigiendo el levantamiento del embargo económico que tiene subyugado al pueblo cubano. Las consignas fueron impecablemente lanzadas contra el gobierno cubano.

  3. Una fuerza represora contra los manifestantes.

¿Por qué dije APARENTES INCONFORMES?

Porque pienso que importaron de México el uso político de la perrada.

La compra de ejércitos de alborotadores, perturbadores, provocadores, matraqueros, gritones y demás.

Operadores que consiguen una multitud por evento, a un precio razonable dependiendo las horas de plantón, marcha, o caminata light.

Y desde luego con el grado de intensidad que el cliente solicite. Como, vandalismo con pintura, destrucción de edificios, incendios y hasta violencia extrema con enfrentamientos policíacos.

¿Cómo llego a esta conclusión?

Es muy curioso que fueron sólo un par de jornadas de protestas. Y al tercer día, santa paz.

Todas las calles en su vida cotidiana, las cubanas moviendo la cintura y los hombros al ritmo del son y el guaguancó.

¿Cuánto pudo haber costado?

Cálculo entre 15 y 20 millones de dólares por día.

¿Por qué no hubo represión?

Usted debe saber que uno de los servicios de inteligencia y contrainteligencia más importantes del mundo lo tiene Cuba.

¿Piensa que fue sorpresivo el incidente? ¡claro que no!

El gobierno de Díaz-Canel sabía anticipadamente lo que se pretendía, y dejó correr el agua.

Aprovechó para permitir que los manifestantes se llevaran al bolsillo 50 o 100 dólares por cabeza y un celular por cortesía de la CIA.

Aprovechó también para descubrir el tamaño del shingadazo y cubrirse para la próxima.

Pero lo mejor.

Abrir una agenda internacional para denunciar al gobierno norteamericano.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel en rueda de prensa aseguró que las protestas en Cuba buscan «fracturar la unidad de su pueblo».

Denunció ante el mundo ser víctima de una política de asfixia política.

Y que las manifestaciones fueron orquestadas desde Washington, con el fin de «provocar estallidos sociales, incomprensiones e insatisfacciones» en la isla.

Dos voces al unísono.

Al mismo tiempo, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez acusó al Departamento de Estado y a USAID de financiar a la empresa que desencadenó la campaña mediática contra la isla.

El canciller especificó que esta operación utilizó recursos millonarios, laboratorios y plataformas tecnológicas con fondos del Gobierno estadounidense.

El resultado del incidente es histórico también.

Prácticamente saldo blanco. El gobierno cubano no se comió el peón envenenado y no respondió  represivamente como los norteamericanos esperaban.

¿Que sigue?

Meses de observación de videos, análisis, evaluación de gastos y otras variables más.

¡Y por supuesto! La respuesta masiva del 26 de julio. Fecha que se conmemora la revolución cubana.

Voy por mi plato de Ropa Vieja, un mojito, y mis ‘moros y cristianos’.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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