CARTAPACIO | Fuerzas Oscuras

Hace 20 años, en mi clase de Análisis Político, les decía a mis alumnos que me parecía increíble cómo el gobierno mexicano, evitaba mencionar la presencia del narco, como el principal jugador entre los poderes fácticos.

Para entonces no era el monstruo que ahora es.

Sin embargo, ya guardaba presencia como factor de desarrollo embrionario de lo que hoy tenemos.

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Para los efectos de comprensión, a esta amorfa masa tabú, le llamaremos NARCO.

Y al poder que ejerce, le llamaremos, NARCO IMPERIO.

Aunque sus actividades delictivas no necesariamente tengan que ver con drogas. ¿OK?

Entendiéndose por ‘narco’, a las organizaciones criminales cuyos negocios varían entre la siembra, elaboración, preparación empaque, trasiego y distribución de drogas; así como la trata de personas, contrabando de armas, órganos, dinero; huachicoleo, extorsión. Y desde luego, los delitos de cuello blanco, como lavado de dinero, entre otras variables.

Esta potestad, ha crecido y embarnecido tanto que se ha convertido en un un gran imperio donde la ley no los puede alcanzar, y el poder de fuego, es la única fuerza que respetan entre sí.

En este trabajo, no daré a conocer las cifras globales de lo que es la lucrativa empresa del NARCO.

Baste decir que en el plano internacional, después del petróleo, los negocios ilícitos como los que ya enumeré, son los más lucrativos.

Son quizás el eje de la economía nacional, pero como los especialistas en el análisis económico y social se obstinan en ignorar su presencia, no tenemos datos duros que confirmen mi teoría.

No daré a conocer fechas históricas, ni remontarme a los orígenes del tema.

Sólo poner sobre la mesa que, en México son ya un referente económico, social, y en breve, abiertamente político.

El imperio del narco en México, nace primero por el desmantelamiento del CISEN, ordenado por Vicente Fox, y operado por Eduardo Tomás Medina-Mora Icaza, quien luego de demoler el Centro de Investigación y Seguridad Nacional como institución de inteligencia civil al servicio del gobierno de México, fue premiado como Ministro de la Corte, por Enrique Peña Nieto; y después, por discrepancias políticas, despachado con cajas destempladas para resguardarse en su casa sin mayor molestia.

Crece el narco imperio, merced al pronunciamiento de la pobreza, el abandono del gobierno a las clases marginales y la desmesurada codicia de LOS HOMBRES DEL PODER, pronunciando la enorme brecha de desigualdad.

Y ahora, con las elecciones del 18, 21 y 22 entra de lleno en la variable del poder político.

Para nadie es extraño saber, que muchas candidaturas han sido patrocinadas con dinero del narco. Fundamentalmente para incrementar sus dividendos y extender su poder.

De hecho, la presencia del narco es latente en administraciones del gobierno, cuando menos desde el salinato, hasta la fecha.

Remarcando paradójicamente en el gobierno de Felipe Calderón con la evidente actuación de su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, ahora en prisión.

No hay uno que se salve. Incluyendo el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Recordemos que recientemente el vetusto político mexicano Porfirio Muñoz Ledo, denunció de manera muy superficial, nexos entre éste, y el imperio del narco.

Sin pruebas, claro, pero al fin y al cabo, la embadurnada no se la podrá quitar jamás el Peje.

El narco imperio, de manera natural, sin protocolos hechos por escrito, se escurre hacia abajo, como las aguas en una catarata, humedeciendo con su rocío, estratos federales, estatales, municipales, y hasta rancherías. A veces con fuerza turbulenta, y a veces sólo con presencia simbólica.

Ya lo han advertido los gringos, recientemente el ex fiscal general de los Estados Unidos, Bill Barr, declara que han perdido el control de México porque posiblemente el estado mexicano y el narco, ya estén compartiendo la soberanía del país.

El propósito de este trabajo es anotar al NARCO, como parte de las fuerzas de poder en México; su presencia, y su imperio creciente.

Para después, encontrar puntos de conciertos o discrepancias y elaborar políticas públicas que nos permitan convivir en armonía y no en la violencia constante.

En capítulo ulterior, habré de puntualizar la transición de este fenómeno. Pues el monstruo aparece con implacable violencia, y va modulando hacia los negocios de terciopelo en cosa de dos décadas.

Desde los eventos mega sangrientos, con mutilados, decapitados y cocinados con ácido en tambos de 200 litros, a balaceados a domicilio, pasando por los terribles ‘fusilamientos’; el narco poder se va asentando con sorprendente impunidad.

Por hoy, a estos jugadores, los insertamos en una gaveta etiquetada como LAS FUERZAS OSCURAS.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

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