Atardecer en el Desierto

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De atardeceres se han realizado miles de postales, pinturas, poemas, fotografías… tal vez el paisaje de cada lugar permite apreciar el ocaso diario del astro rey, pero sin duda el atardecer juarense es asombroso, sobre todo en veranos donde el horizonte se torna de un color rojizo único de esta frontera, el creador muestra así la plenitud de su obra, para muchos nos recordaría dirigirnos a descansar luego de cumplir con nuestra jornada de trabajo. El atardecer trae esperanza, pues nos asegura que volverá a salir el sol, siempre es posible comenzar de nuevo, mientras no nos llegue el fin personal en este mundo. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. (Mateo 24:36).

Espíritu Emprendedor.

En otras regiones del país, donde la naturaleza es exuberante, la alimentación para sus habitantes estaba relativamente garantizada dada la fertilidad de la tierra, las transformaciones económicas fueron desembocando en el éxodo del campo a las ciudades industriales, transformaciones irreversibles propias de un mundo cada vez más tecnificado y que hoy avanza hacia la preponderancia de la inteligencia artificial. Nuestra desértica región ha sido tradicionalmente emprendedora, ingeniosa en producir riqueza, con una afinidad natural hacia el comercio. Que quede bien claro: Nadie le ha regalado nada a Juárez, muy por el contrario.

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Aún recuerdo de pequeño ir a la tienda, “dice mi mamá que se lo anote”, mientras se escribía lo fiado en un cartón de Marlboro, cuando me encargaban queso siempre pellizcaba un pedazo en el camino, las maquinitas eran punto de reunión y en un videojuego de peleas elegía casi siempre a Iori Yagami. De camino a la escuela mi padre todos los días compraba el periódico a un señor que también vendía cigarros y aceites en cuatro altos de la Vicente Guerrero, de allí adquirí el hábito de leer las noticias.

Hoy las tiendas de abarrotes como negocios familiares o de barrio son contadas, las oligopólicas cadenas de tiendas de conveniencia, sobre todo la de Monterrey (cuyo servicio no es el mejor), han dado al traste con la mayoría de aquellas eficaces instituciones de crédito a la palabra y de estabilidad social. La miopía conveniente de los gobiernos en sus distintos niveles ha dejado en estado de indefensión, sino de extinción deliberada a muchos de estos tipos de micronegocios ante la competencia desigual de tales consorcios insaciables.

Aquí a mucha gente se le da el ser comerciante, “el comercio es noble” dicen, aparte el carácter de esta región no es de estar atenido a un patrón o recibiendo siempre órdenes de un jefe, nos gusta depender de nosotros mismos. Si no nos das dan no nos quiten, te lo digo Juan para que lo entiendas Pedro. Pienso que si se apoyara al emprendimiento como Dios manda (sin favoritismos), se detonaría la actividad económica a niveles de finales de los 80´s, las puyas para la China actual (luego tocamos el tema) representan una oportunidad para la frontera. Hay que invertir por lo menos el doble en educación tecnológica y fijar un Estado de Derecho eficaz para todos, ¿es mucho pedir?

Desierto de guerreros.

Juárez es cuna de guerreros, no solo el clima árido y extremoso ha forjado el carácter proactivo de los nativos; muchos de otras regiones hacen su lucha en las maquiladoras o empresas de aquí si hablamos de obreros (a veces solo regresan a sus casas a dormir), tienen un empleo lícito y son productivos, otros muchos tienen de a dos o tres empleos para dar una mejor calidad de vida a los suyos. Ser emprendedor es ser productivo, buscar el pan diario de manera lícita, tener iniciativa de hacer las cosas, con sus diferentes estilos de ser líderes; arriesgando tiempo, recursos o esfuerzos.

Poner un negocio no es tan sencillo como se pensaría, requiere de disciplina, perseverancia y habilidades diversas; lo importante es mantenerse a pesar de tanto problema e impuestos hacia los micronegocios que a cualquiera desanima, la mayoría de estos emprendedores no tienen las “palancas” de otros pseudo empresarios. Son verdaderos guerreros a los que atardece y amanece, trabajando por un mejor porvenir.

Por eso los que moran en los confines de la tierra temen tus obras, tú haces cantar de júbilo a la aurora y al ocaso. (Salmos 65:8).

Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. (Salmos 113:3).

Moisés Hernández Félix

Lic. en Administración Pública y Ciencia Política con Maestría en Administración en curso. Ha sido funcionario público federal y docente en nivel media básica y medio superior.  Actualmente subdirector CONALEP Juárez III.


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