«Porque nunca eres capaz de ver mi buena intención? todo lo que haces es criticar, Ni siquiera debería pasar tiempo contigo, lo que yo necesito es gente que me apoye, no que me critique. Por favor, modifica esa actitud tuya tan negativa»

Si conoces a alguien así, sabrás que es imposible discutir con este tipo de personas. Son incapaces de razonar y derivan en actitudes pasivo-agresivas. Ya sabes lo que van a decirte incluso antes de empezar la discusión y aunque parezca imposible, la gente puede ser así de difícil de tratar. Siendo bastante común que la gente que se deja manejar por gente así está sometiéndose a una suerte de auto-sabotaje, porque todas las consecuencias de tratar con gente arrogante son negativas para nosotros.

Una persona orgullosa, soberbia o arrogante, es aquella que tiene un exceso de autoestima y menosprecia a los demás. Alardea incluso de características que carece. Cree ser un experto en todos los temas, y que, en consecuencia, no tiene interés en escuchar otras opiniones. Una persona arrogante llega, incluso, a despreciar y ofender a las otras personas. Generalmente es la gente que tiene más, es decir, posee un alto cargo en su trabajo, goza de una economía abundante, cree tener amistades influyentes o poderosas y se les olvida que la vida le ha llevado a obtener todo eso, creen que lo logran por si solos no reconocen que algo superior, Dios, la fuente, la energía, el universo, la vida, es quien les ha concedido todo.

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De acuerdo con las normas y las reglas sociales, ninguna de las características asociadas con la arrogancia es positiva, de modo que este término es por lo general empleado con una connotación negativa.

Según la Universidad de Cornell (Nueva York, EE. UU.) en The Journal of Personality and Social Psychology de diciembre de 1999 El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad «Metacognitiva» (control del transcurso de aprendizaje) del sujeto para reconocer su propia ineptitud. Por el contrario, los individuos altamente cualificados tienden a subestimar su competencia relativa, asumiendo erróneamente que las tareas que son fáciles para ellos también son fáciles para otros.

Pero, qué características marcan o distinguen a este tipo de personas? Eh aquí algunos claros ejemplos:

Deseo compulsivo por solicitar piropos o alabanza de la gente.

Son personas que están buscando y desean con anhelo tener reconocimiento, distinción, alabanzas por parte de los demás. Se la pasan buscando que los demás les admiren y les hagan ver todo lo que han logrado y todo lo que tienen. busca que les digan: «qué bien te ves», «qué bien lo haces».

Se la pasan hablando de sus logros y éxitos.

Todos tenemos dones y talentos que se nos fueron dados. Hay quienes los usan, mientras que otros ni se apuran por descubrirlos o no los trabajan. Son esas personas que se la pasan diciendo: «es que tengo tal cosa», «viste lo que me compré», «vengo llegando de…». Aun así lo tengan, no es necesario que lo estén diciendo, se nota y punto. Viven en plena competencia por lo que los demás poseen, logran, dicen o hacen.

Siempre desean tener el control.

Todas las personas que desean controlar a los demás, que no aceptan que cada quien tenga su propia opinión o un gusto diferente. Quieren que la gente sea a su imagen y semejanza, que piensen como ellos piensan, que hagan o digan lo que él haría o diría. Son aquellas personas que deciden por los demás, casi son como dictadores porque no aceptan nada que no sea lo que ellos imponen: si van al cine, es la película que ellos eligen, le dicen a las personas cómo vestir, qué ponerse, ellos eligen a dónde comer, qué tipo de carro manejar, qué deben comprar los demás y así. Claro está para que esto suceda la persona debe ser sumisa, insegura o llegar creer mucho en esa amistad a tal modo que permita una manipulación de ese tipo. Mucho Cuidado!

Regocijarse por el fracaso de otros y resentirse por el éxito de los demás.

Se alegran del mal ajeno, de lo mal que la están pasando los demás. «Qué bueno que le pasó eso», «bien merecido que se lo tenía», «algo habrá hecho para merecerse eso», «cosechas lo que siembras«. hay confesar que quién no haya caído en esto, me supongo que no es de este mundo, porque hasta la persona más buena creo que en algún momento aunque no lo haya dicho, de pensamiento ha juzgado a otro, es inevitable, somos seres humanos, pero para algunos eso, es deporte.

Les cuesta pedir perdón.

No reconoce que se ha equivocado, ofende, se equivoca y no pide perdón, lastima corazones, a pesar de tener todo lo material que desean no gozan de una vida plena, de paz interior.

Bien dijo el Rey Salomón que «donde hay arrogancia, allí habrá ignorancia; pero donde hay humildad, habrá sabiduría».

Como ya hemos leído esa obsesión por tener siempre la razón es simplemente un reflejo de un tipo de personalidad, por eso es muy difícil cambiar este defecto si no intentamos hacer un cambio más completo en nuestra manera de ser y de comportarnos, algunas premisas podrían ser, el ser más receptivos, salir de las rutinas, abrir la mente y sobretodo, tener la voluntad para cambiar.

Es Cuanto:.

Eduardo Quezada Compañ
Eduardo Quezada Compañ
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Estratega Digital.

Lic. en Derecho, estratega digital y asesor en comunicación política. Orgulloso juarense de corazón.


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