-«Del hablador he aprendido a callar, del intolerante a ser indulgente y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad; y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros».
(Jalil Gibran)

-«Las personas que tienen un escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben debido a que su propia incompetencia les dificulta reconocer sus errores y limitaciones».
(Justin Kruger & David Dunning)

-¡Usted no sabe nada de rehabilitación deportiva!
(Un paciente que no quería usar collarín después de un tratamiento de esguince cervical)

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Los acontecimientos de Francia y Siria, las llegada próxima del papa a la ciudad, o los conflictos políticos en México, son algunos de los temas que dan cavidad a opiniones, muy asertivas, otras dudosas y unas muy idiotas que, dios los perdone (agregando faltas de ortografía).

Por ejemplo: En los partidos de futbol (saludos a esos directores técnicos de closet y de cantina), donde durante todo el partido (y toda la cerveza) opinan, corrigen las decisiones de un director técnico titular que sabe (o al menos supo de futbol en algún momento) y al finalizar explicar con soberbia que «el» hubiera hecho «tal cosa», o mejor aún, esos críticos de música que solo escuchan un solo género musical y no saben ni tocar el timbre de la casa… bueno con solo este argumento creo que ya están cayendo piedras.

«Fantoches», «Mamalones», «Posers» también les dicen (ya hable de ellos en otro artículo), a todos aquellos, que aparentan algo que no son y pues yo entrare en materia pero desde el punto de vista psicológico.

Justin Kruger & David Dunning son unos psicólogos que identificaron ciertos patrones en el conductismo humano que darían origen al síndrome «Dunning – Kruger» (vaya ego el de los psicólogos, predecibles, yo en un futuro, espero encontrar una patología del cuerpo humano y le llamaré: «El síndrome del judío sabatino»), que consiste en una reacción conductual relacionada entre el concepto de «estupidez» y la vanidad, o la necesidad de ser apreciado, y pues, todos sabemos que un «intelectual» es quien domina uno o varios temas y que puede emitir juicio y propuesta, es aquí donde este síndrome entra a fastidiarnos la existencia en la escuela, en las reuniones y hasta en las relaciones diciéndonos que estamos mal, burlándose porque «no sabemos de un tema» o hablando hasta que se desmaya la gente antes de que se le acaben las energías al interlocutor (lo sé, están pensando en alguien que conocen que quizás entre dentro de este perfil).

El ejemplo más actual en la ciudad: la visita del Papa a Ciudad Juárez. He visto publicaciones donde dicen: quiero que 10,000, 000 se inviertan en educación en lugar de gastarlos en el Papa, aquí doy mi punto de vista personal a esta persona que estoy seguro está al margen con sus impuestos y domina la política internacional:

-Cuando hay un problema, hay dos maneras de actuar: Quejarse y ofrecer una solución, la mayoría prefiere quejarse, porque cuesta menos esfuerzo. Les aseguro que los motivos por los cuales viene el Papa Francisco, a Ciudad Juárez van más allá del entendimiento mundano, yo no sé el verdadero motivo (solo sé lo que ciertos monjes me dijeron), pero estoy seguro que no viene a tomarse una foto en la «X» ni a darle zanahorias a «Modesto» (la Jirafa del parque central).

Otro ejemplo que no puedo dejar ir: Francia y la banderita en el Facebook.

Ahora resulta que México tiene abundantes críticos en políticas internacionales, en logística armamentista y que forman parte del nuevo orden mundial, porque en menos de dos días, las redes sociales atrofiaron la amenidad de perder felizmente el tiempo sin tener que arriesgarse a convivir con gente idiota, pues lo curioso que se manifestaron muchos «solidarios» en 72 horas (ni el ántrax hizo tanto daño).

-«Comparte si están en contra de la masacre en Francia«, «Pon tu bandera si estas triste por los franceses» (nadie se acordó del 5 de mayo ¡verdad solidarios!), o ¡la mejor para mí!: Pon la bandera francesa en tu foto si esta en contra de la guerra (de seguro los generales estaban al pendiente de los «Likes» para tomar la decisión de si seguían bombardeando Siria o de mejor irse por un croissant).

En fin, muchos argumentos que mostraban la imperdonable muestra de intolerancia hacia la humanidad; pero no digo con esto que seamos imbéciles por apoyar una causa humana positiva, sino por el hecho de que, personas que desconocen del tema quieran corregir o debatir con quienes de alguna forma conocen del tema (es algo así como debatir sobre el evangelio con Jesucristo, o del beso de lengüita con un francés).  Por ejemplo: Una publicación donde se mencionaba al presidente Barack Obama como responsable de los ataques pues el, aseguraba esta persona, era quien había ocasionado todo porque quería «algo» de medio oriente, no especificó que, yo creo se refería al petróleo (o al oro, o al opio, o a lo mejor un Sirio le saco la lengua en una fiesta), y después me adentré en el «festín» coloquial donde debatían amenamente con mentadas de madre y competían a ver quién maldecía más en un comentario (claro no hubo mucho interés pues venía próximo el «buen fin»).

Si quieren saber de más ejemplos basta con los comentarios en You Tube de cualquier tema relacionado con lo social, político, religioso y hasta conspiraciones, donde se preocupan más en discutir unos con otros (esos son «fantoches», la mayoría ve tele y solo ha leído un libro y ya cree saberlo todo) antes que hacer un debate del tema.

Hablemos de mis temas favoritos: la música y la literatura.

Cuando era un púberto desahuciado y bien conflictivo, me adentré en mi personalidad, buscando gustos, uno de ellos fue la música, pues la música me reconforta y el otro: los libros (porque me quitan lo estúpido), y ya en la adultez cuando ya empezaba a preocuparme por mi vida, me analicé en la pubertad y la adolescencia y me di cuenta que mucho tiempo consideré cualquier tipo de música que no fuera la mía, como una porquería y les llamaba «posers» o «losers» a los que no gustaban de mi música. Aun hoy sigo diciendo: «Black Sabbath, Iron Maiden y Metallica son de lo mejor» claro, también Joaquín Sabina y Paganini; también una que otra de la Banda Limón y una que otra de Carlos Vives y así eclécticamente.

Todos alguna vez oímos o sufrimos leyendo el Quijote de Cervantes en la escuela y creo que ese fue un motivo por el cual los adultos de hoy forman parte de la generación «más estúpida de la historia», porque ya no se inculcó ni en la casa, ni en la escuela, el estudio de las artes, la filosofía y la sociología, factores indispensables para armonizar con la cívica y la ética (si no me creen, investiguen las materias de estudio del «Trivium y Quadrivium» en las escuelas de la edad media, algo así como el «Telpochcalli» y el «Calmécac» para no ser «malinchistas»).

Ahora incluso con los libros digitales (y audiolibros para los que no «tienen» tiempo o porque tienen la «mirada cansada» o por «huevones» si mejor les parece) no hay un México culto; inclusive me atrevo a poner en discusión que existen ignorantes en las universidades. ¡Dale perlas a los cerdos!.

Me apasiona el saber de gente que lee la antología de twilight y ya saben de vampiros, o que leen una reseña de 10 cuartillas de la divina comedia (la introducción en una cuartilla y un círculo infernal en cada hoja restante, agregándole los dibujos y si es posible formatos para colorear, digo, para que no se aburra) o lo mejor de lo mejor, leer la biblia y querer predicar la «verdad» corrigiendo a otros o atacando un punto de vista diferente de la religión (por cierto, este tema fue lo que llevo a la masacre del Islam sobre Francia).

Tal parece que este tipo de conducta (la del síndrome Dunning – Kruger) se va ampliando cada vez más, producto de las carencias culturales e intelectuales y tanta demanda del «ser aceptado para ser feliz».

Hay quizás factores que puedan ayudarnos a identificar uno que otro «ente a la vinagreta» que nos pueda echar a perder el «momento»:

Persona culta o conocedora del tema:

 

  • Se adentra en el tema y complementa tu punto de vista.
  • Prefiere escuchar antes que hablar.

  • Te toma en cuenta.

  • Permite más puntos de vista y críticas.

  • Conoce de temas a fines y habla fluidamente e incluso coloquialmente.

  • Si se equivoca lo admite y corrige.

  • Llama la atención por su comportamiento.

Persona inculta o «ente a la vinagreta»:

  • Habla del tema exactamente como lo leyó, pero cambiando palabras y no permite que le interrumpas (nunca le pidas que te vuelva a explicar el principio porque serás su peor enemigo).
  • Habla y habla y habla.
  • Se burla de todos los que hablan, incluso de los que tocan su mismo tema.
  • Critica a todos por cosas banales (vestido, lo que come, sus amigos, lo que comió, incluso critica la razón del porque trae «dos ojos»)
  • No quiere hablar de ningún otro tema.
  • Si se equivoca, te corrige a ti, se molesta.
  • Te interrumpe.
  • Quiere llamar la atención con su argumento.

Quiero aclarar que no soy psicólogo (dios me libre) ni este artículo es un predecesor de un estudio científico precursor para Animal Planet, solo es un punto de vista bizarro o ridículo de cómo buscamos ser incluidos en un entorno que quizás no es de nosotros o que si es nuestro, pero no nos desenvolvemos adecuadamente; solo tomemos en cuenta que la experiencia es producto de la práctica, que el conocimiento es progresivo, no podemos decir como tener un matrimonio feliz si no nos quiere ni el perro, no podemos hablar de honestidad cuando somos hipócritas, ni decirle a un médico como nos trate cuando no conocemos más allá del paracetamol y el «tecito» de hierbabuena.

Cuando nos digan: «No sabes», analicemos dos cosas:

  1. ¿Realmente no sabes?
  2. ¿Realmente la otra persona sabe?

Si identificamos cual razón es, actuemos de la forma que no nos ofende (responder negativamente a un estímulo negativo jamás generara un resultado positivo).

Así pues, si vamos a criticar al gobierno estadounidense porque solo quiere poder y solo quiere el petróleo de otros países, procuren hacerlo cuando no estén comprando en El Paso o consumiendo productos hechos en Estados Unidos. Si van a criticar al gobierno capitalista y apoyar la causa comunista, investiguen en «Mi Pequeño Larousse» el concepto de «capitalismo» y «marxismo», adéntrense en Marx, en la sociología y ya después, si no se aburren, critiquen el Dollar.

No pretendamos que por querer parecer listo, nos convertimos en tal, quizás, si tu coeficiente intelectual es apto, y te juntas con académicos, intelectuales, o gente civilizada, puedes llegar a ser intelectual, pero no esperes aprender lecciones de la vida viendo Laura en América ni que por leer un libro ya puedes aconsejar o criticar el intelecto de otros.

-«El habito no hace al monje» pero el monje lo es, con o sin habito.-

De lo sublime a lo ridículo hay una línea muy delgada que puede ser difuminada por la lengua y por los actos; siempre la mejor herramienta para abatir la ignorancia es el silencio, no pienses que por hablar a diestra y siniestra te defiendes ante la vergüenza, pues el error, como una espada, puede «protegernos» o «asesinarnos».

Es preocupante ver a la juventud ocuparse más por encontrar errores en todo, o inventarlos si no encuentran, en criticar, en querer resaltar su punto de vista ante temas tan banales como un partido de futbol o tan complejos como el «Estado fallido» de la nación. Sea cual sea el argumento siempre veo que no aporta nada positivo, no es un ejemplo a seguir y es un foco de alerta ante la sociedad joven (nuestros hijos), de que el hombre ya no se esfuerza por pensar, por resolver conflictos; sino solamente de hacer difusión del problema.

El producto de ser «fantoches», «fresas de proletariado» o «críticos de closet», al parecer, nos ha llevado a una generación donde se aplaude el ser imbécil, el no saber nada, el conformarse y quejarse de las carencias, el pensar que por estudiar 6 meses lo que no hicimos en 12 años de estudio, nos da el derecho de exigirle al mundo soluciones a nuestra vida. La tecnología progresa y el raciocinio se vuelve obsoleto.

A veces resulta cómico, desenmascarar un hablador o a un fantoche; pero también es preocupante que a «él» no le importe saber que está mal, o más preocupante quizás, que nosotros a pesar de ver el ridículo, no aportemos algo positivo a «su vida» y al contrario, lo criticamos (al criticar a alguien que critica, simplemente nos volvemos parte del problema).

Y antes de que venga el plato fuerte donde me dan sus «muestras de afecto», quiero enfatizar en que, si queremos perfeccionar nuestra vida, nuestra mente y cambiar totalmente nuestro entorno social y económico evaluémonos conforme a los resultados, porque: «Tus palabras dicen quien pretendes ser, tus acciones dicen quien eres y tus resultados dicen quien serás».

Con mis más sinceras intenciones de que se ofendan ciertas personas:

Carlos F. Carrazco V. (el único judío que trabaja en Sabbath)

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Carlos Felipe Carrazco Vega
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Empresario, escritor y autor compositor. Titulado en terapia física y rehabilitación. Participó en la antología de poesía "Letras mágicas" en la Asociación de Escritores del Noroeste del Estado de Chihuahua (ASENOCH).
Colaborador en Radio Net y asociaciones civiles.
Actualmente escribe artículos en el área de psicología, neurociencias y opinión político-social y es docente en secundaria en materias de matemática y física y de ciencias sociales en educación media superior.